A orillas del Lago Mayor, el segundo lago más grande de Italia, entre bosques y montañas, se encuentra el paraíso 'secreto' de la familia Borromeo, el islote San Giovanni. Forma parte del archipiélago de las Islas Borromeas —Isola Madre, Isola Bella e Isola dei Pescatori—, y aunque no está abierta al público, también guarda fascinantes historias.
Fue un castillo, después un monasterio. Todavía puede percibirse en "la forma y la construcción", nos cuenta Isabella, hija de Carlo Ferdinando Borromeo Arese, conde de Arona, que posa, en el último número de ¡HOLA! con su hija mayor, Angera Brachetti Peretti, que el próximo mes de noviembre debutará en Le Bal en París. El otro 'corazón' de la dinastía es el castillo medieval de Rocca di Angera, donde celebró su puesta de largo hace tres años. "Fue una noche emocionante que recordaré por siempre, pero tiene un valor diferente e igualmente valioso. Esta isla es muy especial para mí porque aquí viven mis abuelos, a los que visito siempre que puedo, y me gusta pasar tiempo con mi familia y mis primos. Los dos son lugares que llevo conmigo".
Pasadizos ocultos y recuerdos de infancia
Todo comenzó en 1631-1632, cuando los canónigos de la iglesia de San Leonardo en Pallaza se lo cedieron en enfiteusis perpetua a Giulio Cesare Borromeo. Pasaba, así, a manos de la conocida dinastía italiana, que casi cuatro siglos después sigue siendo su propietaria.
A lo largo del tiempo, ha seducido a aristócratas, artistas y viajeros. De hecho, cuentan que fue testigo del encuentro del pintor Umberto Boccioni con su último amor, la princesa Vittoria Colonna, antes de morir a los 33 años.
A Isabella, como historiadora del arte, le encanta bucear en el pasado, aunque este sitio le trae, en realidad, recuerdos de sus veranos de la infancia. "Es el 'buen retiro' de mi padre. Venir es revivir mi infancia y ver a mis hijos disfrutarlo es algo hermoso", nos cuenta. "Mi padre es sumamente acogedor; nos encanta pasar tiempo allí y escuchar sus historias. ¡A Fede le apasiona pescar! ¡Igual que a mí a su edad!".
"De niña, siempre me fascinaron sus pasadizos secretos y las campanas de la torre con las que nos llamaban para almorzar", apunta. "Me gusta mi paz y tranquilidad, probablemente por venir de una familia tan numerosa. La isla tiene varios rincones secretos y balcones hacia el lago con vistas impresionantes. De adolescente, me escondía allí para fumarme un cigarrillo a escondidas. ¡Hoy en día, para leer un buen libro!"
"Mi madre siempre sabe todas las historias detrás de los lugares que visitamos y me encanta escucharle hablar del Lago Mayor y la conexión de nuestra familia", añade Angera. "Creo que no me puedo quedar con ninguna historia familiar. Lo que más me gusta es descubrir pequeños detalles y mis abuelos hacen que cada sitio se sienta todavía más especial".
Escenario del 'sí, quiero' de Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi
San Giovanni ha sido testigo, además, de algunos de los momentos más importantes de la familia. Hace más de una década, en 2015, se convirtió en el marco de excepción del 'sí, quiero' de Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi.
Su boda causaba una gran expectación, pero la isla se antojaba el sitio perfecto, lejos de miradas de curiosos y en la más estricta intimidad: los invitados -desde los Grimaldi a los entonces príncipes Haakon y Mette-Marit-, de hecho, llegaban en embarcaciones.
No fue en la capilla, como se había comentado, nuestra revista, que ofreció imágenes del enlace, contaba que fue en los jardines, que habían sido embellecidos con enormes guirnaldas de flores blancas y grandes cojines en naranja y amarillo, dispuestos sobre la hierba, entre los armoniosos setos de boj y las pequeñas palmeras.











