El broche de diamantes y perlas de Máxima de Holanda esconde un homenaje familiar: la pieza de Beatriz que recuerda su boda con el príncipe Claus


En el año en que el recordado aristócrata habría cumplido un siglo de vida, la reina recuperó esta alhaja del siglo XIX


Sobre su cintura ha llevado el broche de hojas de fresas, formado por diamantes y una perla central © GTRES
Actualizado 15 de septiembre de 2026 a las 18:24 CEST

Las calles de La Haya se han engalanado para ser testigos del constante paso de las carrozas reales pertenecientes a la dinastía Orange-Nassau. Como establece la tradición, cada tercer martes del mes de septiembre el país celebra el histórico Día del Príncipe, una ocasión solemne en la que el regio protocolo, la historia y la elegancia de cada una de las damas de la realeza neerlandesa se entrelazan para conocerse entre sí, darse un abrazo y representar otro de los actos más significativos de la casa reinante. Una ocasión en la que la reina Máxima ha desempolvado una de las alhajas más destacadas del joyero real, lanzando un guiño familiar a través del uso de estos diamantes, que atesoran una historia de dos siglos de continuidad que ahora reposan sobre el hombro de la esposa de Guillermo Alejandro. 

La Familia Real holandesa en el Día del Príncipe 2026© Getty Images
La Familia Real holandesa en el Día del Príncipe 2026

Un broche de diamantes lleno de significado

El Día del Príncipe se ha consolidado como una de las citas más especiales del calendario real de los Países Bajos. Un momento en el que los miembros de la Familia Real se han unido en el que es uno de los años más significativos de su historia, pues este 2026 se cumplen 100 años del nacimiento del príncipe Claus, padre del rey Guillermo Alejandro. Fue hace tan solo unos días cuando el mismo monarca, en compañía de su madre, la princesa Beatriz, se desplazó hasta Hitzacker —lugar de origen del padre de Guillermo— para poner de relieve la importancia de la figura de Claus dentro de la Familia Real. Un joven aristócrata, hijo de un barón, que consiguió conquistar a la entonces heredera al trono de los Países Bajos. Enmarcados en este contexto de constantes homenajes, la reina Máxima también ha querido tener presente a quien ahora cumpliría un siglo de vida, si no fuera porque su fallecimiento lo impidió. La reina de los Países Bajos ha querido lucir sobre su cintura un broche lleno de historia: una alhaja formada por diamantes y una perla central que fue testigo del amor entre Beatriz y Claus. 

Sobre su cintura ha llevado el broche de hojas de fresas, formado por diamantes y una perla central © GTRES
Sobre su cintura ha llevado el broche de hojas de fresas, formado por diamantes y una perla central

Este mes de septiembre el esposo de la princesa Beatriz habría alcanzado el siglo de vida. No obstante, su fallecimiento no le ha impedido estar presente en esta gran cita, pues Máxima ha desempolvado la mencionada joya, conocida como el broche de hojas de fresa. Se trata de la pieza que la entonces princesa Beatriz lució en su boda con el príncipe Claus, el momento en el que pronunció su 'sí, quiero' más romántico y con el que hizo historia dentro de la Corte Real de los Países Bajos. Esta pieza posee un gran significado sentimental para el pueblo neerlandés, el cual conserva en el recuerdo aquel 10 de marzo de 1966, cuando se celebró la boda de Beatriz y Claus von Amsberg en el templo de Westerkerk; aunque su historia abarca más de dos siglos, pues la joya se remonta a tiempos del siglo XIX. Un gesto con el que Máxima ha querido subrayar la presencia del príncipe en este especial aniversario al que cada uno de los miembros de la Familia Real ha ido rindiendo homenaje a lo largo de estos días. 

Este Día del Príncipe ha estado marcado por el homenaje al príncipe Claus, quien habría cumplido 100 años este mes de septiembre© GTRES
Este Día del Príncipe ha estado marcado por el homenaje al príncipe Claus, quien habría cumplido 100 años este mes de septiembre

El príncipe Claus más presente que nunca

Hijo del barón Claus von Amsberg y la baronesa Gösta von Amsberg, la historia del marido de la entonces reina Beatriz alcanzó la solemnidad de un trono envuelto en la polémica, que giraba en torno al rechazo y a una historia que causó gran revuelo. Nacido en Alemania, sería en este momento cuando el peso de la historia recaería sobre la figura del padre del actual rey de Holanda; sin embargo, su fallecimiento ahora se traduce en un homenaje de ausencia pero basado en el eterno legado. El amor entre Beatriz de los Países Bajos y el aristócrata alemán nació de una carta escrita por el destino. Una historia que tuvo como precursora un ramo de flores, una catedral y un vestido de novia. 

La princesa Beatriz de Holanda en el día de su boda© Getty Images
La princesa Beatriz de Holanda en el día de su boda junto al broche que ha lucido la reina Máxima

Estando ambos en el enlace de la princesa Tatiana —cuyo hermano era uno de los pretendientes a contraer matrimonio con la futura reina neerlandesa—, surgió una de las historias llamadas a cambiar la memoria de una dinastía. Claus se enamoró perdidamente de una entonces princesa; su destino estaba a punto de cambiar. Y así fue. Tras finalizar una estricta formación militar, seguida de sus estudios, así como de su trabajo —pertenecía entonces al cuerpo diplomático—, logró conquistar a la heredera al trono del Reino de los Países Bajos. No obstante, aunque el amor fue la base de una historia que aún perdura, la polémica rodeó al trono neerlandés: los orígenes del aristócrata pusieron en pie de guerra a una ciudadanía que protagonizó destacadas protestas. 

Beatriz de Holanda, Guillermo (actual rey), Máxima y el príncipe Claus el día del anuncio de su compromiso© Getty Images
Beatriz de Holanda, Guillermo (actual rey), Máxima y el príncipe Claus el día del anuncio de su compromiso

Todo ello no a causa de un simple amor, sino porque quien se convirtió en príncipe de los Países Bajos protagonizó una juventud marcada por los conflictos de la Segunda Guerra Mundial, época en la que perteneció de lleno a las tropas hitlerianas. Fue ese el punto de inflexión entre la Corona y la sociedad neerlandesa cuando, el 28 de junio de 1965 –al anunciar Beatriz su compromiso–, los ciudadanos salieron a las calles para intentar frenar ese idilio. No obstante, todo fue distinto cuando ambos supieron mostrarse con una cercanía excepcional, lo que les valió para ganarse poco a poco el corazón de los neerlandeses. Supo hacer de consorte desde el momento en que la reina Juliana abdicó a favor de su hija el 30 de abril de 1980; se interesó con una pasión sorprendente por todo cuanto tuviera que ver con el mundo cultural de su patria adoptiva y se convirtió en padre ejemplar de sus tres hijos: el príncipe Guillermo, el príncipe Friso y el príncipe Constantino.  No obstante, tras casi cuatro décadas de amor –del que la sociedad neerlandesa fue testigo–, la muerte separó los caminos de la reina y el príncipe. 

La Familia Real de Holanda en el funeral del príncipe Claus© Getty
La Familia Real de Holanda en el funeral del príncipe Claus

Un adiós que se produjo en la Clínica Universitaria de Ámsterdam, a los 76 años de edad, a causa de una pulmonía. A esta pérdida se sumaría años después la tragedia familiar con la trágica muerte del príncipe Friso en 2013, tras el accidente de esquí que sufrió en Austria, y que llevó a la reina Beatriz abdicar en favor de su hijo Guillermo. Ahora, su recuerdo vuelve a estar presente en un gesto nacido desde el amor y la nostalgia con el que la reina Máxima ha querido poner el broche de oro a la ocasión.