Camille Gottlieb elige el rincón más idílico de África para desconectar del mundo con su pareja


La hija menor de Estefanía de Mónaco disfruta estos días bajo el sol del océano Índico en este enclave de ensueño que combina playas de postal y naturaleza salvaje.


Camille Gottlieb, hija de Estefanía de Mónaco, en Isla Mauricio© @camillerosegottlieb
15 de abril de 2026 a las 19:00 CEST

Lejos del bullicio de Mónaco, Camille Gottlieb ha decidido regalarse un viaje maravilloso a Isla Mauricio y de paso recordarnos por qué esta joya africana del tamaño de Tenerife es uno de los paraísos más irresistibles del mundo. No es la primera vez que la joven la visita, ya en abril de 2019 compartió una imagen tumbada sobre la arena de una playa de postal. Sin embargo, este regreso tiene un sabor especial. En sus redes sociales ha dejado claro el vínculo emocional que mantiene con este rincón del planeta con mensajes tan reveladores como “para siempre, mi isla del corazón” o “sol, amigos, agua turquesa, nuestra isla favorita en la tierra y mucho amor”. Unas palabras que resumen lo que siente ella o cualquier viajero que pone un pie en esta joya del Índico.

Paradis Beachcomber Golf Resort & Spa, Isla Mauricio© Beachcomber
Villas frente al mar de Paradis Beachcomber Golf Resort & Spa.

Durante su estancia, Camille se ha alojado en el hotel Paradis Beachcomber Golf Resort & Spa, un resort de arquitectura colonial a los pies de la montaña mítica de Le Morne, Patrimonio de la Humanidad. Rodeado de jardines tropicales con piscinas, sus villas y su spa, camuflados entre la vegetación, se sitúan frente a una playa de 5 kilómetros de arena de un blanco impoluto escoltada por cocoteros donde uno querría quedarse a vivir para siempre. Un verdadero santuario de lujo relajado en el que no solo se desconecta, también se viven mil experiencias.

Camille Gottlieb, hija de Estefanía de Mónaco, en Isla Mauricio© @camillerosegottlieb
La hija de Estefanía de Mónaco en la playa.
Camille Gottlieb, hija de Estefanía de Mónaco, y un amig en Mauricio© @camillerosegottlieb
Camille Gottlieb no ha viajado sola a esta joya del Índico.

Es precisamente esa combinación de relax y aventura lo que atrae de esta joya del Índico. Camille ha viajado acompañada de su novio y varios amigos, con quienes ha disfrutado de paseos por la playa y de unas aguas de una transparencia casi irreal que siempre están a una temperatura ideal para el baño. Sin ni siquiera ponerse gafas, en su fondo se ven peces de colores y estrellas de mar, pues los arrecifes de coral que rodean la isla albergan una biodiversidad fascinante.

Camille Gottlieb, hija de Estefanía de Mónaco, y una amiga en Mauricio© @camillerosegottlieb
Las excursiones en barco son un imprescindible en la isla.

En la bella laguna que rodea la península de Le Morne, un universo con todas las tonalidades del azul, se pueden hacer un sinfín de actividades: windsurf, esnórquel, esquí acuático, karts acuáticos o navegar en catamarán, como ha hecho la hija de Estefanía de Mónaco. Las excursiones en barco suelen incluir paradas para nadar, bucear o incluso avistar delfines, una experiencia que, sin duda, forma parte de ese “mucho amor” al que aludía Camille en sus publicaciones.

Camille Gottlieb, hija de Estefanía de Mónaco, en Isla Mauricio© @camillerosegottlieb
No es la primera vez que la joven disfrutó de las playas de Mauricio, también lo hizo en 2019.

Pero Mauricio es mucho más que playas. La isla es un mosaico cultural donde conviven influencias africanas, europeas, indias y chinas y eso se traduce, entre otros muchos aspectos, en su gastronomía. Si en el restaurante La Ravanne del hotel Paradis, se disfruta de la cocina criolla en su máxima expresión bajo rústicos cenadores con cubierta de paja distribuidos sobre la arena y con los ritmos segá tradicionales de algún artista en vivo de fondo; los mercados llenos de vida de Port Louis, la capital,  son el mejor escaparate de los productos locales, sean mariscos frescos o la base para elaborar platos típicos como el curry mauriciano o el dholl puri. 

La mítica montaña Le Morne Brabant, Patrimonio de la Humanidad, Isla Mauricio© @camillerosegottlieb
El hotel donde se alojó Camille está bajo la icónica montaña Le Morne Brabant.
Camille Gottlieb, hija de Estefanía de Mónaco, y su novio en Isla Mauricio© @camillerosegottlieb
Momento romántico de Camille junto a su novio.

NATURALEZA MAURICIANA CON MAYÚSCULAS

Aunque con 300 kilómetros de costa, el azul turquesa sea el color predominante en las imágenes más icónicas de Mauricio —no hay que perderse playas como la más salvaje de Belle Mare o la más tranquila de Trou aux Biches—, la isla es también muy verde.  Bosques frondosos, vergeles multicolor, cascadas, volcanes, picos, jardines botánicos… hay una infinidad de escenarios para disfrutar de la naturaleza sin necesidad de pisar la orilla. Tan solo hay que coger carretera y viajar por el interior.

Chamarel, cascada, Isla Mauricio© Shutterstock
Cascada de Chamarel.

El Parque Nacional de Black River Gorges es un paraíso para los amantes del senderismo, donde se encuentra el Pitón de la Petite Rivière Noire, que, con 828 metros de altitud, es la montaña más alta del país. Muy cerca, la Tierra de los Siete Colores muestra un fenómeno geológico único: dunas de arena en tonos rojizos, violetas y ocres que parecen sacadas de otro planeta. Y próxima a esta la cascada de Chamarel, una de las más hermosas del Mauricio.

Cerca de Curepipe, una de las principales ciudades del país está el volcán dormido Troux Aux Cerfs, con un impresionante cráter de más de 300 metros de diámetro, y próximo a la capital el Jardín botánico de Pamplemousses y sus nenúfares gigantes.

Cascada submarina de Isla Mauricio y Le Morne Brabant© © FedevPhoto
La cascada submarina es en realidad un efecto óptico.

Pero hay una maravilla de la naturaleza que también es digna de ver y solo se contempla desde la ventanilla del avión, es la cascada submarina 'fantasma' que se forma en las aguas que rodean la silueta de la montaña Le Morne Brabant. En realidad, un efecto óptico creado por las corrientes marinas que hace que sus aguas parezcan caer al fondo del océano. Por si le faltaran maravillas a esta isla de la que Camille vive enamorada.