Noruega vive horas históricas y profundamente emotivas. Mientras el país despide al rey Harald V, fallecido el viernes 28 de agosto, a los 89 años, en el Hospital Nacional de Oslo, su hijo Haakon ha asumido de manera automática la Jefatura del Estado, convirtiéndose en Su Majestad el rey Haakon VIII. En medio de este relevo marcado por el duelo, el nuevo monarca ha protagonizado un gesto inesperado y cargado de simbolismo: durante su primer discurso como rey, pronunciado este sábado 29 de agosto por la tarde, sobre su escritorio se pudieron ver una serie de fotografías familiares. Entre ellas se distinguían retratos de sus padres, el rey Harald y la reina Sonia; imágenes de monarcas anteriores como sus abuelos, el rey Olaf y la reina Marta, o la reina Maud y el rey Haakon VII; y una fotografía reciente junto a la hoy reina Mette‑Marit y sus hijos Ingrid Alexandra y Sverre Magnus. Pero entre todas ellas hubo una que destacó especialmente, tanto por su carga emocional como por lo inesperado de su presencia en un momento tan solemne.
En la imagen, captada en uno de los años más felices del matrimonio, aparecen los entonces príncipes herederos con sus tres hijos: Marius Borg Høiby, el hijo que Mette‑Marit aportó al matrimonio; la princesa Ingrid Alexandra, nacida el 21 de enero de 2004 y hoy heredera al trono; y el benjamín, el príncipe Sverre Magnus, nacido el 3 de diciembre de 2005. La fotografía muestra una escena muy entrañable de la pareja: Haakon sostiene en brazos al pequeño Sverre Magnus, que era un bebé, mientras Marius apoya cariñosamente la cabeza sobre el príncipe. Es una estampa que refleja la integración plena del hijo de Mette-Marit en la familia desde el inicio de su matrimonio.
Hay que recordar que cuando Haakon y Mette‑Marit comenzaron su relación, Marius tenía dos años y cuatro cuando la pareja contrajo matrimonio el 25 de agosto de 2001 en la catedral de Oslo. Hasta la llegada de Ingrid Alexandra, Marius creció como el único pequeño de la casa, y Haakon siempre lo trató como "un hijo más'. Por ello, la presencia de Marius en esta fotografía resulta especialmente significativa.
Una aparición inesperada en un momento delicado
La elección de esta imagen en un acto institucional ha sorprendido por la situación actual de Marius Borg. El joven, hoy de 29 años, fue condenado a cuatro años de prisión a principios de este año por dos delitos de violación, maltrato y violencia contra su pareja, agresiones a otras mujeres y repetidas violaciones de órdenes de alejamiento. Actualmente cumple la pena en régimen de arresto domiciliario, después de abandonar la prisión el pasado 14 de julio.
Su caso, ampliamente seguido por la prensa internacional, se suma a otros momentos delicados para la familia, como la vinculación de Mette‑Marit con Jeffrey Epstein ono el frágil estado de salud de la hoy reina de Noruega, que continúa recuperándose del trasplante de pulmón al que fue sometida el pasado mes de junio. En este contexto, la aparición de Marius en una fotografía mostrada por la Casa Real durante el primer discurso del nuevo rey ha despertado un notable interés.
Más allá de la controversia, la imagen funciona como un recordatorio de una etapa familiar marcada por la estabilidad y la felicidad, un periodo que contrasta con las horas difíciles que del rey Haakon atraviesa ahora: la despedida de su padre, después de más de tres décadas en el trono de Noruega, y su nuevo papel, al frente de su país. En su primer mensaje a la nación, el soberano dedicó unas palabras profundamente personales a su padre. Lo definió como “un padre tan bueno para Marta y para mí. Cariñoso y protector”, además de “un abuelo cariñoso y divertido y un esposo atento y amoroso”. Pero, sobre todo, subrayó que Harald V se mantuvo “fiel a sus valores y compromisos” durante toda su vida pública.
Sin duda, la presencia de aquella fotografía familiar en el despacho del nuevo rey, justo mientras pronunciaba sus primeras palabras como soberano de su país, añadió un matiz íntimo a la jornada: un puente entre el pasado que despide y el futuro que acaba de comenzar. Un gesto que revela que, incluso en la solemnidad del duelo, Haakon VIII quiere presentarse ante su pueblo acompañado simbólicamente por quienes representan su mayor fortaleza: su familia.
Hoy, domingo 30 de agosto, Noruega celebra los primeros funerales en honor al monarca fallecido, con una misa en la Catedral de Oslo y actos oficiales de despedida en el Palacio Real al que fuera conocido como "el rey del pueblo", quien con su trabajo contribuyó a modernizar la monarquía. El país se prepara para una semana marcada por el duelo, la continuidad institucional y el comienzo de una nueva etapa bajo el reinado de Haakon VIII.








