Su último viaje a Ucrania el mes pasado fue muy revelador. El príncipe Harry dio un discurso en una Conferencia de Seguridad en Kiev en la que dejó claro quién quiere ser: "No estoy aquí como político. Estoy aquí como soldado". Ahora, el hijo de Carlos III, da un paso más en esa búsqueda de su propia identidad y firma un nuevo proyecto que le aleja, todavía más, de su condición de príncipe británico para acercarle a ese lugar donde experimentó por primera vez el sentimiento de pertenencia: el Ejército británico. Su próxima película con Netflix es toda una declaración de intenciones, tan arriesgada como libre, tan delicada como potencialmente transformadora para el relato que quiere construir.
El príncipe Harry progresivamente ha ido perdiendo el miedo a volar fuera de la potente coraza de la realeza británica y ahora da un paso más. El hijo del rey se lanza a producir la adaptación cinematográfica de unas memorias sobre la guerra de Afganistán, un terreno que sigue siendo políticamente muy sensible tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido, donde hay abiertas investigaciones, entre otras cosas, sobre presuntas actividades ilegales de las Fuerzas Especiales del Ejército Británico. Sin olvidar el tema del abandono de los aliados afganos sobre el terreno o las secuelas que arrastran los veteranos que sirvieron allí.
Harry, que sirvió al Ejército Británico durante diez años alcanzando el rango de capitán y habiendo completado dos servicios en Afganistán, ha elegido las memorias del mayor británico Adam Jowett. No way out cuenta la historia de los hombres de la Easy Company, miembros de la unidad de paracaídistas que fue enviada en julio de 2006 a Musa Qala, en la provincia afgana de Helmand, un bastión talibán, con la misión de mantener el distrito a cualquier precio, pese a estar aislados y en clara inferioridad numérica.
El territorio emocional del príncipe Harry
Se trata, por tanto, de un relato militar de primera mano que no solo incluye el testimonio directo del hombre que vivió y comandó ese combate, también habla de responsabilidad moral, gestión del miedo, toma de decisiones extremas y supervivencia emocional. Un relato que, salvando las distancias, encaja muy bien con el perfil de Harry, no solo porque también sirvió en la provincia de Helmand, si no por el trabajo que ha hecho desde su salida del ejército sobre trauma, sentido de la misión y coste humano de la guerra. Esto es lo que impulsó su proyecto estrella los Juegos Invictus y también por lo que fue invitado por primera vez a Ucrania. Digamos que este es el territorio emocional de Harry.
La publicación especializada Variety confirma que Matt Charman, que obtuvo una nominación al Oscar por Los puentes de los espías, está escribiendo el guion y valora que ese libro fue un superventas alabado por la crítica. Por otro lado, esta es una historia que ya se ha contado. Héroes de Helmand: La gran evasión del ejército británico fue un documental de Channel 4 que contó con el relato del propio Adam Jowett, aunque el resultado no convenció a la crítica. "Era la oportunidad perfecta para exponer una década de terribles fallos y encubrimientos en Afganistán. En cambio, simplemente se hizo eco de la versión oficial del ejército", publicó The Guardian tras su estreno en el 2016.
Diez años después, el príncipe Harry tiene la posibilidad de volver a contar un episodio insólito, ya que durante dos meses de combate, el propio Jowett optó por negociar cara a cara con los talibanes para sacar a su hombres del asedio. Esta es una buena historia, pero también entraña un riesgo añadido, ya que hay que ver la lectura se hace de esa guerra y del modo en el que se tomaron las decisiones que costaron más vidas de tropas británicas que cualquier otro despliegue militar en el extranjero en el último medio siglo.
Por otro lado, muestra de que el príncipe Harry va a entrar en un terreno peligroso y no exento de polémica, es que hace pocos meses, el primer ministro británico, Starmer, y el presidente estadounidense, Trump, tuvieron un encontronazo a cuenta de cómo se está contando esta historia. Trump cuestiónó la actitud de los soldados de la OTAN en Afganistán. "Se mantuvieron un poco atrás, alejados del frente", dijo el estadounidense. Unas palabras que para el británico fueron "insultantes y francamente horribles", señalando que causaban "dolor a los parientes de los fallecidos y heridos". Entonces Starmer recordó que el Reino Unido, fue, después de Estados Unidos, el país que más tropas aportó y más bajas tuvo en la guerra contra los talibanes, un total de 457 muertos, entre soldados y civiles del Ministerio de Defensa, y más de 2.000 heridos en combate. La mayoría de las bajas se produjeron precisamente durante el despliegue británico en Helmand, un episodio que ahora Harry devolverá a la actualidad.










