No es ningún secreto que a sus 87 años, la reina Sofía mantiene una agenda activa que nunca ha tenido intención de abandonar o aminorar. Sin embargo, los últimos meses no han sido fáciles para ella después de perder a su prima Tatiana Radziwll y a su hermana Irene de Grecia en tan solo un mes. Representó la imagen de la desolación al verla en el ventoso Tatoi abrazada a la bandera griega en el último adios a su hermana, pero también la entereza en su vuelta a la actividad pública y también privada, como pudimos ver en Semana Santa. No ha habido ni un paso atrás en la incansable agenda de doña Sofía y el intenso arranque de la próxima semana no hace más que corroborarlo.
El lunes por la mañana se pone al frente de las audiencias en el Palacio de la Zarzuela para recibir a representantes de varias ONGs con las que se encuentra especialmente implicada. Se encontrará con miembros de la Asociación Visión y Vida, la Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias, de Proyecto Hombre Granada, y de la Fundación de Lesionado Medular. Después, cederá el testigo al rey Felipe que recibirá en el Palacio Real al nuevo presidente de Portugal, António José Seguro y a la primera dama, Margalida Maldonado.
Doña Sofía vuelve a escena el viernes presidiendo la jura o promesa de bandera del personal civil en el Cuartel de la Guardia Real "El Rey" en El Pardo. Se trata de uno de los actos militares en los que es habitual ver a la madre del Rey, que hace tiempo abandonó la tradición de vestir de negro y con peineta y mantilla en los eventos castrenses, una norma de protocolo que data de los tiempos de Isabel II y que la reina Letizia fue la primera en romper.
Firmará así otra intensa semana después del viaje a Lyon para asistir a la 37ª Global Conference of Alzheimer's Disease International, donde pudo encontrarse con su buena amiga la princesa Muna, madre del rey Abdalá de Jordania. El golpe con el que empezó este año fue muy duro, pero su entorno ya nos contó entonces que no estaba hundida, ni deprimida y, por supuesto, tampoco sola. Lo demostró cuando retomó su agenda con un luto que fue aliviando poco a poco y una eterna sonrisa serena con la que ha ido transitando estos meses de duelo.
No solo la hemos visto en el trabajo, también se ha refugiado en su círculo más cercano -sus hijas, nietos y amigas- con los que ha seguido manteniendo una vida muy activa y fiel a sus citas ineludibles. La Semana Santa es una fecha clave para doña Sofía y este año era la primera vez que la vivía sin su inseparable hermana, la princesa Irene. Arropada por sus hijas, las infantas Elena y Cristina, en Murcia, acudió a la procesión del Silencio y Santísimo Cristo de los Mineros de la Cofradía California de Cartagena y a la de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la capital.







