El príncipe Guillermo, de 44 años, acompañó el miércoles a su padre, el rey Carlos III, y a la reina Camila en un emotivo acto para recordar a las víctimas de la tragedia minera de Aberfan, ocurrida el 21 de octubre de 1966.
Durante el compromiso oficial, los miembros de la familia real se reunieron con políticos, supervivientes, familiares de las víctimas y otros ciudadanos. En un momento potencialmente incómodo, Guillermo se vio atrapado en una conversación con una admiradora de la familia real especialmente entusiasta, a pesar de sus intentos por ponerle fin con educación.
Cuando el vídeo comenzó a circular por internet a través de la cuenta de una seguidora de la realeza, @myroyalnews, muchos usuarios elogiaron la paciencia y la amabilidad del príncipe, que no conseguía despedirse de su interlocutora por mucho que lo intentara.
"Le ha alegrado el día. Hablará de esto durante muchísimo tiempo", escribió una persona. "Encantador y respetuoso. El futuro rey", añadió otra.
Una tercera comentó: "Perdón, pero creo que esa señora está siendo un poco maleducada al seguir hablando sin escuchar lo que Guillermo intenta decirle. ¡Pero el príncipe lo está gestionando como un auténtico profesional! Qué amable por su parte".
Una cuarta persona se preguntó: "Seguro que hay alguna señal secreta para ayudarles a dar por terminadas estas conversaciones, ¿no? No quiero parecer maleducada, pero a todos nos ha pasado algo así, ¿verdad?".
Lo cierto es que una integrante de la familia real tenía un ingenioso truco para salir airosa de este tipo de situaciones incómodas.
El código secreto de la difunta reina Isabel II para poner fin a las conversaciones
Según se ha contado, la abuela paterna del príncipe Guillermo, la difunta reina Isabel II, solía cambiar el bolso de brazo, pasándolo del izquierdo al derecho, para indicar que quería que alguien la ayudara a dar por terminada una conversación.
Entonces, uno de los miembros de su equipo intervenía y la ayudaba a continuar su recorrido saludando al resto de las personas.
¿Qué ocurrió en la tragedia de Aberfan?
La catástrofe estuvo a punto de acabar con toda una generación. Tras varios días de intensas lluvias, unas 150.000 toneladas de residuos de carbón se deslizaron por la ladera de una colina y sepultaron la escuela de primaria Pantglas. Aproximadamente la mitad de los niños que estudiaban allí perdieron la vida en la tragedia.
El miércoles, los miembros de la familia real visitaron el jardín conmemorativo de Aberfan y el centro comunitario antes de participar en una oración en recuerdo de las víctimas.
Durante la visita, el rey Carlos III dedicó unas emotivas palabras a los afectados y pronunció un breve discurso. El monarca describió lo sucedido como "uno de los días más tristes y trágicos que uno pueda imaginar".
"Hemos escuchado historias desgarradoras, pero también de heroísmo. Hemos conocido el dolor más insoportable, pero también la generosidad y la entereza más inspiradoras", recordaba.
"A lo largo de todos estos años, vuestro espíritu incomparable ha brillado con más fuerza precisamente por la oscuridad que ha logrado superar. Nadie debería tener que soportar jamás lo que vosotros, como comunidad, habéis sufrido, pero nadie podría haberlo afrontado con mayor fortaleza, resiliencia o esperanza", expresó su admiración.
"Por eso, quiero que sepáis hasta qué punto compartimos vuestro dolor, cuánto admiramos vuestra fortaleza y que siempre ocuparéis un lugar en nuestros corazones."








