La ciudad medieval escondida a 1 hora de Viena: calles de cuento, viñedos infinitos y vistas que enamoran


Esta localidad, considerada como una de las joyas de Hungría, es una visita imprescindible del país gracias a su casco antiguo excelentemente conservado, su ambiente relajado, sus acogedores cafés y sus vinos


Plaza principal en el casco histórico de la ciudad húngara de Sopron a tan solo una hora de Viena, una ciudad perfecta para una escapada© Shutterstock
4 de mayo de 2026 a las 16:00 CEST

Más allá de su capital, Budapest, Hungría cuenta con una larga lista de atractivos enclaves menos conocidos –y por tanto poco masificados– que, sin duda, merece la pena descubrir. Situada en el extremo noroeste del país, a escasos 60 kilómetros de Viena, está Sopron, una bonita ciudad fundada sobre los cimientos del asentamiento romano de Scarbantia que se consolidó como un importante centro comercial por ser lugar de paso en la Ruta del Ámbar, un histórico itinerario que conectaba el mar Báltico con el Mediterráneo. 

Lago Fertó en la frontera húngara© Shutterstock
Lago Fertó en la frontera húngara

Esta localidad atesora una de las mayores concentraciones de edificios históricos y monumentos del país, gracias a que escapó en gran medida de la destrucción bélica derivada de los conflictos entre otomanos y Habsburgos. Todo esto, sumado a su proximidad a bellos espacios naturales como el Parque Nacional de Fertö-Hansag, hace que sea un enclave perfecto para organizar una escapada de fin de semana.

El destino más leal del país

A Sopron se la conoce también como ‘la ciudad más fiel’. El Tratado de Trianon iba a anexionarla a Austria, pero los insurgentes –en su mayoría estudiantes universitarios– lucharon para que se convocara un referéndum y fuera el pueblo quien tomase la decisión. En 1921, la mayoría votó seguir formando parte de Hungría, lo que llevó a construir la Puerta de la Lealtad como recordatorio en la base de lo que es el símbolo de este destino, la Torre del Fuego, un edificio con 58 metros de altura que fue construido sobre las ruinas de la muralla romana en el siglo XIII como puesto de vigilancia contra incendios. Sin embargo, su aspecto actual data del siglo XVII, pues paradójicamente tuvo que ser reconstruida tras un incendio que devastó la ciudad. Aquellos que quieran obtener las mejores vistas de la localidad y alrededores pueden subir los 200 escalones que conducen a su mirador. 

Puerta de la Lealtad, Sopron© Shutterstock
Puerta de la Lealtad

La torre se ubica en un extremo de la plaza Mayor o Principal, un espacio que acoge algunos de los monumentos más destacados. En el centro llama la atención la columna de la Santísima Trinidad, que, levantada en 1701 como ofrenda por los supervivientes de las epidemias de peste que estallaron tras las guerras contra los turcos otomanos, es la columna votiva más antigua de toda Hungría. Por otro lado, están el edificio del antiguo Ayuntamiento y la iglesia de la Cabra, templo construido en el siglo XIII y reconstruido a finales del siglo XIV y principios del XV por la familia Geissel con fachada gótica e interior barroco, en el que se han celebrado desde sesiones parlamentarias hasta coronaciones de reyes húngaros. Cuenta la leyenda que adoptó este nombre debido a que el edificio fue levantado gracias a un tesoro encontrado en dicho lugar por una cabra. 

Columna de la Santísima Trinidad en Sopron
Columna de la Santísima Trinidad

En una de las esquinas de la plaza está la Casa Storno, hoy convertida en museo, donde se pueden admirar mobiliario barroco y diferentes obras de arte recopiladas por esta familia italo-alemana a lo largo de los años. Muy cerca de aquí están, también, algunos restos de su pasado romano, como parte de las murallas y el foro y cimientos de algunos edificios residenciales, mientras que en la Szentlélek utca se pueden admirar los vestigios del anfiteatro, el cual podía acomodar hasta 14.000 espectadores. 

Parque arqueológico de las ruinas romanas de Scarbantia en Sopron, Hungría© Shutterstock
Parque arqueológico de las ruinas romanas de Scarbantia

En un paseo por su casco antiguo medieval de calles empedradas con forma de herradura, el visitante puede deleitarse con otras mansiones barrocas y palacetes, con destacados ejemplos como la Casa Fabricius o la Casa Eggenberg, en la que se ha instalado el Museo Infantil Macskako, espacio expositivo donde se muestra de una manera didáctica e interactiva cómo era la vida cotidiana en el pasado. Si se recorre la Calle Nueva (Új utca) hay que hacer una parada en la Antigua Sinagoga de estilos románico tardío y gótico, una de las tres sinagogas medievales de estructura tripartita de Europa. A tener en cuenta es también el edificio de estilo modernista del Teatro Petőfi, uno de los más bellos de la ciudad. 

Museo Infantil Macskako
Museo Infantil Macskako

Más allá del centro histórico, se puede pasear o tomar algo en una de las acogedoras cafeterías situadas en la que es una de las plazas más largas de Europa, la de Deák, o visitar la iglesia de San Miguel Arcángel, uno de los edificios góticos más famosos del país cuya primera mención escrita data de 1278. 

Una región para bebérsela

Sopron es también conocida por ser una de las zonas productoras de vino más antiguas del país, pues ya se elaboraban desde la época celta. Actualmente, esta región cuenta con más de 1.500 hectáreas de viñedos. Si bien las características de sus tierras son más favorables para la producción de vinos blancos, como el veltliner verde, es un tinto su producto estrella. Se trata de la variedad de uva conocida como Kékfrankos (franco azul) que destaca por su perfil aromático fresco y elegante. Se dice que fue bautizada con este nombre a principios del siglo XIX, cuando la ciudad fue ocupada por las tropas napoleónicas, en referencia al color de la moneda francesa. Una de las curiosidades de los viñedos de esta región es que los antiguos viticultores plantaban habas entre las vides que resultaban ser beneficiosas para las cepas, práctica que todavía hoy se lleva a cabo en algunas bodegas. 

Taschner Bor, una bodega con vistas al Schneeberg austríaco© Taschner Bor, una bodega con vistas al Schneeberg austríaco
Taschner Bor, una bodega con vistas al Schneeberg austríaco

Para conocer un poco más sobre los vinos de la zona se puede visitar, por ejemplo, Taschner Bor, una bodega con vistas al Schneeberg austríaco (el pico más oriental de los Alpes) con 27 hectáreas de viñedos donde producen desde blancos y rosados ligeros, pasando por champagnes tradicionales y pálinkas de alta gama (bebida tradicional húngara). Otra opción es Gangl Borászat és vinotéka que, situada a orillas del lago Fertő, cuenta con una bodega centenaria en la que envejecen sus caldos y con nueve hectáreas en las que se cultivan tintas como kékfrankos, Merlot o Cabernet Sauvignon y blancas como Irsai Olivér, Sauvignon Blanc, Zöld Veltliner y Zenit.

Aquellos que prefieren la cerveza deben saber que aquí se hace una de las más famosas del país, la Soproni, una lager clásica que se lleva elaborando desde 1895.  Para llegar a este destino se puede partir tanto desde la capital austriaca, como desde Budapest, ciudades a las que hay vuelos directos desde diferentes puntos de España. En ambos casos se puede tomar un tren o un autobús hasta la misma ciudad o alquilar un coche e ir conduciendo, una hora o tres en función del punto de origen.