El Domingo de Pascua se convierte cada año en una de las ceremonias más significativas del calendario religioso del Reino Unido. Para los británicos, esta jornada —junto con el Maundy Thursday— marca el corazón de la Semana Santa anglicana, un periodo en el que tradición, fe y vida pública se entrelazan. En el caso de la familia real, la celebración adquiere un peso simbólico aún mayor: es una de las pocas ocasiones del año en las que los Windsor se muestran unidos en un acto estrictamente religioso, con un protocolo que apenas varía con el paso de las décadas.
Como marca la tradición, este Domingo de Pascua la Familia Real británica se ha reunido para celebrar la tradicional misa que tiene lugar en la capilla de San Jorge, dentro del Castillo de Windsor. El oficio, conocido como el “Easter Sunday Service”, en primavera, y la misa de Navidad en Sandringham son dos citas muy señaladas en el calendario de la casa real: no es un acto de Estado, pero sí un marcador anual del calendario institucional. Además de una oportunidad única para ver a los Windsor unidos.
El rey Carlos III y la reina Camila —muy elegante con un bonito vestido rojo de Fiona Clare con un sombrero a juego y un bonito brocche de Isabel II — han encabezado la comitiva que ha acudido este Domingo de Pascua a la capilla de San Jorge, igual que hicieron el pasado Jueves Santo durante el tradicional Maundy Service celebrado en la catedral de St Asaph, en el norte de Gales. A su lado, y en una imagen especialmente significativa, se encuentran los príncipes de Gales junto a sus tres hijos, cuya presencia adquiere un peso especial tras su ausencia en los dos últimos años.
Kate Middleton ha sorprendido nuevamente con la elección de su look. Un vestido midi que ha recuperado de su armario y que ya lució por primera vez en 2022. Se trata de dos piezas de la firma Self-Portrait, que combinó con un bonito sombrero de Sean Barrett, con delicados detalles florales. Por su parte la princesa Charlotte volvió a lucir el abrigo de corte clásico en color beige y detalles marrón chocolate que ya llevó en la misa de Navidad en Sandringham. El príncipe Guillermo y sus hijos, los príncipes George y Louis, vestían traje oscuro —como marca un acto de estas características— y corbata clara en tono azul.
Tampoco faltaron los hermanos del Rey, la princesa Ana, acompañada de su esposo, Sir Timothy Laurence, y su hermano el príncipe Eduardo. Ambos desempeñan el cargo de Consejeros de Estado, nombrados a finales de 2022, lo que los sitúa entre las figuras de mayor apoyo institucional al Rey en actos de relevancia religiosa y ceremonial como este. En esta ocasión, el duque de Edimburgo estuvo acompañado de su hijo James, de 18 años. Su esposa, Sophie de Edimburgo, y su hija, Lady Louise Windsor, no asistieron al evento este año
El hijo mayor de la princesa Ana, Peter Phillips fue otro de los presentes. Acudió al servicio de Pascua del brazo de su futura esposa, la enfermera Harriet Sperling, con la que se casará el próximo mes de junio. Este acto también sirvió para presentar en sociedad a la futura hijastra del sobrino del Rey, Georgina. La joven con una falda larga marrón y chaqueta oscura estuvo acompañada de Isla y Savannah Phillips. Daniel Chatto y Lady Sarah Chatto estaban entre los invitados a este servicio religioso.
Los Yorks, los grandes ausentes
A diferencia de los dos últimos años, Andrés Mountbatten-Windsor no ha acudido al servicio religioso. Aunque en el pasado sí solía participar en este tipo de celebraciones familiares, su presencia se ha ido reduciendo desde que dejó de desempeñar funciones públicas tras su vinculación con el caso Epstein, un episodio que llevó a su retirada de la vida institucional y a la renuncia de sus títulos. Tampoco estuvo presente en los oficios de Sandringham el pasado diciembre.
Su ausencia se extiende este año a su exmujer, Sarah Ferguson, de la que no se tienen noticias desde hace meses, y sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, cuya asistencia había sido constante en las últimas Pascuas.
Según publicó HELLO!, ambas han optado por “planes alternativos para esta Semana Santa”, una decisión tomada con el consentimiento y comprensión del Rey. La prensa británica interpreta este movimiento como un repliegue temporal, en un momento en el que la situación de su padre vuelve a ocupar titulares. Las hermanas buscan reducir su exposición pública, después de que su padre haya vuelto a estar bajo escrutinio mediático y judicial.
Su ausencia rompe así con la imagen de unidad que se vio el año pasado, cuando la familia York participó en la misa de Pascua pese a la ausencia de los príncipes de Gales. También marca distancia con la última aparición pública de ambas, junto a los Windsor, durante la misa de Navidad en Sandringham, donde las princesas Beatriz y Eugenia desfilaron con sus respectivos maridos, Edoardo Mapelli Mozzi y Jack Brooksbank, respectivamente.
Un día de tradición en Windsor
Tras el servicio religioso, la familia ha regresado al castillo para el tradicional almuerzo de Pascua, en el que se sirve cordero asado, un plato asociado históricamente a esta festividad en el Reino Unido. El trayecto desde la capilla hasta el castillo se realiza a pie, un momento que la familia real británica aprovecha para saludar al público congregado en los alrededores. En ocasiones anteriores, la jornada se ha completado con actividades familiares como la búsqueda de huevos de Pascua, una tradición extendida por todo el país. El “Easter Sunday” de los Windsor mantiene así su doble naturaleza: un acto privado de carácter religioso y, al mismo tiempo, una de las imágenes más simbólicas del calendario real.
Hay que recordar que la jornada de este 5 de abril, Domingo de Resurrección, comienza con la tradicional felicitación oficial difundida por la Casa Real británica. La imagen muestra una cruz acompañada de la frase “He is risen” (“Él ha resucitado”), una proclamación central del cristianismo. El mensaje se completa con el texto: “Deseando un feliz domingo de Pascua a los cristianos que lo celebran en el Reino Unido, la Mancomunidad y en todo el mundo hoy”. La felicitación pone el acento en el significado religioso de la Pascua y se dirige también a los cristianos de la Commonwealth, una referencia habitual en los mensajes festivos del Palacio.


























