Los miembros de la Familia Real de Holanda se han dado cita, este pasado fin de semana, en uno de los enclaves más destacados del mundo deportivo. Situados en Zandvoort, los Orange-Nassau han vivido una jornada dedicada a la Fórmula 1 de los Países Bajos, donde Mabel de Holanda se ha convertido en una de las grandes protagonistas, quien, de la mano de sus dos hijas, ha convertido este evento deportivo en un auténtico despliegue al acudir con ellas, las herederas de su millonaria fortuna. Las jóvenes, hijas de su matrimonio con el difunto príncipe Friso, han sabido encontrar el equilibrio entre el protocolo real y la discreción de quienes están llamadas a hacerse con una de las fortunas más grandes del mundo.
Mabel de Holanda se ha posicionado como una de las princesas más discretas del mundo. No solo por haber tenido que afrontar una de las tragedias más recordadas del país, sino por convertirse en una de las figuras que más ha llamado la atención en los últimos tiempos por su simpatía y sofisticación. Ahora, la cuñada de Guillermo y Máxima de Países Bajos ha protagonizado una nueva aparición en la que sus hijas han acaparado todos los focos, pues son pocas las ocasiones en las que las herederas del recordado príncipe Friso se muestran como lo que son: parte de una de las dinastías más destacadas de la realeza europea. En este caso, madre e hijas se han desplazado para ser testigos de la Fórmula 1 de Países Bajos, un encuentro deportivo en el que no solo ha destacado su presencia, sino la de quienes en algún momento se convertirán en herederas de las fortunas más grandes del planeta, pues lejos de ser solo una princesa –que lo es–, es reconocida en el mundo empresarial como la Bill Gates de la realeza europea.
A pesar de esto, tanto la princesa Mabel como sus hijas, las condesas Luana y Zaria, mantienen una vida muy discreta y alejada del foco mediático principal de la corona neerlandesa. No obstante, ha sido en esta ocasión cuando han encontrado un momento de excepción, recordando el verdadero valor de su posición. Como decíamos, una de las grandes tragedias de los Orange-Nassau fue la muerte del príncipe Friso, esposo de la princesa Mabel. Fue aquel hecho el que, además, produjo la abdicación de la reina Beatriz, lo que posteriormente llevaría a Guillermo y Máxima al trono de Holanda. A la muerte de su marido, la princesa Mabel heredó un sustancial legado en forma de acciones que supo invertir en la empresa de pagos Adyen, que le reportó una fortuna de 575 millones de euros, incrementando su capital en un 26% más, lo que inevitablemente acabará en manos de las dos condesas que ahora se han convertido en protagonistas.
Esto ha hecho que escale posiciones en Quote 500, una lista Forbes a la holandesa que puntúa a los millonarios, pasando del puesto 121 al 96. En total, tendría 365.000 acciones de esta empresa que alcanzó su máximo histórico durante la crisis del coronavirus, cuando su patrimonio neto global alcanzó los 1.000 millones de euros. Con el paso de los años, su patrimonio se ha visto algo menguado debido a las fluctuaciones de la bolsa y la volatilidad de los mercados, pero aun así posee unos 800 millones de euros que inevitablemente acabarán en manos de las dos condesas que ahora se han convertido en protagonistas. Un hecho por el que, además de ser princesa por matrimonio, ostente el título de ser la Bill Gates de la realeza, lo que hace que sea protagonista por allá donde pase, cediendo este protagonismo ahora también a sus hijas, quienes a pesar de su discreción, han logrado en sus diversas apariciones hacer gala de su elegancia.
Ambas condesas, Luana de 20 años y Zaria de 19, viven su vida alejadas del estricto protocolo de la Corte Real, y aunque sean herederas de una de las fortunas más impresionantes del mundo, ello no significa que su tiempo se centre únicamente en responder a ese legado. Luana, la hermana mayor, estudia una licenciatura en Historia e Historia de Arte en la prestigiosa Universidad de St Andrews. Por su parte, su hermana menor, Zaria, tras finalizar su etapa escolar y tomarse un año sabático, comenzó sus estudios profesionales enfocados en su formación universitaria. Un hecho que ambas pueden disfrutar desde la más absoluta libertad dado que no mantienen responsabilidades con la Corona, lo que les permite, en cierto modo, forjar distintos lazos conforme su tiempo se lo permita, lo que hace que en diferentes ocasiones podamos verlas en territorio británico u otras partes del mundo donde compaginan sus estudios, la asistencia a galas benéficas o, incluso, a los eventos deportivos en compañía de su madre.








