El príncipe Harry ha regresado al Reino Unido por todo lo alto: con una agenda que recuerda a la de sus años como príncipe británico y recibido con un clima mediáticamente favorable. Tras sus compromisos en Londres y Birmingham, vinculados a actos de su fundación, el hijo del rey viajó de inmediato a Estados Unidos para participar en uno de los eventos paralelos a la cumbre de Naciones Unidas en Nueva York. Mientras tanto, sobre Meghan Markle y sus proyectos profesionales no se sabía nada. La duquesa de Sussex permanece recluida en los Cotswolds, posponiendo su reaparición pública o retrasándola estratégicamente para un regreso con impacto. ¿Qué hace Meghan en esa bucólica zona de Inglaterra? Y, sobre todo, ¿a qué círculo tiene acceso allí?
En las últimas horas la sorpresa ha sido máxima cuando la duquesa de Sussex se dejó ver en un pub con sus amigas Ellen DeGeneers y su pareja, Portia de Rossi, que reparten su vida entre los Cotswolds y Montecito, igual que podrían hacer los duques de Sussex. Las tres llegaron a The Three Horseshoes, cerca de Burford, Oxfordshire, para charlar, reír y aprovechar el día soleado dejando claro que las amigas estadounidenses de alto perfil de la duquesa forman parte de su nueva vida.
De este modo Meghan Markle marcó su primera aparición pública en esta región rural de colinas verdes y campiña que se extiende por varios condados ingleses, como Gloucestershire, Oxfordshire, Warwickshire y Wiltshire; por lo que se accede con relativa facilidad desde Londres, Birmingham y Bristol, ciudades que quedan a una distancia razonable y bien conectada. Pero los Cotswolds no son solo un refugio rural: son una declaración de intenciones. No es un territorio de ostentación, sino de privacidad estructural.
Los Cotswolds ofrecen exactamente aquello que los Sussex buscan desde que salieron de la realeza británica para descubrir que su sueño no era fácil: discreción, seguridad y una comunidad donde la presencia de figuras de alto perfil no resulta disruptiva, igual en Montencito. Esta región, con estupendas mansiones escondidas entre la campiña y su cultura de bajo perfil, se ha convertido en un enclave habitual para empresarios y celebridades que desean vivir lejos de los focos sin renunciar a buenas conexiones con Londres. Las propiedades con grandes extensiones de terreno, accesos controlados, vecinos acostumbrados a convivir con personas famosas y un ecosistema social donde la discreción forma parte del paisaje. Hay que recordar el repentino cambio de colegio de los duques de Sussex, la filtración del numero de la duquesa y todo lo relativo a la seguridad de los Sussex.
También residen allí figuras de enorme influencia como David y Samantha Cameron, el fue primer ministro británico entre 2010 y 2016 y ministro de Asuntos Exteriores entre 2023 y 2024, mientras que ella es una destacada empresaria y diseñadora; así como parte del poder mediático como Rebekah Brooks, Charlie Brooks, Elisabeth Murdoch y Matthew Freud. También viven allí otros famosos como Simon Cowell, que se trasladó por motivos de seguridad; Geri Halliwell y Christian Horner, y Victoria y David Beckham tienen finca allí, pero no es su residencia principal.
Meghan y Harry cuentan ya allí con un pequeño grupo de amistades. No solo están Ellen DeGeneres y Portia de Rossi, recién instaladas en la zona y dispuestas a acompañar a la duquesa en su nueva vida. A ellos se suma Ian Wace, el amigo multimillonario que les ofreció hace poco su finca escocesa como refugio a los Sussex. Y, aunque no resida allí, Markus Anderson, uno de los principales directivos del Soho (la prestigiosa red global de clubes privados con un exigente filtro de admisión) y conocido como el "Rey de Soho House", que fue clave en el comienzo del noviazgo de Meghan y Harry, no hay que olvidar que una de sus citas fue en uno de sus clubes privados solo para socios, y también parece imoprtante para tejer la nueva red de contactos de los Sussex.
A Meghan ya se le vio en la primera semana se septiembre en el lujoso complejo rural Soho Farmhouse tomando un café, lo que desató las especulaciones sobre la posible instalación de la pareja en este exclusivo enclave rural del norte de Oxfordshire. El club Cotswolds, ubicado en 40 hectáreas de terreno cuenta con un spa de lujo, cabañas discretas para huéspedes y varias piscinas. Es un lugar frecuentado por los vecinos que viven allí.










