La princesa Eleonore ha deslumbrado con una —casi sencilla— puesta de largo, a través de unas imágenes en las que, sobria, elegante y con una amplia sonrisa, ha dado la bienvenida a sus dieciocho años. Unas instantáneas que, además, han ido acompañadas de otras que no han pasado desapercibidas, en las que el príncipe Gabriel ha adquirido gran protagonismo.
Entre el deber y el deporte
Gabriel de Bélgica, quien hace apenas unos meses juró como oficial militar, se ha convertido en el otro protagonista de la jornada junto a unas fotografías en las que, acompañado por la princesa Eleonore, han "olvidado" su postura más royal para demostrar su implicación en otro ámbito: el deporte. Con gran complicidad, ambos hermanos han protagonizado una escena en la que el protocolo quedaba atrás. Así, reflejan la cercanía que tanto caracteriza a la monarquía belga. Con motivo del décimo octavo cumpleaños de la princesa Eleonore, el Palacio Real ha distribuido estos retratos, en los que el Castillo de Laeken se ha posicionado como telón de fondo. En ellos, además del deporte, han desvelado su gran admiración por los animales.
Ha sido la propia princesa —cuarta en la línea de sucesión al trono— la que, junto al rey Felipe, ha protagonizado esta entrañable escena. Y es que estas imágenes no solo demuestran la práctica y el amor recurrente por el deporte entre los miembros más jóvenes de la familia real, sino que también los posicionan. En el caso de Eleonore, no es un secreto que es deportista, atleta y que le gusta correr. Este hobby lo practica en los jardines del gran palacio real, donde el príncipe Gabriel se ha convertido en su más fiel compañero en los últimos años. Los gestos entre ambos hermanos, quienes, situados por detrás de la princesa heredera, Elisabeth de Bélgica, se han intensificado según los compromisos oficiales iban en aumento. Esto se ha visto en las últimas ocasiones, como en los actos por el Día Nacional y en otros destacados eventos públicos. En ellos, ambos se han dejado ver del brazo, caminando uno al lado del otro y mostrando grandes gestos de complicidad que los sitúan como el futuro de la Corona.
Un momento en el que los miembros de la Casa de Sajonia-Coburgo y Gotha —en sus dieciocho cumpleaños— se convierten en protagonistas de la esfera real europea. Y es que ya es tradición que, en cada mayoría de edad, los más jóvenes de la Corona estrenen nuevos retratos. También se comparte una breve apertura de álbum familiar que permite conocerlos más allá del estricto protocolo que normalmente les acompaña en su día a día. No obstante, esto es precisamente algo que les diferencia de la princesa heredera, quien está llamada a ser reina de los belgas en un futuro próximo. Ella, el día de su 18 cumpleaños, fue testigo de una solemne celebración organizada en el Palacio Real. En ella, pronunció el que será —quizá— uno de los discursos más emotivos de su vida.
Una serie de gestos que posicionan a los benjamines de las familias reales como el futuro de la institución, adoptando nuevas formas de estrategia de comunicación que predominan en la actualidad y demostrando, de esta forma, que la Corona también sabe adaptarse a los nuevos tiempos.








