Este jueves, 25 de junio, tras casi tres años de reinado, el rey Carlos III ha informado del total de los impuestos abonados desde que llegó al trono, así como de la financiación pública que recibe la Casa Real británica, convirtiéndose en el primer monarca en desvelar estos datos. Entre las informaciones publicadas a través del informe de la Subvención Soberana se encuentra cómo se está financiando la reforma del Palacio de Buckingham, el ambicioso proyecto que ha ocupado una década, el cual se espera que llegue a su fin en 2027. Sin embargo, el futuro de la que ha sido la residencia oficial de la monarquía británica se encontraba sin definir hasta este mismo instante.
En el mencionado informe, en el cual se ha desglosado al detalle todos y cada uno de los gravamen del palacio de Buckingham, también se ha desvelado cuál será su función oficial una vez culmine la reforma. En él no vivirán los reyes Carlos III y Camilla, tal y como han confirmado, sino que mantendrán el Palacio únicamente para la actividad oficial. Algo que, sumado al deseo del hijo de la recordada Isabel II de convertir el histórico edificio en el "palacio del pueblo", será su funcionalidad una vez terminadas las obras.
Una fuente cercana al Rey ya desvelaba al Daily Mail hace un par de años que "el palacio de Buckingham es un bine nacional que, como resultado de este trabajo, será más accesible al público". Con esta millonaria reforma —tasada en 369 millones de libras esterlinas, lo que equivale a poco más de 430 millones de euros—, costeada tanto por el Estado como por el propio Carlos III —quien destinó parte de su asignación anual al ambicioso proyecto—, el objetivo es lograr que el pueblo británico tenga acceso tanto a las salas que habían permanecido cerradas como a los espectaculares jardines, donde pretende "organizar fiestas", así como "visitas guiadas y una apertura ampliada en verano".
Los impuestos del palacio de Buckingham, al detalle
Como se mencionaba, en las informaciones publicadas este 25 de junio desvela el total de impuestos abonados por parte del rey Carlos III desde su ascenso al trono; entre los que se encontraban desglosados los referidos al palacio de Buckingham. Desde el informe de la Subvención Soberana subrayan que el importe de los impuestos abonados por el monarca desde el seis de mayo de 2023 —el día de su coronación— supera los 30 millones de libras esterlinas, lo que se traduce como 34.813.650 euros.
Además, subrayan que en los dos ejercicios fiscales completos transcurridos desde que asumió el trono, la factura fiscal del Rey ascendió a 11,7 millones de libras esterlinas (13.577.089,50 de euros) en durante 2023-2024, y a 12,9 millones de libras esterlinas (14.969.611,50 de euros) en 2024-2025. Un ejercicio de honestidad que forma parte de la política de transparencia con la que Carlos III, así como la Casa Real británica, está comprometido.
Todo lo que se sabe de la reforma
Estos impuestos se han destinado a la realización de la reforma, la cual comenzó durante el reinado de Isabel II, fechado a más de una década de arreglos que afectan a la estructura total del ejercicio y que, antes de comenzarlas, la Casa Real británica explicaba así: "El modo más eficiente económicamente de reemplazar estos servicios esenciales y asegurar que el Palacio queda preparado para cumplir con sus funciones los siguientes 50 años, es llevar a cabo un programa de obras en varias fases durante diez años".
Tras su ascenso al trono, el rey Carlos III ha sido el encargado de supervisar estos trabajos que repercuten, entre otras cosas, en el cableado electrónico, las tuberías y la calefacción —instalaciones que no se habían renovado desde la década de los 50—. Con estas reformas, el resultado que se espera es que el palacio de Buckingham sea más sostenible, un asunto que preocupa con creces al monarca; algo que demostró en cuanto asumió los gastos de estas reformas, cuando promovió la reducción de emisiones al bajar algunos grados de la calefacción de su residencia privada —Clarence House—.
Carlos III, tras los pasos del resto de monarquías europeas
Que el rey Carlos III opte por mantener el palacio de Buckingham únicamente como su oficina central y sede de la Casa Real británica —es decir, que se reservará a la actividad oficial de la Familia Real—, así como un "bien nacional" de fácil acceso para el público que ansíe visitarlo, es una continuación de la tendencia que, desde hace años, otras monarquías europeas han instaurado en sus reinos. Se trata de algo similar a una política de austeridad enfocada en aminorar presupuestos, reducir el número de miembros activos en las familias reales y aumentar la transparencia patrimonial.
Por ejemplo, la austeridad de la reina Margarita de Dinamarca se materializó a finales de 2022, cuando decidió retirar los títulos reales a los cuatro hijos de su hijo menor, el príncipe Joaquín —los condes Nicolás, Félix y Enrique; y la condesa Atenea—, para, como se indicaba anteriormente, modernizar y recortar el gasto de la monarquía. Un aspecto del que el mayor, Nicolás, conde de Monpezat; ha hablado recientemente sobre cómo vivió el "destierro" de la decisión adoptada por su abuela. "Como todo en la vida, intento sacar provecho de las cosas y verlas desde una perspectiva positiva. Ahora estoy en proceso de encontrar mi propio camino en la vida, con el rol y las circunstancias que tengo", añadía al respecto en su documental.
Buckingham, el Palacio de las 750 habitaciones
Buckingham siempre ha sido uno de los palacios más representativos de la monarquía británica. Ubicado en Westminster, pleno corazón de Londres, ha sido la residencia oficial de la monarquía británica desde 1837, cuando la reina Victoria se instaló en él. Cuando falleció su padre, el rey Jorge VI, la reina Isabel II no quería mudarse al Palacio, manifestando su deseo de continuar viviendo en Clarence House —residencia actual de su hijo, el rey Carlos III—, accediendo tras una conversación con Winston Churchill, donde permaneció hasta el principio de la pandemia.
El palacio de Buckingham se despliega en 77.000 metros cuadrados, y el edificio principal cuenta con un total de 775 habitaciones —de las cuales, 19 son salas estatales, 52 habitaciones reales y de invitados, 188 habitaciones para el personal, 92 oficinas y 78 baños—, así como una capilla, su propia oficina de correos, una piscina cubierta, una cafetería privada para el personal, cajeto automático, un consultorio médico equipado para procedimientos quirúrgicos y una sala de cine.










