Cada otoño, millones de coreanos regresan a sus lugares de origen para reunirse con la familia, recordar a sus antepasados y sentarse alrededor de una mesa llena de platos tradicionales. Es el Chuseok, una de las celebraciones más importantes de Corea, que dura tres días y tiene en la comida uno de sus grandes rituales.
Puede que su nombre todavía no te resulte familiar, pero en Corea el Chuseok es una de las grandes fechas del calendario. Se celebra el decimoquinto día del octavo mes lunar y este año cae el 25 de septiembre, con tres jornadas festivas entre el 24 y el 26.
Su origen está ligado al final de la cosecha y al agradecimiento por la abundancia del año, aunque actualmente es, sobre todo, una ocasión para regresar a casa, reencontrarse con la familia y honrar a los antepasados. Salvando las distancias, podríamos compararlo con una mezcla entre nuestro Día de Todos los Santos y una gran comida familiar de Navidad.
Y, como ocurre en cualquier celebración importante, buena parte de la fiesta sucede alrededor de la mesa. Hay recetas que cambian de una familia a otra, pero también algunos platos que se repiten: tortitas y frituras de jeon, fideos japchae, costillas estofadas o los inconfundibles songpyeon, pequeños pasteles de arroz con forma de media luna.
Para conocer mejor esta tradición y, sobre todo, probarla, nos acercamos hasta Onggi (Ibiza, 9 Local 23), el pequeño puesto de cocina coreana del Mercado de Ibiza, en Madrid, donde Deokryun Kim y Heesook Moon –Miguel y Ana para muchos de sus clientes y amigos– han preparado algunos de los platos con los que ellos mismos han celebrado durante años el Chuseok en familia.
“Tradicionalmente, la idea es que la gente pueda viajar al pueblo donde nació para estar con la familia, visitar las tumbas de sus familiares y recordar a sus antepasados”, explica Ana. Tanto el día anterior como el posterior a la celebración son festivos precisamente para facilitar esos desplazamientos.
Aunque antiguamente el agradecimiento estaba especialmente relacionado con las buenas cosechas, hoy el sentido de la celebración es mucho más amplio. Se da gracias por todo lo bueno recibido durante el año y la familia vuelve a convertirse, al menos durante unos días, en el centro de todo.
También la manera de cocinar ha cambiado. Preparar una mesa de Chuseok puede exigir horas de trabajo y cada vez hay más familias que compran algunos de los platos ya elaborados. “Cada vez más, se compran los platos ya preparados en locales que ofrecen comida para llevar, porque mucha gente hoy en día no dispone de tanto tiempo. Pero nosotros siempre hemos preferido cocinar para los nuestros en casa, tanto en Corea como aquí”, explica Ana.
Y hay otra cosa que probablemente nos resulte familiar: igual que ocurre después de nuestras grandes comidas navideñas, las sobras pueden acompañar a la familia durante varios días. Porque en Chuseok tampoco se cocina precisamente poco.
Los 5 platos típicos del Chuseok
No están todos los que son, porque cada familia tiene sus propias costumbres y recetas. Ocurre algo parecido a nuestra Nochebuena o Fin de Año: hay mesas con marisco, otras en las que manda el asado, familias que no perdonan el pescado y otras que mantienen una receta heredada generación tras generación.
En Corea sucede algo similar. Sin embargo, hay algunos platos especialmente vinculados al Chuseok y que ayudan a entender cómo es la cocina de esta celebración.
Donggeurangttaeng y otros tipos de jeon
Los jeon son pequeñas elaboraciones que se pasan por harina y huevo antes de freírlas y que pueden prepararse con multitud de ingredientes: carne, tofu, gambas, calabacín, setas…
Entre los que suelen aparecer en estas fechas están los donggeurangttaeng, pequeños bocados elaborados habitualmente con carne picada y verduras.
“Lo importante es preparar bien la mezcla y controlar la fritura”, explica Ana. El exterior debe quedar dorado y ligeramente crujiente, mientras que el interior conserva una textura jugosa.
Como curiosidad, señalar que en Corea se suele decir que cuando llueve hay que freír jeon, ya que el sonido del chisporroteo del aceite es muy parecido al ruido blanco característico de la lluvia.
Galbi jjim
Otro de los grandes platos de celebración es el galbi jjim, unas costillas de ternera cocinadas lentamente hasta conseguir una carne extremadamente tierna.
“Se suelen usar las costillas cortas (short ribs) de estos animales, aunque hay algunas variedades en las que se emplea cerdo. Es un plato muy contundente que requiere mucho tiempo de elaboración, porque la carne tiene que quedar muy tierna”. Este plato no se va a preparar este año en Onggi. “Hubiera subido bastante el precio de la experiencia; ten en cuenta que nuestros clientes están acostumbrados a comer por 20 euros o incluso menos”. A diferencia de nuestros guisos, el caldo, que está muy concentrado, no es muy abundante. Para prepararlo usan salsa de soja, mirin, ajo, jengibre, cebolla... Y luego hay quien se atreve con algo de manzana, jujubes (dátil rojo) o dashi. Pero estos tres últimos ingredientes son opcionales.
Japchae
Llegamos a uno de esos “platos coreanos que suelen gustar mucho a los españoles”. Básicamente, consiste en unos fideos de boniato (dangmyeon) que se saltean con verduras, setas y, para el que le apetezca, carne de ternera. Y de nuevo dejamos que Ana nos dé alguna pista por si queremos replicarlo en casa: "Para la base empleamos aceite de sésamo y salsa de soja. Es una receta que se usa habitualmente para todo tipo de celebraciones, como cumpleaños, eventos o encuentros con amigos, y representa abundancia. Ya lo hemos puesto en varias ocasiones como ‘fuera de carta’ en Onggi y siempre tiene muy buena acogida”. El origen de este plato está en el siglo XVII, que fue cuando el rey Kwanghea-Gun, de la dinastía Chosun, quedó prendado de aquella combinación a base de pepinos troceados, daikon (rábano) y shiitake con la que uno de sus vasallos quiso sorprenderle.
Ojingeo-muchim
“Este es un poco más picante”, confiesa entre risas esta coreana que decidió abandonar Seúl para venirse a España junto a su marido. Dejamos que prosiga: “Pero es precisamente por ese motivo por el que hemos decidido incluir esta ensalada que armoniza perfectamente –combina picante con algo de acidez– con los otros platos que hemos comentado hasta ahora”. Es muy interesante tanto a nivel de texturas –el calamar cocinado al vapor queda tierno– como a nivel de sabor. En esto último también influyen la zanahoria, el pepino… Pero sobre todo esa salsa picante que no hace que deje de ser un plato lo suficientemente fresco como para tomarlo durante los primeros compases.
Songpyeon
Terminamos con el postre típico del Chuseok. Aunque parece un dumpling, se trata más bien de una especie de pastel de arroz glutinoso que dentro puede llevar tanto ingredientes dulces como salados. Dejamos que Ana nos ponga los dientes largos: “Se pueden rellenar con semillas de sésamo, castaña bien picadita… Y luego se cuecen al vapor. Es un plato que tira más hacia el dulce que el salado y lo normal es tomarlo al final, aunque nosotros vamos a dar libertad a los clientes para que elijan el orden que les apetezca”. Otro detalle a tener en cuenta es que nadie está obligado a pedir todos estos platos; la idea es que cada uno pida solo los que le apetezcan y, si lo desea, combinarlos con clásicos de su carta como el Dakgangjeong (su adictivo pollo frito), el Tteokbokki o el Sotteok Sotteok (unas brochetas que no solo adoran los más pequeños de la casa).
Cinco platos que solo ofrecen una pequeña muestra de todo lo que puede aparecer sobre una mesa durante Chuseok. Porque, como ocurre en nuestras celebraciones familiares, casi tan importante como lo que se come es todo lo que sucede alrededor: volver a casa, cocinar juntos, recordar a quienes ya no están y reunirse de nuevo alrededor de la mesa.












