La dejamos en febrero abrazada a la bandera griega que había cubierto el ataúd de su hermana. La imagen de la reina Sofía llorando en silencio, con el rey llevándola del brazo mientras atravesaban Tatoi con un viento helado, fue absolutamente conmovedora y sirvió de base para construir el relato de una reina hundida tras la pérdida. Pero Su Majestad no se identifica con esa imagen de mujer deprimida y sola. Nos lo cuenta su entorno: “Han sido semanas tremendamente difíciles, pero está bien, fuerte de salud, animada y con ganas de volver al trabajo el próximo 10 de febrero. La vida sigue y doña Sofía, que seguirá vistiendo de negro por un tiempo, sabe que la actividad pública y sentirse querida por los españoles, la ayudará a aliviar el duelo.
Por supuesto, el mundo se le vino encima al decir adiós con apenas unas semanas de diferencia a dos personas tan queridas para ella, prácticamente a dos hermanas. Y aún atraviesa el lógico duelo pero, a pesar de la pena enorme que arrastra, no está ni se siente sola. Sus hijos y sus nietos, que van y vienen, la acompañan constantemente; y sus amigos también están volcados con ella. Algunos de ellos la visitan en la Zarzuela, otros la invitan a almuerzos y cenas, y hay un cumpleaños en camino que le hace especial ilusión: los 90 de Paloma O'Shea.
La agenda llena
Doña Sofía transita un doloroso periodo, pero necesita volver a sentirse útil y su agenda ya está llena de compromisos. El primero será el próximo martes en Bilbao y le hace especial ilusión, ya que visitará el Banco de Alimentos de Bizkaia al que su Fundación, apoyada por Caser Seguros, donó placas solares. Desde el propio banco, con sede en Basauri, nos han confirmado que tiene todo listo para mostrarle el resultado de su aportación, muy en línea con el compromiso de la Reina con la sostenibilidad.
Se espera asimismo que el 15 de febrero acuda al concierto en homenaje a su querido amigo, el famoso director de orquesta Zubin Mehta, en el auditorio de Madrid. La última vez que estuvieron juntos fue en el mismo escenario, en 2024, y los acompañó la princesa Irene, también amiga y gran admiradora de esta leyenda viva de la música. Ahora todo es diferente y aflorarán los recuerdos de los momentos que compartieron juntos. Los tres.
A los 40 días de su muerte
Además, tiene pendiente retomar el viaje a las Islas Canarias que suspendió cuando su hermana empeoró y decidió cancelar su agenda. Entonces, iban a nombrarla Doctora Honoris Causa por la universidad de las Palmas de Gran Canaria y también iba a ser reconocida con el Premio Gorila 2024 por su compromiso con la biodiversidad.
Asimismo, según fuentes cercanas a la familia real griega, al concluir el período conmemorativo de los 40 días de su muerte, habrá un nuevo servicio religioso en Atenas en memoria de la princesa Irene. Esto unido a otro acto privado de oración ante su tumba en Tatoi, en la que aparece grabado su nombre. No se sabe si doña Sofía volverá a Grecia, puesto que, según las mismas fuentes, también se estaría planeando organizar una misa en su memoria en la misma catedral ortodoxa de San Andrés y San Demetrio, de Madrid, en la que se instaló la segunda capilla ardiente.
Doña Sofía, incondicional hasta el final
Son días tristes, sin duda, pero si algún consuelo cabe para doña Sofía es que ha podido cumplir con creces su deseo de acompañar hasta el final tanto a Tatiana Radziwill como a la princesa Irene. Igual que ya hiciera con su hermano, Constantino de Grecia, al que no dejó de visitar en Atenas cuando su salud comenzó a deteriorarse, doña Sofía no ha dejado sola ni a su prima ni a su hermana. Tiene una verdadera determinación por estar al lado de los suyos en los momentos difíciles y, sobre todo, quiere evitar a toda costa que la peor de las noticias le pille lejos, como sucedió con la muerte de su madre, Federica de Grecia.









