Este año, la capital romana acoge su Art Week del 19 al 25 de octubre, en una edición gratuita donde galerías, fundaciones, estudios de artistas se mezclan con algunas de las instituciones y espacios independientes más interesantes de toda la ciudad. Recorremos sus barrios con una propuesta de circuito infalible; una (nueva) excusa para visitarla.
Storico, el punto de partida
Con algunas de las direcciones más interesantes de esta Rome Art Week (RAW, por sus siglas en inglés), el siempre grandioso Centro Storico concentra esta edición a grandes nombres de la escena internacional; desde galerías independientes instaladas entre palacios o edificios históricos que sirven de escenario para ello, las propuestas comienzan en la sede de Gagosian de via Francesco Crispi, la cita más internacional del circuito contemporáneo.
A unos pasos más, en Via di Monserrato, Maja Arte Contemporanea ofrece una aproximación más íntima al panorama de la creación actual, mientras que The Floor – Modern Art Gallery (ya en Via dei Banchi Nuovi) propone la muestra de Paco Plutone, The Skin of Light: un diálogo en torno a la luz con diferentes soportes. Desde allí, el paseo puede continuar hacia Campo de' Fiori y Piazza Navona, vecinas plazas donde merece la pena apuntar dos paradas; la primera, el Museo di Roma - Palazzo Braschi, que dedica una muestra a Keith Haring (abierta también durante la RAW, y hasta el 11 de abril de 2027) como un recorrido por la trayectoria del estadounidense y su particular relación entre imagen, espacio público y cultura popular.
Trastevere, el lab creativo de cada edición
Al otro lado del río, ya en Trastevere, Fondazione VOLUME! es uno de los espacios independientes más singulares de la ciudad; no solo por su ubicación en un antiguo edificio industrial, sino que su apuesta en materia de producción y experimentación artística permite, cada Art Week, conocer el trabajo de artistas y proyectos que utilizan el barrio como laboratorio creativo.
Merece la pena transitar por las terrazas del barrio y café (o aperitivo mediante) y completar la mañana con una visita a Emmeotto Arte, en Via di San Pantaleo, donde esta edición la muestra coral States of Uncertain Domesticities versa sobre el espacio doméstico desde una perspectiva deliberadamente política y feminista.
Holy Pop en el barrio de Borgo
Ascendiendo hasta el barrio de Borgo, este año se celebra una de las propuestas más curiosas y sorprendentes de la programación con POPE ART; instalada en Borgo Santo Spirito, se trata de una muestra que aborda la figura del Papa como icono de la cultura popular contemporánea mediante carteles, prints, cómics y memes. Religión, celebrity culture, diseño gráfico y cultura pop bajo la solemnidad y las filas eternas de turistas del Vaticano como alto contraste.
Más al norte, Prati dibuja la cara menos evidente de la Rome Art Week: asociaciones culturales y estudios de artistas que se abren en el barrio de grandes avenidas y arquitectura burguesa más emergente de la actualidad; Otto Gallery, Fondazione Cervelli Ribelli, l'ESPRESSIONE, Il Salotto di Diotima o el estudio del artista Michel Patrin son algunas de las paradas que añadir a espacios ya consolidados en el circuito como Contart Gallery, en Via dei Gracchi, que presenta FULGOR – Renata Schussheim, una inmersión en el universo de la artista argentina a través del cuerpo, el agua, la luz y la metamorfosis como telón de fondo. Además, es el recorrido ideal para encajar una parada en el siempre chic café Sciascia (via Fabio Massimo 80 A), uno de los secretos mejor guardados del barrio (desde principios de siglo).
Donde el boho-chic y el hype se encuentran
De vuelta a la ribera este del Tíbet, concretamente entre Monti y San Lorenzo, se concentra otra de las escenas más interesantes de esta semana, con el objetivo puesto en los artistas más emergentes e internacionales. Comenzando por el barrio de San Lorenzo, donde Galleria 291 Est/Inc. celebra sus veinte años con CAPITOLOVENTI, una exposición que funciona también como recorrido visual por la historia de la propia galería (a través de obras, textos y documentación fotográfica).
Muy cerca, Interzone Galleria presenta con la muestra de la artista iraní Sepideh Sarlak (Il muro del tempo ha un foro) una muy actual conversación en torno al desarraigo, la memoria y la identidad fragmentadas. Siguiendo hacia Monti, el barrio bohemio por excelencia de la ciudad, es imprescindible pasar por Palazzo Merulana, un antiguo palacio reconvertido en espacio dedicado al arte moderno y contemporáneo italiano, para descubrir su ecléctica propuesta antes de perderse en el resto de galerías y tiendas independientes que conviven con los estudios de diseño, bares y restaurantes ajenos a la programación para un pequeño descanso.
Una pequeña bienal en Piazza di Spagna
Aunque, desde 1990, la Gallery of Art de la Temple University funciona como vínculo de la institución con artistas emergentes y más establecidos en Roma, esta edición recupera su formato Tiny Biennale: una exposición de pequeñas obras que, en esta ocasión, gira en torno al tema Memories y que celebra los 60 años de presencia de la universidad en Roma. Como resultado, los trabajos de artistas, antiguos alumnos y miembros de la comunidad artística vinculada a Temple realizados en un formato diminuto (20 × 20 cm) se exponen en sus paredes. La iniciativa, que nació hace 15 años de la mano de la artista y profesora Susan Moore, tuvo su última edición en 2020 y regresa ahora como homenaje a su legado, con donaciones de los artistas y la venta de algunas de las obras destinadas a los estudiantes del Departamento de Artes Visuales de la facultad.
El nuevo industrial contemporáneo
Si hay una zona que represente mejor la transformación de la ciudad hacia el arte contemporáneo, probablemente sea Ostiense. A imagen y semejanza de otros barrios europeos como Vestebro, antiguas fábricas, almacenes y espacios industriales componen un paisaje que convive en armonía con galerías, estudios y proyectos independientes.
Empezando por Studio Campo Boario, donde esta edición Primo Round — The dance of bodies, shadow and light pone al boxeo como punto de referencia para dialogar en torno al cuerpo, el movimiento y la relación entre luz y sombra a través de fotografía, pintura, dibujo, collage, vídeo y escultura. Desde allí, y paseando por el antiguo paisaje industrial reinterpretado en dirección a Porta Pia, llegamos a MACRO (Museo d’Arte Contemporanea Roma), una de las instituciones fundamentales para entender la producción contemporánea italiana; su programación es, además, especialmente interesante porque permite indagar sobre el paso de la arqueología local habitual a la creación contemporánea, una de las transformaciones urbanas más características de la Roma actual.
Memoria fotográfica
Los amantes de la fotografía también encontrarán en la cita artística su hueco. Comenzando por la Accademia d'Ungheria, en Via Giulia, que acoge ATA KANDÓ 1956 – A Photography Exhibition, una muestra dedicada a la fotógrafa húngara Ata Kandó y a sus impactantes imágenes de los refugiados de la revolución húngara de 1956. Sin dejar el marco europeo de solidaridad, memoria e identidad, varias galerías participantes en la programación de RAW, como Eugenia Delfini, Deodato Arte, André Arte Moderna e Contemporanea y la Fondazione F.P. e A.M. Ducci, proponen además una ruta guiada específica dedicada al Rione Regola.
Además, en la zona de San Giovanni, destaca SottoSopra Art Studio Gallery con Codice Visivo, que celebra su segunda edición dedicada a la fine-art photography, este año bajo el título The Journey – Beyond the Map y con objeto de reevaluar nuestra forma de viajar y, ya de paso, también de mirar.
GUÍA PARA SABER DÓNDE COMER Y DÓNDE DORMIR EN ROMA
Cómo llegar
La opción más sencilla desde Madrid o Barcelona es volar directamente al aeropuerto de Roma Fiumicino. Una vez allí, el tren Leonardo Express conecta el aeropuerto con Roma Termini en unos 30 minutos sin paradas intermedias. Desde Termini puedes continuar en metro o taxi hasta tu alojamiento.
Como la programación de RAW está distribuida por toda la ciudad, conviene pensar en un barrio por jornada más que intentar cruzar Roma varias veces al día. En todo caso, la línea A resulta especialmente útil para Prati/Vaticano y Piazza di Spagna, mientras que la B es perfecta para Monti, Termini y Ostiense; por su parte, el Centro Storico y Trastevere se disfrutan mucho mejor caminando.
Dónde comer
Trattoria Da Luigi (Piazza Sforza Cesarini): perfecta para una comida o cena sencilla en la terraza de este lugar clásico e impecable donde disfrutar de imprescindibles romanos como la pasta cacio e pepe, la amatriciana o los fritti. Además, su ubicación cerca de Campo de' Fiori, Via Giulia o Trastevere la hace un must en el recorrido.
Le Altre Farine Del Mulino (Via di Porta Cavalleggeri 113): Ideal para acompañar el recorrido a Prati/Vaticano, propone una carta desenfadada de focaccias, pizzas y ensaladas, pero también un gran surtido de postres y especialidades romanas (ojo a sus maritozzi) sin gluten. Para tomar allí o llevar.
La Mela d'Oro (Via di Santa Maria Maggiore, 157): alternativa más informal cerca de Santa Maria Maggiore, con opciones como pizzas, ensaladas o pastas frescas (también sin gluten). Ideal para un pranzo fugaz o una cena más larga tras la jornada en Monti o San Lorenzo.
Bar Farnese (Via dei Baullari, 15): un imprescindible de la anatomía histórica de la ciudad, perfecto para un espresso en la barra (infalible a 2,50) o un aperitivo y algo de picar a pocos pasos de Campo de' Fiori y Piazza Farnese.
Cimarra 4 (Via Cimarra 4): Una propuesta diferente en Monti como contrapunto a las trattorias tradicionales, con un concepto contemporáneo que combina pizza, cocina informal y vinos naturales, con posibilidad de extenderse hasta la hora de los cócteles y con varios espacios para compartir mesa o tener más privacidad. Otra prueba del renacimiento del nuevo perfil creativo de Rione Monti.
Ciampini Roma (Piazza San Lorenzo in Lucina): un clásico romano que nació en 1958 y cuyo siempre concurido local en San Lorenzo conserva ese eterno aire de café-bistró tan elegante como infalible para un desayuno, merienda o un frizzante furtivo a media tarde por el centro histórico.
Tramae (en Palazzo Talìa): un elegante restaurante-terraza a pocos pasos de la Fontana di Trevi que propone una lectura más sofisticada del lado gourmet de este recorrido; tanto como cierre como intermezzo en el centro, o de camino a otras paradas (como Monti o Navona), la carta de Tramae es infalible y su chef sorrentino Marco Coppola consigue bordar todas las especialidades romanas (sin olvidar un muy memorable tiramisú, montado en mesa al momento).
Dónde dormir
Villa Agrippina (A Gran Meliá Hotel): Entre los barrios de Trastevere y Vaticano se esconde esta joya que durante el Imperio Romano fue una de las grandes propiedades residenciales de la aristocracia y que (tal y como se mantiene en su nombre) rendía culto a una de las mujeres más influyentes de la dinastía Julie-Claudia: Agripina, la madre de Calígula. Tras servir de circo para carreras de carros y espacio de espectáculos imperial, sus terrenos ahora combinan arquitectura contemporánea con un foco especial en el arte y el diseño, jardines privados y una piscina exterior (algo tan codiciado como poco habitual en la ciudad del Tíber). Un extra para la mejor carbonara del otro lado del río de la mano de Luciano Monosilio en Folie, su restaurante de especialidad in-house.
G-Rough: un pequeño reducto de tranquilidad en el bullicio de la urbe, este alojamiento está pensado para quienes quieren recorrer la ciudad cómodamente a pie o estar situados en una ubicación tan privilegiada como cómoda. A un paso de Piazza Navona, este antiguo palazzo del siglo XVII ofrece un hotel poco convencional con unas pocas habitaciones a modo casi de viviendas y donde cada una están decoradas con piezas italianas de las décadas de los 40, 50 y 60 (no en vano, es parte de Design Hotels). Además, es una buena idea puesto que la propia filosofía del alojamiento está muy ligada al arte y el diseño, con acceso privado a estudios de artistas, pequeñas galerías y experiencias privadas en Roma.
Casa Monti: Situada en el nuevo-bohemio barrio quartieri de Monti, y a pocos pasos del Coliseo y de la basílica de Santa Maria Maggiore, este hotel boutique combina la estética de una casa romana con una sensibilidad artística y cosmopolita; desde sus interiores firmados por la diseñadora francesa Laura Gonzalez, que mezclan colores vibrantes, tejidos estampados, cerámicas artesanales y piezas de inspiración vintage, a su terraza en la azotea, con una de las mejores vistas a la ciudad. Además de la RAW, es el enclave perfecto para descubrir Roma a pie, entre trattorias tradicionales, galerías independientes y pequeñas tiendas de diseño… Y terminar el día en su spa.








