Igual que ocurrió hace unos días, cuando el príncipe Eduardo voló a Dubai para participar en un foro internacional, el príncipe Guillermo ha afrontado algunas preguntas de los periodistas en su visita oficial a Arabia Saudí sobre el tema que lo está sacudiendo todo: el Caso Esptein. En declaraciones a los periodistas en la capital saudí, Riad, esta mañana, un portavoz del Palacio de Kensington dijo: "Puedo confirmar que el Príncipe y la Princesa de Gales han estado profundamente preocupados por las continuas revelaciones. Sus pensamientos siguen centrados en las víctimas".
De esta forma, los príncipes Guillermo y Kate se suman a la respuesta "oficial" que no es otra que la dio el propio Primer Ministro británico la semana pasada. Keir Starmer, que no suele entrar en asuntos que afecten a la realeza, declaró que por protección a las víctimas, cualquier persona que se vea vinculada al caso tendría que testificar en la investigación. Sin embargo, hasta ahora, los Windsor no se acaban de pronunciar sobre los archivos que vinculan directamente a Epstein con Andrés Mountbatten-Windsor, ni tampoco sobre una última afirmación que asegura que pudo haber delito sexual cometido en el Royal Lodge en el año 2010. Unas informaciones que, según The Guardian, la policía podría estar estudiando si hay opción de abrir una investigación.
Tarde o temprano, todos los Windsor se acaban enfrentando a la temida pregunta. Sin ir más lejos, el propio rey Carlos III tuvo que escuchar como ciudadanos de Dedham, Essex, en su último acto oficial le preguntaban si la casa real británica va a colaborar en posibles investigaciones. "¿Tu familia va a ayudar con la investigación sobre Epstein?". Esta pregunta y otras similares fueron las que escucharon los soberanos y que rápidamente provocaron la intervención de un equipo de seguridad que zanjó el tema advirtiendo que no estaban allí para eso. La pregunta no es otra que la que se lleva haciendo todo el mundo en los últimos días, sobre todo desde que surgió un nuevo testimonio de una mujer que asegura que fue enviada por Epstein al Royal Lodge en el año 2010 con fines sexuales.
Los tres millones de archivos que se publicaron bajo el amparo de la Ley de Transparencia del Caso Epstein han arrojado fotos, conversaciones y otro tipo de detalles sobre la relación entre Andrés Mountbatten-Windsor y Sarah Ferguson con el magnate condenado por tráfico sexual. Al margen de unas conversaciones que sugieren que los duques de York llegaron a utilizar a sus hijas, las princesas Eugenia y Beatriz, para satisfacer peticiones como enseñar el Palacio de Buckingham a contactos con los a Jeffrey Epstein le interesaba quedar bien, especialmente escandaloso fue el archivo en el que Ghislaine Maxwell, pareja y uno de los puntales de la red de tráfico sexual al atraer chicas, reconoce lo que siempre negaron en público tanto ella como el príncipe Andrés: que la fotografía tomada con Virginia Giuffre -una de las víctimas- cuando tenía 18 años en la que posa con el hermano del rey Carlos III es real.
Durante años el príncipe Andrés sostuvo que esta imagen había sido manipulada con el único fin de obtener ganancias económicas, versión que apoyaba Ghislaine Maxwell en público, pero no en privado, como ahora muestran los archivos. Ella admite que esa foto fue real y que fue tomada por el propio Epstein en la casa de Maxwell en Londres, lo que no niega es lo que pasó después, que, según la versión de Virginia Giuffre, es que fue forzada a tener relaciones con él. Este nuevo material, que, como poco, prueba que el príncipe Andrés se sentó ante las cámaras de la BBC en noviembre de 2019 con una versión, está poniendo a prueba la resistencia del cordón sanitario que la realeza británica extendió en torno a los York a final del año pasado, cuando lo despojó de los títulos, honores y privilegios que todavía conservaba. La presión social, política y mediática no cesa.








