La velada nocturna que compartieron este sábado 8 de agosto los Reyes, sus hijas, doña Sofía y Jean Henri Fruchaud, viudo de la princesa Tatiana Radziwill, dejó momentos inolvidables que tuvieron como grandes protagonistas a la princesa de Asturias y su abuela. La salida familiar en el restaurante Mía, situado en el pintoresco barrio de Portixol, se ha convertido en uno de los escenarios imprescindibles de los veranos reales en Mallorca. Y anoche volvió a mostrar la faceta más cercana y afectiva de la Familia Real en una cita que despertó un gran revuelo entre la clientela del local, uno de los referentes gastronómicos de la isla.
El grupo llegó por separado al restaurante del chef Guillermo Cabot, con quien mantienen una relación de años. Primero lo hicieron doña Letizia, la princesa Leonor, la infanta Sofía, doña Sofía y Jean Henri Fruchaud. Minutos después lo hacía don Felipe, que se incorporó a la velada tras presidir la entrega de trofeos de la 44ª Copa del Rey Mapfre en el Palacio de la Almudaina. La cena transcurrió con normalidad y fue a la salida cuando Leonor protagonizó un gesto espontáneo y lleno de cariño con doña Sofía que ha conquistado a todos.
Este se produjo a la salida del establecimiento. Pasadas las doce de la noche, la reina Sofía abandonó el restaurante del brazo de su hijo, el rey Felipe VI, en una imagen que resume la unión entre ambos y la presencia constante de su madre en los veranos de Marivent. Justo detrás caminaba la princesa Leonor, que observaba la escena con atención.
Fue entonces cuando llegó el gran momento de la noche. En una reacción espontánea, Leonor aceleró ligeramente el paso y se acercó hasta ellos. Levantó su brazo y agarró suavemente del hombro a su abuela, protagonizando una escena cargada de cariño, naturalidad y cercanía. Ambas continuaron caminando juntas tomadas de la cintura en una imagen que refleja la complicidad entre ambas y su estrecho vínculo que mantienen.
Sin duda, una imagen vale más que mil palabras, y la que protagonizaron abuela y nieta se ha convertido en la estampa más entrañable del verano mallorquín






