Aymeric de Bélgica está de enhorabuena. El príncipe y sobrino del rey Felipe de Bélgica acaba de conquistar un espectacular segundo puesto en las míticas 24 Horas de Spa-Francorchamps en 2CV, un resultado que es un enorme avance en su carrera como piloto profesional y su consagración en el automovilismo de resistencia. El joven de 20 años demostro en esta carrera que se celebra en Bélgica, concretamente en la región de las Ardenas (provincia de Lieja), una madurez excepcional para contener los nervios y finalmente se subió al podio superando un escenario donde parecía tenerlo todo en contra debido. Sus padres, los príncipes Laurent y Claire, fueron su mejor apoyo.
El gran reto de Aymeric: sin entrenamientos y bajo presión
El mayor desafío para el príncipe comenzó fuera de la pista. Aymeric de Bélgica, primo hermano de la princesa heredera Elisabeth, compagina el motor con sus estudios de Business en la Universidad de Maastricht. Al tener un examen clave el viernes por la tarde, no pudo asistir a las sesiones de entrenamiento oficiales del equipo y llegó al circuito el sábado por la mañana, lo que le dejó muy poco margen para prepararse y solo dispuso de una única vuelta de reconocimiento para adaptarse al coche y al trazado antes de que empezara la carrera. El propio Aymeric confesó en rueda de prensa su tremendo estrés ante la nula preparación y el reto de afrontar la conducción nocturna en una de las pistas más rápidas del mundo. Sin embargo, según la prensa deportiva local, su capacidad para templar los nervios fue la clave de su éxito.
Una remontada épica bajo el temporal de las Ardenas
A los mandos del vehículo número 14 de la escudería The Golden Horse 1, propiedad de André Blaise, el príncipe Aymeric compartió el volante con Clément Nopere, Geoffroy Van Derton y Jordan Genten. La carrera estuvo marcada por una meteorología hostil, con alertas por fuertes vientos y lluvias intensas que provocaron múltiples accidentes y salidas de pista .A pesar del asfalto mojado y la nula visibilidad nocturna, el coche de Aymeric funcionó a la perfección y no sufrió averías. El equipo mantuvo un ritmo constante y, tras una espectacular remontada, logró cruzar la meta en segunda posición tras completar más de 300 vueltas al circuito.
El apoyo familiar y el fantasma del motor averiado
A lo largo de todo el fin de semana, el joven piloto ha contado con el apoyo de sus padres, el príncipe Laurent y la princesa Claire, quienes siguieron con emoción su evolución desde el paddock. Es más, el príncipe Laurent, el hermano pequeño del rey de lso belgas, fue el encargado de dar la salida de la prueba, un gesto cargado de simbolismo familiar, ya que él propio Laurent compitió en esta misma carrera en el año 1994. En aquella ocasión la suerte no estuvo de su lado y su equipo se vio obligado a abandonar debido a una grave avería en el motor. Tres décadas después, la familia se quita esa espinita, yha que su hijo Aymeric no solo logró terminar la mítica prueba, sino que firmó un podio histórico para la familia real.







