El príncipe Harry y Meghan Markle, duques de Sussex, emprenden un nuevo viaje hacia Australia, con la gran ausencia de los pequeños príncipes Archie y Lilibet, en un momento marcado por un viaje al país en el que Meghan Markle fue vista por última vez en el año 2018.
El viaje más especial del príncipe Harry
La vida de los duques de Sussex parece estar atravesando uno de los momentos más dulces de su etapa vital. Con aires de reconciliación entre el príncipe Harry y su padre, el rey Carlos III, se trasladan desde Estados Unidos hasta el conocido "país de la suerte" para dar comienzo a un viaje que promete dejar imágenes históricas. La duquesa de Sussex, tras suerte llegada —y después de visitar el Melbourne Royal Children's Hospital, clínica pediátrica líder en Australia—, Meghan se trasladó hasta un refugio para mujeres sin hogar dirigido por McAuley Community Services for Women, donde se reunió con sobrevivientes de violencia familiar y aprendió más sobre el trabajo de la organización en apoyo a mujeres y niños en crisis.
Allí, Meghan Markle se puso manos a la obra para hacer de este acto un pequeño guiño a su serie en Netflix —Con amor, Meghan—. Un encuentro con mujeres marcado por la cocina, donde, con gran simbolismo, la duquesa de Sussex cocinó y repartió alimentos a quienes se acercaron para ofrecer un caluroso saludo a la esposa del príncipe Harry, sonriente, que se ha convertido en la protagonista de un acto tan caritativo como carismático. Una ocasión en la que la duquesa de Sussex combinó alma y estilo a través de un atuendo en negro —que ocultó bajo un delantal de finas líneas—, en el que el color oro era el tono destacado. Sobre su mano lucía su tradicional reloj Cartier Tank Française, junto a la emblemática pulsera de la marca de lujo, que ofrece sencillez y sofisticación en un contexto marcado por el aspecto social.
Con gesto cercano, la duquesa de Sussex —mientras repartía la comida— recibía diferentes comentarios que, de una forma u otra, elevaban su sonrisa: “Muy bien, Leah, ¿cuánta hambre tenemos?”, preguntó, dando paso a un intercambio cercano y distendido en el que Leah no dudó en halagarla: “Te ves increíble. Pareces una modelo”. Ante ello, Meghan respondió con humildad: “Oh, Dios mío, eso es muy generoso”. Leah continuó con los elogios —“Tienes hijos y no tienes arrugas. Además, tienes un brillo precioso”—, a lo que la duquesa, negando con la cabeza, contestó: “Eres muy amable”.
Entre gestos de complicidad
Este viaje, quizá uno de los más especiales para los duques de Sussex, no solo ha estado marcado por gestos de cercanía entre el propio Harry y también Meghan, sino que todo esto iba más allá. A su llegada, eran recibidos por un número indeterminado de periodistas, reflejando —el duque de Sussex— estar contento con su regreso a Australia. “Es genial estar de vuelta”, dijo a 9News. Asimismo, la pareja real ha protagonizado gestos que les han convertido en protagonistas de la mejor forma posible, y es que, sentados en una mesa, han participado en una actividad de creación de maquetas con veteranos y sus familias en el Museo Nacional de Artes de los Veteranos de Australia.
Un instante que Meghan Markle aprovechó para modelar en arcilla una pequeña figura que parece revelar la silueta de un flamenco, un animal tan delicado como carismático, con el que la duquesa ha dejado entrever una faceta creativa hasta ahora poco conocida.
Una escena que se enmarca en un ambiente de distensión, en medio de un contexto en el que los escándalos en torno a la Familia Real británica no cesan, y en el que han podido compartir cercanos momentos de encuentro y afecto con los australianos que les esperaban con los brazos abiertos.










