Marius Borg Høiby, el hijo que Mette‑Marit de Noruega tuvo antes de su matrimonio con el príncipe Haakon, ha solicitado desde la cárcel de Oslo, donde permanece en prisión preventiva tras su cuarta detención, poder cumplir el tiempo restante hasta su sentencia en régimen de custodia domiciliaria con tobillera electrónica. El joven, que espera la decisión del Tribunal del Distrito de Oslo por un total de 38 cargos, diez de ellos de naturaleza sexual, ha pedido formalmente el cambio de modalidad de reclusión con la autorización expresa de su familia, requisito indispensable para que la vigilancia telemática pueda llevarse a cabo en un domicilio privado.
Ha sido el medio noruego Nettavisen el primero en informar de que, si el tribunal lo aprueba, el hijo de la futura reina consorte podría abandonar la prisión de Oslo, donde se encuentra desde el 1 de febrero, y trasladarse a una residencia familiar bajo estrictas condiciones de control, supervisión y movilidad limitada, hasta que se dicte sentencia firme.
El traslado, que según el citado medio se realizaría a la finca de Skaugum, la residencia real en la que viven los príncipes Haakon y Mette‑Marit, es posible gracias a la reforma del artículo 184 de la Ley de Enjuiciamiento Penal de Noruega, que contempla que esta "orden de confinamiento domiciliario" sea viable siempre que "el acusado y los adultos que conviven den su consentimiento". De esta norma se desprende que el príncipe Haakon ha dado su autorización, ya que Skaugum es la propiedad que su abuelo, el rey Olaf, adquirió en Asker para que fuera una residencia oficial de las sucesivas generaciones de príncipes herederos.
Nettavisen asegura que ha sido uno de los tres abogados defensores de Marius Borg Høiby, René Ibsen, quien ha confirmado que se dan todos los factores para que el joven de 29 años cumpla su condena en Skaugum, donde ha vivido casi toda su vida, salvo breves periodos en los que compartió casa con alguna de sus parejas. "Ya no tiene su casa en Frogner, así que tuvimos que buscar otra solución para su futuro hogar. La casa que tenía en Skaugum está vacía, y era lógico que volviera a vivir allí", explica uno de sus abogados al citado medio, dejando claro que el requisito indispensable para que esto se autorice es disponer de un lugar donde alojarse en todo momento.
Ahora la decisión está en manos del Tribunal del Distrito de Oslo. Antes de que Marius pueda cambiar su celda por la propiedad real, debe celebrarse una vista. "Probablemente habrá una audiencia judicial la semana que viene", afirma el abogado, que forma parte de la élite jurídica creada para la defensa de Marius. El antecedente está en marzo, cuando el hijo de la princesa solicitó por primera vez su liberación, pero pesó más el riesgo de reincidencia.
Fue el jueves 19 de marzo cuando concluyó en la sala 250 del Tribunal del Distrito de Oslo uno de los procesos judiciales más complejos de Noruega y el primero que ha afectado de lleno a la dinastía que reina en el país desde 1905. Durante 28 sesiones de juicio, Marius Borg Høiby respondió por 38 cargos. Tras siete semanas de declaraciones, testimonios y pruebas -la inmensa mayoría procedentes del móvil del propio Marius, del que se extrajeron 830 páginas de mensajes de texto leídas íntegramente en sede judicial-, el caso quedó en manos de los jueces, cuya sentencia se espera para junio. La Fiscalía General del Estado, representada por Sturla Henriksbø, solicitó una pena de prisión de siete años y siete meses, incluidos los cargos por cuatro violaciones. Por su parte, la defensa, ejercida en sede judicial por Ellen Holager Andenæs y Petar Sekulic, consideró que una pena de entre cinco y seis años sería adecuada si es declarado culpable de todos los cargos.









