Ni Berlín ni Múnich: la ciudad alemana que conquista con su pequeño Tokio, sus museos y su animado ambiente (y tenemos vuelo directo)


La singular ciudad alemana atrae por su historia, atrapa por su animado ambiente y enamora por su apasionante oferta cultural. Además, es perfecta para un fin de semana, porque desde España hay un montón de ciudades que conectan con ella de manera sencilla, gracias a que hay vuelo directo. ¿Te apuntas a conocerla?


Panorámica de Düsseldorf© Shutterstock
Cristina FernándezPeriodista de Viajes
26 de octubre de 2026 a las 14:45 CET

¿Sabías que el casco histórico de Düsseldorf está considerado la barra de bar más larga del mundo? ¿O que la ciudad alberga la tercera comunidad japonesa más grande de Europa? ¿Tenías idea de que su puerto es lo más parecido a un museo de arquitectura al aire libre? ¡Ja! Lo imaginábamos. Así que prepárate para una ruta sin igual por la capital de Renania del Norte-Westfalia en la que te aguardan más de una sorpresa. Y lo tienes fácil, porque ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga, Alicante, Valencia, Sevilla o Palma de Mallorca tienen conexión aérea y vuelo directo con ella, lo que hace de esta ciudad la escapada corta perfecta por Europa del otoño. 

Panorámica y torre de la iglesia de St. Lambertus© Shutterstock
Panorámica y torre de la iglesia de St. Lambertus

Eso sí, déjanos que arranquemos con un consejo: antes de plantar los pies en ella, es importante que prepares una de esas to-do lists con todo aquello que quieras hacer. La oferta es tan amplia y diversa que necesitarás organización, sin embargo, sí que te recomendamos que el itinerario lo inicies por la base de todo: el Aldstadt o barrio viejo, donde se concentra la historia más antigua de la urbe.  

Paseo en bici por Düsseldorf© Shutterstock
Paseo en bici por Düsseldorf

Aldstadt: un paseo por la historia de Düsseldorf 

Escribe en Google Maps Marktplatz, y ponte manos a la obra. La plaza del mercado, presidida por la fachada del histórico ayuntamiento, es un enclave ideal para comenzar a entender un poco la idiosincrasia de esta urbe germana. Una ciudad tan multicultural como acogedora que invita a sus visitantes a recorrerla sin prisas, disfrutando del paseo tranquilo que permita mimetizarse con el ambiente local. 

Düsseldorf, estatua ecuestre de Jan Wellem© Shutterstock
Estatua ecuestre de Jan Wellem

En la misma plaza se halla, también, la estatua ecuestre de Jan Wellem, que gobernó el ducado de Palatinado-Neoburgo a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII y bajo cuyo mandato la ciudad vivió una etapa de esplendor cultural. Quizás de aquella época le venga a Düsseldorf la herencia de apostar tan fuerte por cultivar las artes, un aspecto que exploraremos más adelante. Tras echar un vistazo al lado más cotidiano, piérdete por las encantadoras callejuelas del Altstadt admirando sus edificios de fachadas tradicionales, sus tienditas y sus cervecerías: son tantas y tan seguidas, que entenderás rápidamente aquel apodo tan orgullosamente defendido que describe a la ciudad como “la barra más larga del mundo”.

No estará de más hacer lo propio y tomarte una Alt, nombre de una de las cervezas locales: qué mejor manera de entender la idiosincrasia local que poniéndola en práctica. Después, continúa hasta la iglesia de San Lamberto y observa su torre torcida. No, no es efecto del refrigerio, sino el resultado de haberla construido con madera húmeda que acabó por deformarse.

Dusseldorf, paseo por las calles del centro© Shutterstock
Dusseldorf, paseo por las calles del centro

La ruta te llevará, poco a poco, hacia otro nuevo enclave. El Burgplatz es, sin duda, una de las plazas más reconocibles de Düsseldorf, pues se halla abierta hacia el Rin y en su espacio suceden muchas cosas. Sobre todo, es aprovechado por músicos y otros artistas callejeros para desplegar su talento. Dominando la estampa, la torre del antiguo palacio ducal, hoy sede del Museo de la Navegación.

Torre del Rin© Shutterstock
Torre del antiguo palacio ducal

Antes de cambiar de escenario, ¿por qué no descubrir el Alstadt desde una perspectiva diferente? Desde el embarcadero de Burgplatz parten constantemente cruceros panorámicos con los que recorrerás el río, disfrutando de una vista más original de la ciudad, cruzando por debajo de sus puentes y permitiendo admirar el paseo que se despliega junto a él. A lo lejos, una esbelta torre, considerada una de las construcciones contemporáneas de Düsseldorf, llamará tu atención. ¿Qué tal si la visitas?

Rheinboulevard en Düsseldorf© Shutterstock
Rheinboulevard en Düsseldorf

De puerto comercial a catálogo de arquitectura

Cambia de tercio, deja atrás las callejuelas del Altstadt y sigue el curso del Rin hacia el sur. Allí se halla la zona conocida como MedienHafen, el antiguo puerto comercial, un barrio que con los años fue transformándose hasta convertirse en uno de los grandes escaparates de la arquitectura contemporánea de la ciudad. Recorre sus calles, topándote con viejos almacenes y estructuras industriales que conviven con edificios que parecen desafiar la gravedad. Hay presentes, por supuesto, nombres que son grandes referentes de la arquitectura: las tres construcciones de fachadas blancas, plateadas y rojizas que reciben el nombre de Neuer Zollhof, fueron diseñadas por el mismísimo Frank Gehry. Retorcidas y levemente inclinadas sobre el agua, componen una imagen icónica de la ciudad.

Edificios modernos junto al puerto© Shutterstock
Edificios modernos junto al puerto

No faltan tampoco obras de nombres como David Chipperfield y Steven Holl, con los que seguir entendiendo el lugar que ocupa MedienHafen como destino arquitectónico en la ciudad, aunque destaca Float, firmado por Renzo Piano y conocido por su estilo ligero contemporáneo. Otro edificio que te gustará es el Stadttor o Puerta de la Ciudad, levantado en acero y cristal y con una gran abertura central. Entre unos y otros, eso sí, sobreviven antiguos muros de muelles, vías de carga y otros vestigios de ese pasado industrial que, en realidad, sigue tan presente. Espacios transformados en oficinas —más de 700 compañías tienen aquí su sede— y en tiendas, en restaurantes y bares como ROCCA 800ºC, especializado en carnes y una cocina a alta temperatura, o Lido Hafen, famoso por su llamativa ubicación sobre el agua y su propuesta gastro de autor enfocada en ingredientes regionales y de temporada.

Lo que sí echarás de menos a la hora de descubrir el barrio, son los míticos Flossis, unas simpáticas figuras de colores creadas por la alemana Rosalie que durante años parecieron trepar por la fachada del antiguo almacén de Roggendorf como si quisieran conquistar el edificio. En 2018, sin embargo, fueron retiradas por motivos de conservación.

Torre del Rin, uno de los símbolos más reconocibles de Düsseldorf© Shutterstock
Torre del Rin, uno de los símbolos más reconocibles de Düsseldorf

Antes de abandonar el vecindario, eso sí, haz una parada en el Rheinturm. La torre del Rin, uno de los símbolos más reconocibles de Düsseldorf, se alza con sus imponentes 240,5 metros, convirtiendo su mirador en un enclave privilegiado para comprender la ciudad desde las alturas. Su plataforma panorámica ofrece vistazas 360º sobre el río y posee, cómo no, un restaurante giratorio y un bar. Dicen que en los días despejados se puede llegar a ver la catedral de Colonia desde ella.

Düsseldorf: pasión por el arte

Descubrir la otra gran faceta de Düsseldorf, la de su pasión por el arte, te llevará irremediablemente a acabar este singular recorrido haciendo una ruta por sus museos. Porque si tuvieras que elegir uno solo, serías incapaz. Cada templo a la cultura en esta ciudad es un auténtico paraíso.

Museo Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen© Shutterstock
Museo Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen

Comenzando por la Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen, una de las grandes instituciones artísticas de Alemania, que cuenta con dos sedes diferentes. La primera, el K20, se halla en pleno centro histórico —una zona que, por cierto, quedó reducida a cenizas durante la II Guerra Mundial, al igual que el 85% de la ciudad— y reúne obras fundamentales del arte moderno del siglo XX entre las que no faltan nombres como Picasso o Matisse, Kandinsky, Paul Klee o Warhol. Un verdadero festival de las artes que continuará sorprendiéndote en su otro edificio, el K21, al que puedes llegar en un shuttle gratuito que el propio museo ofrece a sus visitantes.

Instalado en el antiguo edificio del Parlamento regional, el Ständehaus, enfoca más su mirada hacia el arte contemporáneo internacional con increíbles instalaciones y fotografías, esculturas y propuestas diversas que proponen a los visitantes relacionarse con las piezas y el arte de una manera algo menos convencional. Hay presentes —y han pasado por aquí— artistas como Thomas Struth, Cao Fei, Hito Steyerl, Ai Weiwei o William Kentridge, que han expuesto su talento junto a nuevas adquisiciones que reflejan las inquietudes políticas y estéticas del arte actual. ¿Sus obras más destacadas? Una de ellas es, sin duda, Das Deutschlandgerät, la monumental instalación de Reinhard Mucha que ocupa la antigua cámara parlamentaria desde la apertura del museo en 2002.

Pero es que no acaba aquí la cosa, debes continuar con otro imprescindible: el Kunstpalast, junto al Rin. En este caso disfrutarás de un recorrido por sus colecciones, que abarcan desde la pintura europea de siglos pasados a la actualidad. Más experimental resulta, no hay duda, la cercana Kunsthalle Düsseldorf y el NRW-Forum, enfocado a la fotografía, a la cultura visual y a las tendencias digitales.

Museo Kunstpalast© Shutterstock
Museo Kunstpalast

Pero, como el arte da hambre —ya te lo advertimos nosotros—, y tan solo estarás a un paseo, da el salto hasta Little Tokyo, el barrio donde se concentra la tercera comunidad japonesa más grande de Europa y también una oferta gastronómica de las que hacen la boca agua. Plagado de tradicionales izakayas, de restaurantes especializados en ramen y con un ambiente que recuerda al país nipón, brinda con sake y disfruta de los sabores del país asiático. Te olvidarás, por unos instantes, de que estás en la Alemania más auténtica.