Este jueves, 30 de abril, ha tenido lugar uno de los acontecimientos royal más señalados del calendario: el 80 cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia. Una celebración que ha reunido a diversas monarquías no solo europeas, sino de diversas partes del mundo, tal y como ha indicado el monarca en su emotivo discurso, deseando que sus invitados —entre los que se encontraba la reina Sofía, quien ha rescatado la tiara de conchas de Mellerio tras dos décadas sin lucirla— "disfruten de estos primeros días de primavera en Estocolmo".
Unas palabras tras las que ha tenido lugar el gran y esperado banquete organizado por la Casa Real sueca, que ha tenido lugar en el Salón de Estado del Palacio Real de Estocolmo. En el centro de la grandiosa estancia estaba situada la mesa de honor donde, junto a los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, se encontraban sentadas las reinas Sonia de Noruega y Mary de Dinamarca —a la derecha y a la izquierda del Jefe del Estado, respectivamente— y los reyes Harald de Noruega y Felipe de Bélgica —a la izquierda y a la derecha, respectivamente, de la madre de la Princesa Heredera—.
Un exquisito menú de 3 platos
Una cena de gala en la que los invitados han podido disfrutar de un exquisito menú con tres platos seleccionados bajo el inmaculado criterio de la Casa Real del país anfitrión. El primero, tal y como han compartido en el portal oficial, se ha tratado de una langosta cocinada con eneldo, alcachofa y vinagreta de este mismo marisco; mientras que el segundo ha sido un lomo de ternera sueca con ajo silvestre y salvia, terrina de ternera estofada con colmenillas, primeros platos de primavera, croqueta de patata y almendras con queso curado y cielo de Madeira.
El tercer plato, al igual que los anteriores, también ha sido una delicia típica de la región: ruibarbo cocido con mousse de limón y saúco, almendras tostadas y sorbete de ruibarbo.
La decoración, seleccionada al detalle
Un espectacular menú, en una especial ocasión, merecía también una decoración a la altura —sobre todo en la mesa principal, donde se encontraba el cumpleañero— a la que no le ha faltado lujo de detalle. Por ejemplo, la cristalería, de vidrio de Kosta y con un diseño de Sigurd Persson, fue un regalo de bodas que el Gobierno y el Parlamento suecos hicieron a los reyes Carlos Gustavo y Silvia en 1976.
La vajilla utilizada contaba también una historia. Mientras que el plato de entrante es una creación de Röstrand en 1910 para el rey Gustavo V y la reina Victoria —bisabuelos del actual Jefe del Estado sueco—; el utilizado para servir el principal pertenece a una loza fabricada en Berlín en 1850 para la madre de la reina Victoria, la gran duquesa de Baden. Por último, el plato de postre fue creado a gusto del príncipe heredero Carlos XV —primer monarca de la dinastía Bernadotte nacido en Suecia— y la princesa Lovisa.
Los manteles individuales, colocados como rige el protocolo bajo cada plato, también eran reliquias de la Familia Real. Se trataban, tal y como han compartido, de piezas de plata dorada con el escudo real elaboradas por Stafhell a principios del siglo XIX. El resto de la mantelería —conformada por el mantel principal y las servilletas— forma parte de una colección tejida en 1891 en Lille (Francia) perteneciente a la fábrica textil Lemaitre Demestre & Fils, con un diseño protagonizado por el escudo de armas sueco-noruego en el centro de las piezas.
La cubertería utilizada en la gran velada del rey Carlos Gustavo estaba forjada en bronce, adquirida por Carlos XIV Juan en París a principios del siglo XIX.







