Malasia ha sido testigo de un despliegue de tradición y brillo en el estado de Selangor, reconocido históricamente por ser el sultanato más rico de un país con un sistema único y peculiar, ya que allí la monarquía es rotatoria. Nueve monarquías se turnan cada cinco años para ostentar la jefatura del Estado. Sin embargo, la realeza que ha estado de celebración este fin de semana ha sido la de Selengor para celebrar los 25 años en el trono de Sharafuddin Idris Shah, que lució su particular Mahkota Leleng, una corona oficial única en el mundo.
Como parte de las celebraciones de su 25º aniversario de reinado, el soberano celebró una fastuosa ceremonia de investidura y juramento de lealtad este 25 de octubre de 2026 en el Salón del Trono del Istana Alam Shah, el palacio ubicado en Klang, la ciudad real de Selangor.
El protagonista indiscutible de esta gesta histórica es el Sultán Sharafuddin Idris Shah, quien sucedió a su padre el 22 de noviembre de 2001. A sus 80 años de edad, y tras un cuarto de siglo en el trono, el monarca presidió una fastuosa ceremonia en la que todo brillaba gracias al amarillo real, un color sagrado conocido como Kuning Diraja y que está estrictamente reservado para la alta realeza. Desde la ropa hasta las cortinas, sin olvidar los cojines del trono, todo había sido confeccionado en amarillo para el sultán que llevó su espectacular corona oficial, el Mahkota Leleng, una pieza única que conecta la realeza asiática con sus raíces en la actual Indonesia.
A diferencia de las coronas occidentales, este tesoro no está hecho de metal rígido, sino que tiene la forma de un songkok, el tradicional gorro aterciopelado del sudeste asiático, inspirado en el tocado de los guerreros de la etnia Bugis originarios de la isla de Sulawesi, actualmente Indonesia. Su diseño actual, rematado con un majestuoso adorno de oro y diamantes que evoca las plumas de un pavo real, fue confeccionado por orfebres de Penang para la coronación del sultán en 1903. Esta joya es tan sagrada para la identidad de la realeza que su iconografía inspiró la arquitectura del propio trono real dentro del palacio Istana Alam Shah.
La mujer del sultán, que tiene el tratamiento de una reina consorte, Tengku Permaisuri Norashikin, que durante dos décadas fue presentadora de la televisión pública malaya, llevó la legendaria tiara de media luna de diamantes, una joya patrimonial que fue diseñada para resaltar la pureza del su linaje y los símbolos de la fe islámica que el propio sultán está jurado a proteger en sus territorios.
Junto a ellos el príncipe heredero y su mujer, vestidos de verde esmeralda con hilos de oro, el color que le corresponde a su papel. Amir Shah, príncipe heredero de Selangor, se casó con la princesa Afzaa Fadini en octubre de 2025 y fueron padres por primera vez el pasado julio. Ellos ocupan una primera fila en el sultanato, aunque, por los turnos establecidos y el peculiar sistema rotatorio, si reinan no será antes del 2039.
Durante la gala, el sultán Sharafuddin confirió oficialmente altos honores y nuevos rangos protocolarios a tres altos funcionarios que han servido con distinción al estado. El ritual, ajustado milimétricamente a las costumbres ancestrales malayas, exigió que cada galardonado realizara un riguroso juramento de lealtad sosteniendo el Lembing Sembuana, una lanza ceremonial sagrada que encarna la fuerza y la justicia del sultanato. Para consumar este místico pacto y purificar su nuevo estatus ante la corte, los tres súbditos condecorados debían cumplir con una estricta tradición: abandonar el estado de Selangor durante siete días de exilio simbólico, antes de poder regresar ante la presencia del sultán para una audiencia individual definitiva que sella su compromiso eterno con la corona más rica del país.










