El príncipe Harry y Meghan Markle acaban de venir de Disneyland de celebrar con sus hijos, Archie, de siete años, y Lilibet, quien el próximo 4 de junio cumplirá cinco años, sus cumpleaños. Un viaje en el que estuvieron con la madre de ella, Doria Ragland, a la que hacía mucho que no veíamos. Los duques de Sussex han logrado una estabilidad familiar y empresarial que les ha permitido desarrollar sus negocios y apariciones públicas a su manera. Sin embargo, no siempre fue así. Aunque siguen despertando un gran interés, no hay duda de que la expectación que generaban los primeros años tras su marcha de la Familia Real ya no es la misma. Hace justo tres años, los duques de Sussex vivieron una persecución automovilística "casi catastrófica" que revivió el fantasma de Lady Di y su trágica muerte mientras era perseguida por unos paparazzis en París.
A mediados de mayo de 2023, Harry acompañó a su mujer a Nueva York para recibir un premio por su empoderamiento de las mujeres y las niñas en todo el mundo. La Duquesa fue una de las galardonadas en la gala Women of Vision Awards organizada por The Ms. Foundation, que se celebró en el Ziegfeld Ballroom de la ciudad de los rascacielos. El matrimonio no acudió solo, pues también estuvo Doria Ragland, la inseparable madre de Meghan.
Meghan estaba fabulosa enfundada en un vestido dorado palabra de honor y se la veía plenamente orgullosa y feliz. Los problemas vinieron después cuando "estuvieron involucrados en una persecución automovilística casi catastrófica a manos de un grupo de paparazzi muy agresivos", según informó el portavoz del matrimonio, que especificó que los Sussex fueron perseguidos durante más de dos horas en las que se puso en peligro su seguridad y la de otras personas. "Esta persecución incesante, que duró más de dos horas, resultó en múltiples cercanas que involucraron a otros conductores en la carretera, peatones y dos miembros de la policía de Nueva York. Si bien ser una figura pública conlleva un nivel de interés del público, nunca debe ser a costa de la seguridad de nadie. La difusión de estas imágenes, dada la forma en que se obtuvieron, fomenta una práctica altamente intrusiva que es peligrosa para todos los involucrados", rezaba el comunicado.
Sin embargo, aunque los Sussex vivieron este percance de tráfico con gran angustia, según una fuente policial explicó a la CNN, los paparazzis sí les siguieron, pero no se produjo ningún accidente, aunque hubo una situación peligrosa. Una patrulla de agentes iba detrás de ellos y tuvieron que hacer maniobras evasivas para esquivar a los fotógrafos, que se subieron a la acera para no perderlos. Harry y Meghan decidieron refugiarse en una comisaría y desde ahí poner en marcha un plan de salida para llegar a casa de un amigo donde se alojaban.
El cruce de declaraciones con la agencia de fotógrafos
Rápidamente, el asunto se convirtió en una polémica y el matrimonio pidió a la agencia de noticias que recibió las fotos que le dieran todo el material gráfico. La agencia Backgrid USA tiró de ironía y respondió al equipo legal de los Sussex haciendo gala de la libertad que impera en Estados Unidos. "En Estados Unidos, como estamos seguros de que saben, la propiedad pertenece al dueño de la misma: los terceros no pueden simplemente exigir que se les dé, como tal vez pueden hacer los reyes. Tal vez deberían sentarse con sus clientes y decirles que las reglas inglesas de prerrogativa real para exigir que la ciudadanía entregue sus propiedades a la Corona fueron rechazadas por este país hace mucho tiempo. "Apoyamos a nuestros padres fundadores". También dijeron que no tenían intención de causar angustia o daño, "ya que su única herramienta eran sus cámaras".
No fue la única versión de esa noche. La Policía de Nueva York aseguró que ayudó a la seguridad que protegía a los duques; reconocieron que hubo "numerosos fotógrafos que dificultaron su transporte, pero que el duque y la duquesa de Sussex llegaron a su destino y no se informó de colisiones, citaciones, lesiones o arrestos al respecto". El por entonces alcalde de Nueva York, Eric Adams, también se pronunció sobre el asunto y dijo: "Me resulta difícil de creer que hubo una persecución a alta velocidad durante dos horas" y añadió que "una persecución de diez minutos es extremadamente peligrosa en la ciudad de Nueva York".








