Ya van cinco años en los que la relación entre los duques de Sussex y la casa real británica se asemeja a una partida de ajedrez y esto no ha cambiado con su regreso a Reino Unido. El último movimiento ha sido del príncipe Harry anunciando sus próximos compromisos públicos un día después del primer acto conjunto de los príncipes de Gales y en medio del cruce de versiones sobre la carta de Carlos III en la que aclaraba su estatus tras volver al país.
Una agenda nacional e internacional
Se trata de una intensa agenda que, por el momento, no incluye a Meghan Markle, aunque no se descarta que pueda acompañarle a alguno de los eventos, como los Invictus Spirit Awards, los premios creados por la fundación de los Juegos Invictus para premiar la resiliencia y el espíritu de superación propios de la comunidad de veteranos de guerra. También presidirá los premios Wellchild, fundación de ayuda a la infancia de la que es patrono y que nunca dejó de apoyar durante estos cinco años. Esta gala ya ha sido el motivo de algún viaje exprés a Reino Unido cuando vivía en California.
La vuelta a casa no ha tirado por tierra su vocación internacional. Se espera también que el príncipe Harry participe este mes en un salto en paracaídas benéfico para recaudar fondos para el hospital Sunnybrook, de Canadá, dedicado al cuidado de los veteranos militares. Además, ya se ha anunciado su asistencia el 22 y 23 de septiembre a la 'Clinton Global Initiative' que tendrá lugar en Nueva York y donde se encontrará con lideres mundiales y empresariales.
Los problemas que deja al descubierto la carta de la discordia
Insiste Buckingham en que llegan como "ciudadanos privados" y en ningún caso serán miembros activos de la realeza. Nada cambia, en definitiva, tampoco el propósito de los Sussex de mantener una agenda propia. Aun así, la carta de Carlos III ha sido un jarro de agua fría. Mientras palacio asegura que los Sussex fueron informados de su contenido antes de su difusión, un portavoz de la pareja explica que se quedaron "sorprendidos" y que no les dio tiempo a comunicárselo antes de su distribución a los medios.
Lo cierto es que la carta salió a la luz, convenientemente, al mismo tiempo que el príncipe Harry protagonizaba su primera aparición pública en Londres en los Tower Bridge Studios. Ahora está claro, que no será en absoluto la última, los "ciudadanos privados" tienen mucha vida pública por delante y, quizás por eso, el término les chirría. Según han explicado fuentes del entorno de los Sussex a People, esa consideración "no es realista teniendo en cuenta su notoriedad". Es indudable que su proyección pública es enorme y que su agenda condiciona, inevitablemente, la de los Windsor en términos de exposición mediática, pero hay mucho más detrás.
Esta consideración abre otro melón de suma importancia para Harry y Meghan, el de su seguridad. El príncipe Harry continúa inmerso en una batalla legal con el ministerio del Interior para recuperar el nivel de protección policial que tenían como miembros activos de la casa real, tanto para ellos como para sus dos hijos. Este asunto está aún rodeado de incógnitas todavía, ya que se desconoce si su regreso cambiará en algo su situación, pero el hecho de que se haga hincapié en su condición de "ciudadanos privados" no parece la mejor baza para la pareja.







