La princesa Isabella de Dinamarca ha comenzado este 3 de agosto su servicio militar obligatorio en el Regimiento de Húsares de la Guardia Real, en los cuarteles de Antvorskov, en Slagelse. A primera hora de la mañana, la joven llegó uniformada y acompañada por instructores del cuerpo, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en Dinamarca en iniciar el nuevo modelo de conscripción de 11 meses, que combina cinco meses de instrucción básica y seis de servicio operativo. Las imágenes muestra a la segunda hija de los Reyes de Dinamarca, Federico y Mary, llegando al cuartel conduciendo su propio coche, un Audi Q4 negro, sonriente, con ropa informal y sola. En total, 1.600 jóvenes comienzan hoy este periodo de servicio militar, distribuidos en 14 bases de todo el país. Pero la presencia de la princesa destaca por un motivo adicional: ella renuncia al salario, igual que hizo su hermano, el príncipe heredero Christian.
Un ingreso sin sueldo y sin dietas
La Casa Real danesa ha confirmado que Isabella, de 19 años, no aceptará las retribuciones que corresponden a cualquier recluta durante los once meses de servicio. Renuncia así a 190.000 coronas danesas (unos 25.500 euros) entre sueldo y manutención libre de impuestos, siguiendo la tradición de la familia real. La decisión prolonga su dependencia económica de los reyes Federico y Mary, ya que, a diferencia de Christian -que sí cuenta con asignación institucional propia como heredero- Isabella no dispone de ingresos propios. Su formación militar se financiará, por tanto, dentro del presupuesto anual asignado a los monarcas.
El verano que cambió de rumbo
La entrada de Isabella en el servicio militar llega apenas semanas después de su graduación del instituto Øregård, donde celebró el final del curso con el tradicional baño de agua en las calles de Hellerup. La princesa esperaba disfrutar de un año sabático, pero el cambio legislativo aprobado en 2025, que obliga a todas las mujeres mayores de 18 años a registrarse para evaluación militar, ha modificado sus planes. Su elección del Regimiento de Húsares, el mismo en el que se formó su hermano, es interpretada por los expertos como una señal clara: no parece prever una carrera militar a largo plazo.
El historiador y especialista en la Casa Real danesa, Sebastian Olden‑Jørgensen, lo resume así: "Hay una señal clara: si Isabella hubiera previsto una carrera militar o aspirado a ser oficial, habría elegido otra rama". Según el experto, optar por la Guardia Real indica que la princesa cumplirá el servicio obligatorio, pero no continuará en el ámbito castrense. "Elegir la fuerza aérea o la marina habría sido una señal más evidente de interés profesional", explica.
Un gesto de servicio y una etapa transitoria
La Casa Real subraya que Isabella realizará su formación en las mismas condiciones operativas que el resto de reclutas, pero sin percibir retribuciones. Un gesto que encaja con la cultura de servicio de la familia y que, en la práctica, aplaza cualquier autonomía financiera para la segunda hija de los monarcas. Su presencia en Antvorskov también tiene un componente simbólico: en 2025 visitó allí a su hermano Christian durante su periodo de instrucción, en una imagen que anticipaba el camino que hoy inicia. Con su ingreso en el servicio militar, Isabella abre una etapa previa a su educacion universitaria. Un periodo que, según los analistas, será intenso pero transitorio, antes de que la princesa pueda definir su futuro académico y su papel institucional dentro de la Casa Real danesa, un futuro institucional que, siendo la segunda en la línea sucesoria, se espera bastante activo al menos durante el reinado de su padre, es decir, mientras que el príncipe Christian crea lo que será en el futuro el núcleo duro de la Familia Real danesa. Eso sin olvidar que las hermanas y princesas de cuna siempre han tenido un papel importante en esta dinastía, empezando por la propia princesa Benedicta, que sigue en activo a sus 82 años.









