No es una mala manera de llamar la atención: llegar a un pueblo italiano y descubrir que, durante unas horas, de sus fuentes no sale agua, sino vino. Ocurre en Marino, uno de los pueblos de los Castelli Romani —ese conjunto de localidades de las colinas al sureste de Roma—, durante su famosa Sagra dell’Uva, la fiesta de la vendimia que este año celebra su 102.ª edición.
El momento más esperado será este domingo 4 de octubre, a las 17:30, cuando la histórica Fontana dei Quattro Mori, en Piazza Matteotti, vuelva a protagonizar su particular milagro: por unos minutos, el vino sustituirá al agua en sus caños, mientras la ciudad celebra por todo lo alto su fiesta de la uva. El lunes 5 habrá una segunda oportunidad, a las 18:45.
No es una ocurrencia reciente ni una atracción inventada para turistas. La Sagra dell’Uva nació en 1925 por iniciativa del poeta y periodista marinese Leone Ciprelli, que quiso reunir en una misma celebración la vendimia, el vino y la historia de la ciudad. La primera edición se celebró precisamente un 4 de octubre y la tradición de hacer brotar vino de la Fontana dei Quattro Mori forma parte de la fiesta desde entonces.
UNA FUENTE BARROCA CON HISTORIA
La fuente merece un vistazo incluso cuando no está haciendo su peculiar trabajo otoñal. Se encuentra en el centro de la plaza y fue realizada en 1632 para conmemorar la victoria de Marcantonio II Colonna en la batalla de Lepanto. Tiene tres niveles: en el inferior aparecen ocho sirenas de piedra, en el superior, cuatro figuras humanas sujetas a una columna de mármol coronada por el escudo de los Colonna.
No siempre estuvo la fontana donde está ahora. La original sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruida y trasladada a su lugar, y se convirtió en el escenario del momento más fotografiado de la Sagra dell’Uva.
Otro detalle que ayuda a entender por qué Marino se toma tan en serio esta fiesta es que la celebración está ligada también a la batalla de Lepanto y a la festividad de la Madonna del Rosario. Por eso el programa mezcla vendimia, vino, gastronomía, música y desfiles históricos. No es solo una fiesta gastronómica: el pasado de Marino entra en escena literalmente, con un cortejo que recrea el regreso del noble romano Marcantonio Colonna, señor de la localidad y comandante de la flota pontificia, después de la batalla.
UN DOMINGO DE VENDIMIA
El 4 de octubre será el día grande. La jornada comienza por la mañana con visitas guiadas y actividades en el centro histórico; a las 10:30 está prevista la celebración religiosa y la bendición de los racimos de uva. A primera hora de la tarde partirá el cortejo histórico, con el actor Edoardo Sylos Labini como Marcantonio Colonna y la bailarina y actriz Matilde Brandi como Felice Orsini, su esposa. Dos horas después llegará el momento que ha hecho famoso a Marino: el vino en la Fontana dei Quattro Mori.
Durante estos días también se instalan un Food Village y un espacio dedicado a los productos agrícolas y gastronómicos italianos, además de degustaciones, actividades infantiles, música y propuestas vinculadas al vino. La entrada a la fiesta, los cortejos y los espectáculos es gratuita.
QUÉ VER DESPUÉS EN MARINO
Pero Marino no se acaba en la fiesta. En el casco antiguo se pueden visitar el Palazzo Colonna, la basílica de San Barnaba, el circuito museístico y los espacios subterráneos excavados en la piedra volcánica del lugar. Entre los lugares menos conocidos está el Mitreo, un antiguo santuario dedicado a Mitra, donde se conserva un excepcional fresco de época romana que representa al dios sacrificando un toro.
Y, si se quiere alargar la excursión, los Castelli Romani ofrecen varias posibilidades. Castel Gandolfo se asoma al lago Albano y conserva su elegante centro histórico y el Palacio Pontificio; de origen volcánico, el lago alcanza unos 170 metros de profundidad. Nemi, en cambio, se extiende junto al pequeño lago del mismo nombre, vinculado desde la Antigüedad al culto de Diana y famoso hoy también por sus fresas. Frascati es otra posibilidad, conocida por sus villas históricas y por sus vinos, y una de las escapadas clásicas desde Roma.
CÓMO IR DESDE ROMA
Marino está conectado con la capital italiana por tren. Desde Roma Termini salen regionales hacia Albano Laziale, con parada en Marino. También se puede llegar desde la línea A de metro, enlazando en Anagnina con los autobuses Cotral. Durante la Sagra, además, está previsto un dispositivo especial de lanzaderas para disfrutar de la fiesta más singular de este lugar donde, una vez al año, el vino no se pide: sale de la fuente.











