Mette-Marit, la gran incógnita de la corte del rey Haakon: su papel se convierte en asunto nacional tras su año más difícil


Unas dudas que han incrementado en las últimas horas, ante los acontecimientos que asolan a la Corona de Noruega


Haakon junto a Mette Marit en una imagen de 2024© Getty Images
28 de agosto de 2026 a las 18:30 CEST

El contexto que entrelaza la Corte Real de Noruega se ha consolidado como el más inestable en los últimos tiempos. Algunos han sido los que han afirmado que los miembros de la Casa de Glücksburg atraviesan la peor crisis de su historia, todo ello enmarcado en el futuro más inmediato de la corte de Haakon, quien afronta uno de los días más decisivos de su vida tras su ascenso al trono. Un escenario que, inevitablemente, pone sobre la mesa el papel que Mette-Marit afronta ya como reina de Noruega, al lado de Haakon VIII, en una nueva etapa para la Corona marcada por importantes desafíos. Entre ellos, el impacto de su relación con el delincuente convicto Jeffrey Epstein, sobre la que tuvo que dar un paso al frente para reconocer y lamentar los vínculos que mantuvo con él, y la situación judicial de su hijo, Marius Borg, condenado a cuatro años de prisión y actualmente bajo arresto domiciliario. Dos asuntos que siguen proyectando su sombra sobre la nueva monarquía y, especialmente, sobre la reina, cuyo papel será clave a la hora de afrontar esta delicada etapa para la institución.

Los príncipes herederos de Noruega© Getty
Haakon y Mette-Marit, un futuro lleno de incógnitas

Un momento de inestabilidad en la Corona

Las claves del futuro Haakon VIII recaen no solo sobre el funcionamiento de un nuevo reinado, sino también sobre el papel que cada uno de los miembros reales desempeñará en una nueva corte llamada a seguir la línea del resto de monarquías de Europa: austeridad y reducción de gastos. Dudas que nacen de un contexto de posibles cambios, en el que se pone de relieve el que ha sido el año más delicado de la monarquía noruega, y del que, inevitablemente, Mette-Marit ha sido la protagonista. Fue en el verano de 2024 cuando la futura corte de Haakon comenzó a formar parte de una gran incógnita, momento en el que se desveló la situación que asolaba a quien ha formado parte de la Familia Real desde la llegada de Mette-Marit. El inicio del proceso judicial de Marius Borg fue el detonante para iniciar una de las mayores rupturas de la confianza de los ciudadanos noruegos, planteándose si llegaría a ser reina Mette-Marit, con una votación que llegó a cuestionar el futuro de la monarquía. No obstante, esa duda ya ha sido resuelta: ya es oficialmente reina consorte de Noruega. 

Princesa Mette-Marit© Getty
Las dudas crecen sobre el papel futuro de Mette-Marit

Dos años después, la resolución judicial apuntaba a Marius como culpable de 34 cargos, entre ellos delitos de agresiones, ruptura de órdenes de alejamiento y amenazas. Delitos que le han llevado a cumplir condena en el Palacio de Skaugum. Su presencia se ha convertido en un verdadero asunto político, en el que incluso el Parlamento llegó a aprobar la retirada del pasaporte diplomático que ostentaba y que le permitía realizar viajes alrededor del mundo, así como la posibilidad de evitar los controles de acceso. Todo ello enmarcado en el profundo apoyo de su madre, lo que ha levantado un muro entre los noruegos y quien está llamada a formar parte de la futura corte de Haakon VIII. No obstante, la respuesta de los príncipes en este momento se enmarcó en un profundo silencio, hasta que llegó la noticia que posicionó a Mette-Marit en su encrucijada más personal.

La implicación de Mette-Marit con Jeffrey Epstein 

Aunque el proceso judicial de Marius Borg haya sido una de las cuestiones más delicadas de los últimos tiempos, la desclasificación de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que desveló la amistad de Mette-Marit con el delincuente convicto Jeffrey Epstein, marcó las dudas que aún perduran. Imágenes, datos e intercambio de correos electrónicos llevaron a la princesa a dar un paso al frente con un histórico comunicado y una entrevista que marcaron sus días: "Es increíblemente importante para mí asumir la responsabilidad por no haber investigado sus antecedentes con más detenimiento", afirmó. No obstante, esto no fue suficiente para evitar que la continuidad dinástica llegase al Parlamento: monarquía sí, monarquía no.

Mette- Marit de Noruega visitando Fredrikstad, el 28 de enero de 2026© Getty
Mette- Marit de Noruega en uno de sus actos institucionales

Esto salió favorable para la propia monarquía, aunque la duda persiste: el verdadero interrogante se encuentra ahora en cómo se articulará este nuevo reinado y, sobre todo, en qué papel tendrá Mette-Marit dentro de él. Una incógnita que se formula desde un contexto en el que el comportamiento y la actuación de la nueva reina han quedado constatados a lo largo del tiempo, desencadenándose unas cuestiones que solo el tiempo resolverá. A partir de ahora, Mette-Marit tendrá que asumir las responsabilidades y compromisos que corresponden a su posición, acompañando a Haakon en su agenda institucional y ejerciendo como figura de representación de la Corona, siempre en la medida en que su estado de salud se lo permita. Será precisamente su capacidad para mantener esa actividad pública la que determine cómo se desarrollará su papel dentro de esta nueva etapa de la monarquía noruega.

Mette-Marit de Noruega, transplantada de un pulmón© Getty
Mette-Marit de Noruega, transplantada de un pulmón

Una cuestión que adquiere todavía más relevancia si se tiene en cuenta que su futuro papel institucional no depende únicamente de la confianza que despierte entre los ciudadanos, sino también de su capacidad para mantener una agenda pública acorde con las exigencias de una futura reina. Porque, en paralelo a las controversias familiares, la salud de la princesa heredera ha ido condicionando progresivamente su presencia pública. Mette-Marit fue diagnosticada en 2018 de fibrosis pulmonar, una enfermedad que ha marcado desde entonces su actividad y que ha obligado a adaptar su agenda a sus circunstancias físicas. El último año ha supuesto, en este sentido, un nuevo punto de inflexión, ya que sus apariciones públicas se han reducido, mientras las limitaciones derivadas de su enfermedad han adquirido un peso cada vez mayor en la planificación de sus compromisos oficiales. 

Ingrid de Noruega junto a sus padres, Haakon y Mette Marit en una imagen de archivo© NTB/POOL/AFP via Getty Images
Ingrid de Noruega junto a sus padres, Haakon y Mette Marit en una imagen de archivo

Es en este contexto donde la princesa Ingrid podría asumir un papel más protagonista, ya que la ausencia de su madre ha impulsado su propia agenda. Desde su regreso de Australia, tanto ella como su hermano Sverre Magnus han ido asumiendo progresivamente las actividades que, antes del trasplante, estaban protagonizadas por sus padres. Algo que no necesariamente supondría un relevo, sino una redistribución de los actos que cada miembro de la Corte está predestinado a protagonizar en la corte real del futuro Haakon VIII. Un hecho que, de producirse, situaría a la joven heredera en uno de los puntos más fuertes de la nueva generación real de Europa. Un hecho por el que, aunque en los últimos días ha sido vista acompañando a Harald V en sus días más complicados en el hospital, se pone en duda cuál será la participación próxima de Mette-Marit en la nueva corte de Haakon, en la que se podría poner en duda su presencia en la proclamación que abriría una nueva etapa en el reinado más inesperado de la historia.