En un momento en el que la estética acapara todas las miradas en Nueva York, con motivo de una nueva edición de la Met Gala —la noche benéfica del Museo Metropolitano de Arte—, la reina Sofía ha trasladado a España un nuevo gesto de moda cargado de simbolismo a través de sus accesorios. La Reina, encargada de poner el broche de oro, ha demostrado —una vez más— representar con elegancia su papel institucional, mientras su viaje a Suecia continúa marcando el eje central con un vivo recuerdo a la princesa Irene.
Entre Miami, Washington y la Universidad CEU San Pablo
Ataviada con un traje en tono rosa satinado —compuesto por una chaqueta estructurada y pantalón recto—, la reina se ha desplazado desde el Palacio de la Zarzuela hasta la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo, en Madrid. Todo ello para cumplir con un nuevo acto institucional enmarcado en su agenda oficial, donde ha asistido —como presidenta del Comité de Honor— a la inauguración del congreso "La Monarquía Española y la Independencia de los Estados Unidos, 250º Aniversario".
Una cita que se vincula estrechamente con el compromiso de la Reina con los actos conmemorativos de este momento histórico. Fue el pasado mes de marzo cuando la madre de Felipe VI representó a España en Miami durante las celebraciones del 250 aniversario de la independencia estadounidense, una efeméride que también la llevó hasta Washington el pasado octubre, en una jornada marcada por la emoción. Ahora, la Reina vuelve a convertirse en la figura central de este congreso, que aborda los vínculos de la Monarquía española con el territorio independiente que ahora supera los dos siglos de historia. No obstante, el carácter institucional da paso también a un guiño íntimo de doña Sofía, visible en la joya que descansa sobre su clavícula.
La joya más especial de Doña Sofía
Mientras la reina Letizia deslumbraba ayer con el imponente conjunto de chatones de Victoria Eugenia —integrado en el joyero de pasar—, doña Sofía ha optado por una discreción cargada de significado, más cercana a lo personal. Lo ha hecho a través de un collar de perlas y piedras, suspendido de una delicada cadena dorada, a medio camino entre lo clásico y lo sobrio. Una pieza recurrente en su joyero, que ha lucido en numerosas ocasiones, muchas de ellas junto a la princesa Irene.
Y es que, desde el fallecimiento de la hermana pequeña de la Reina el pasado mes de febrero, ha sido la propia doña Sofía la encargada de rendir constantes guiños a la princesa griega. Ahora, ese fiel recuerdo la sitúa una vez más ligada a la memoria de quien la acompañó durante gran parte de su vida en el Palacio de la Zarzuela. Una elegancia compartida con la que la reina Sofía traspasa fronteras, representando a la Corona en diferentes ocasiones que proyectan su legado más allá de nuestras fronteras, como en Suecia. Fue precisamente en una cita tan señalada como el 80º cumpleaños del rey Carlos Gustavo cuando viajó hasta el país escandinavo para hacer gala de su presencia.
En aquella ocasión, lo hizo ataviada con un vestido en tono azul aguamarina, acompañado de un imponente collar de diamantes —que también lucía junto a la princesa Irene— y que culminó con la emblemática tiara Mellerio, perteneciente a la infanta Isabel. Un conjunto de apariciones que han consolidado a doña Sofía como una de las figuras más activas de la monarquía española, situándola junto a los reyes Felipe y Letizia como protagonista de una agenda que, cada vez más, deja entrever gestos cargados de simbolismo.







