Un año más, el número 229 de la avenida de Joan Miró, en Cala Major, volvió a convertirse anoche en el punto de encuentro entre la Familia Real y la sociedad balear. El Palacio de Marivent abrió sus puertas para la tradicional recepción estival, presidida por Felipe VI y la reina Sofía, en una cita que reafirma uno de los rituales más característicos del verano mallorquín. La princesa de Asturias y la infanta Sofía acompañaron a los Reyes, pero fue la madre del monarca quien sembró un pequeño misterio: ¿qué era el discreto artilugio que no soltó en ningún momento?
Doña Sofía lo llevó con absoluta naturalidad en su mano izquierda, junto al bolso, y lo ocultó tras su vestido tipo kaftán en el momento de las fotografías. Anoche hacía un calor sofocante en la isla , teniendo en cuenta que la reina Sofía acumula varios modelos de este tipo de aparatos de viaje, la conclusión era evidente: otro ventilador portátil que suma a su ya conocida colección. En esta ocasión, el aparato corresponde al modelo Breezy, disponible en las tiendas Natura por 14,90 euros, recargable por USB, con tres velocidades y un diseño bastante bonito. Un accesorio práctico que ella utiliza desde hace años y que, en esta recepción, convivió con su habitual despliegue de collares y amuletos.
La reina Sofía fue, de hecho, una de las primeras en normalizar el uso de estos dispositivos y desde luego, el escogido para la recepción de Marivent, es de formas suaves, discreto y perfectamente integrado en su look. En 2018, durante su visita al Mercat de l’Olivar junto a la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, ya se la vio con un pequeño ventilador blanco y azul que no apartó del rostro ni del cuello. Desde entonces, ha recurrido a distintos modelos en veranos especialmente duros, convirtiendo este gesto en una suerte de marca personal, como el que llevó el año pasado, en junio de 2025, en una recogida de residuos en la que participó con Ecoembes en Madrid.
La realeza británica se suma al gadget del verano
Y no está sola. Este verano, el príncipe George también recurrió a un ventilador portátil para soportar la ola de calor durante la final masculina de Wimbledon, mientras que en Londres, el rey Carlos III contó con la ayuda de su asistente, el vicealmirante Sir Tony Johnstone-Burg, que lo acompañó por todo el salón sosteniendo un ventilador para aliviar las altas temperaturas. Un accesorio sencillo que, de Marivent a Wimbledon y de St. James a Mallorca, se ha convertido en el inesperado aliado de la realeza europea frente a un verano extremo.
Palacio de Marivent, una casa de mar y viento
El Palacio de Marivent es la residencia estival de la Familia Real en Palma de Mallorca, un inmueble singular levantado sobre un solar de 33.000 metros cuadrados en el número 229 de la avenida de Joan Miró, en Cala Major. Concebido originalmente como casa y no como palacio, su nombre —mar y viento— refleja el espíritu mediterráneo con el que fue creado. Su origen se remonta a 1923, cuando el ingeniero y mecenas Ioannes Saridakis encargó su construcción al arquitecto Guillem Forteza, quien la terminó en 1925 siguiendo las formas que el propio Saridakis había dibujado como aficionado a los lápices y el carboncillo . Tras décadas como casa privada y centro cultural, la Diputación Provincial de Baleares la cedió en 1973 a don Juan Carlos y doña Sofía, convirtiéndose desde entonces en un enclave fundamental de la vida veraniega de la Familia Real y en uno de los escenarios más reconocibles de la historia reciente de la monarquía española.











