Los joyeros de los miembros más destacados de la realeza acostumbran a mantener bajo baúles de plomo alhajas de lo más sofisticadas: desde impresionantes diamantes hasta zafiros que guardan sobre su reflejo una historia propia de una dinastía. No obstante, eso no significa que estas mismas piezas no se vayan renovando, pues de la mano de Meghan Markle se ha podido observar una evolución dedicada a cada una de sus piezas más elegantes, habiendo ampliado notablemente su joyero personal con diferentes piezas de alto valor que, sin duda, han hecho de su figura un auténtico despliegue de derroche bañado en oro.
El nuevo joyero de Meghan Markle
La duquesa de Sussex ha ampliado de forma notable su joyero personal con tres impactantes piezas de alta joyería, entre las que destaca un brazalete de diamantes bautizado con el nombre de la princesa Diana. Un sofisticado despliegue que, además, la propia Meghan ha puesto a la venta de forma directa para sus seguidores, permitiéndoles adquirir su estilismo completo, valorado en más de 92.000 euros. Para las imágenes promocionales de su nuevo calendario de adviento de chocolate —cuyo precio ronda los 130 euros—, Meghan Markle posó con tres deslumbrantes joyas inéditas en su colección. La pieza central es un deslumbrante collar tennis en oro amarillo y diamantes firmado por Jennifer Meyer, valorado en unos 56.000 euros. Según ha trascendido, los admiradores del estilo de la Duquesa ya pueden adquirir tanto la vestimenta como las joyas que luce en el anuncio a través de su perfil en la plataforma de moda OneOff, donde comercializa sus conjuntos y recibe una comisión por venta que oscila entre el 10% y el 25%.
Esta maniobra, aunque pueda entenderse como una estrategia comercial, no se libra de la polémica. Y es que, en su reaparición más reciente, la Duquesa quiso rendir un sutil tributo a la memoria de la difunta princesa de Gales al lucir en su muñeca la pulsera de diamantes Diana, una destacada joya que ronda los 30.000 euros. A esta exclusiva pieza se unieron los pendientes Reverse Water Drop Martini, valorados en 5.100 euros, además de un conjunto inédito de pendientes y brazalete de Logan Hollowell, una de sus firmas californianas de cabecera. Un estilismo que, además, se completó con su alianza de boda, el icónico brazalete Love de Cartier y el célebre reloj Cartier Tank Française que perteneció a la princesa Diana. Tampoco faltó en su mano derecha el misterioso anillo con un diamante en talla pera, una gema que los expertos asocian como símbolo de independencia y poder personal. Como toque contemporáneo, Meghan lució su medidor de actividad Oura Ring, personalizado con una funda de diamantes de Logan Hollowell valorada en 2.400 euros, un accesorio que estrenó el pasado verano.
Entre el despliegue de lujo de su nuevo joyero —donde destacan piezas como el brazalete Diana de 30.000 euros— y la promoción comercial de su calendario de adviento junto a Compartés a través de su plataforma OneOff, Meghan Markle vuelve a situarse en el centro del foco mediático en un momento marcado por la controversia. Y es que este sonado lanzamiento para su firma As Ever coincide con un convulso regreso al Reino Unido junto al príncipe Harry y sus dos hijos, un retorno salpicado por reveses en materia de seguridad que los llevaron a retirar a los pequeños de su colegio tras solo dos días y por la firme postura de Palacio, pues Buckingham ya ha dejado claro que no cabe la opción de ser miembros reales "a tiempo parcial", recordando de forma oficial que los duques de Sussex deben ser tratados como "ciudadanos privados", un término que dista mucho de la consideración de "figuras públicas" que la propia pareja busca mantener.







