Sarah Ferguson (66) sigue el ejemplo del príncipe Harry y su familia, y también se suma a la tendencia de regresar al Reino Unido. Según ha informado el diario The Sun, la exduquesa de York está planeando volver a su país y su llegada podría ser “inminente”. Al parecer, ya tiene listo el que será su nuevo alojamiento, lejos de los Windsor y de su exmarido, con quien compartió Royal Lodge durante más de dos décadas, incluso después del divorcio. . Recordemos que la pareja se separó en 1992 y se divorció oficialmente en 1996, pero siguieron compartiendo tencho hasta que estalló el escándalo Epstein y la vida de los York cambió para siempre.
Según informa el medio inglés, la exduquesa habría alquilado una propiedad de seis habitaciones a los condados cercanos a Londres, sin especificar el lugar exacto, por la friolera cantidad de 10.000 libras al mes (unos 11.700 euros). La casa cuenta con tres baños y un anexo independiente “para la abuela”, donde planea llegar en breve.
Su vuelta se produce días después del regreso de los duques de Sussex, Harry y Meghan, quienes han vuelto al Reino Unido con sus hijos Archie y Lilibet. Una coincidencia que, según fuentes citadas por The Sun, Ferguson podría aprovechar para “pasar desapercibida”, beneficiándose de la atención mediática centrada en los Sussex. Al parecer, esta misma semana un servicio de mudanzas recogió algunas de sus pertenencias en la casa de Andrés en Sandringham; este reside actualmente en Marsh Farm. Así que todo apunta a que la exduquesa se instalará en su nueva casa en cuestión de días.
Meses de exilio: Austria, Suiza y silencio absoluto
Desde febrero, Sarah Ferguson no había vuelto a pisar suelo británico. Su salida del país se produjo tras ser desalojada de Royal Lodge, la residencia que compartió durante más de 20 años con su exmarido, Andrew Mountbatten-Windsor. Ambos fueron expulsados de la propiedad después de que el rey Carlos les retirara todos los títulos en octubre de 2025, tras la publicación de los llamados 'archivos Epstein' y la revelación de nuevos detalles sobre sus vínculos con el fallecido financiero.
Durante estos meses, Ferguson ha permanecido fuera del foco mediático, alojándose en distintos lugares de Europa: un spa de lujo en Austria, donde fue fotografiada en abril y posteriormente, un chalet alpino en Verbier (Suiza), propiedad de su expareja Paddy McNally (88), fallecido el pasado mes de julio. Precisamente, fue su hija, la princesa Beatriz, quien acudió a su funeral en representación de su madre. McNally y Sarah salieron durante la década de los 80 y siempre mantuvieron una gran relación. Incluso llegó a ofrecerle refugio en su chalet suizo tras el desalojo de Royal Lodge.
Más reciente habría sido su viaje a Portugal, para conocer a su nueva nieta, la tercera hija de la princesa Eugenia de York y su esposo, Jack Brooksbank, quienes se convirtieron en familia numerosa el pasado 3 de agosto. Hasta allí ya se habría desplazado en secreto Sarah Ferguson para estar con su hija y de la pequeña Adelaide Elizabeth Annina Brooksbank.
Su última aparición pública fue en el funeral de la duquesa de Kent, el 16 de septiembre de 2025, en Westminster, un mes antes de que perdiera el título de duquesa tras salir a la luz nuevos detalles sobre sus vínculos con Epstein, como correos electrónicos donde llegaba a referirse al estadounidense como "amigo supremo". Desde entonces, había mantenido un perfil extremadamente bajo.
El escándalo también provocó la pérdida de su título de duquesa, la retirada de su libertad honoraria de la ciudad de York y su destitución como patrona de numerosas organizaciones benéficas. Su editorial también dejó de publicar sus libros infantiles. Por su parte, Andrew Mountbatten-Windsor fue arrestado en febrero de 2026 por supuestas filtraciones de información gubernamental a Epstein, un episodio que ha supuesto un golpe histórico para la monarquía británica.
Coincidencia con el regreso de los Sussex
El retorno de Sarah Ferguson coincide con el de Harry y Meghan, que han vuelto al Reino Unido seis años después del polémico 'Megxit'. La pareja aterrizó en suelo británico el pasado 26 de agosto y se ha instalado temporalmente en el país con sus hijos, ya matriculados en un colegio inglés, un movimiento que ha generado una enorme expectación mediática. Aunque su regreso no implica retomar funciones oficiales —vivirán como ciudadanos privados y miembros de segundo nivel de la Familia Real—, su presencia en Inglaterra ha vuelto a situarlos en el centro del foco público.
Un contexto que, según el medio británico, podría favorecer a Sarah Ferguson, quien vería en esta atención concentrada en los Sussex una oportunidad para que su propia vuelta al país pase más desapercibida. Con los medios pendientes de la nueva vida de Harry y Meghan en suelo británico, la exduquesa confía en que su regreso se produzca con menor presión mediática. Así estaría más cerca de su hija Beatriz, pero no de la princesa Eugenia, quien reside en Portugal desde hace dos años.









