60 aniversario de una catástrofe

La tragedia que atravesó a tres generaciones Windsor reúne de forma insólita al rey Carlos III y al príncipe Guillermo


El rey, la reina y el heredero se han desplazado a Gales y han elevado esta conmemoración a la categoría de asunto de nacional


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Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
21 de octubre de 2026 a las 19:54 CEST

El 21 de octubre de 1966 el pequeño pueblo galés de Aberfan vivió una de las catástrofes más desgarradoras de la historia británica, un episodio que marcó el reinado de Isabel II y que, según cuentan varios biógrafos, atormentó a la reina hasta el final de su vida. Pasaban 15 minutos de las 9 de la mañana de un viernes, cuando poco después de comenzar las clases en la escuela primaria de Pantglas, el colapsó de la escombrera de una mina de carbón sepultó a 116 niños de entre 7 y 10 años y a 28 adultos, muchos de ellos maestros.  Más de 150.000 toneladas de residuos cayeron sobre ellos, el pueblo corrió a cavar entre los escombros con sus propias manos, hubo supervivientes, pero después de las 11 de la mañana no quedó nadie con vida. 60 años después, la Corona británica ha querido recordar este día y lo ha hecho de un modo clave: coordinando la presencia de los reyes Carlos y Camilla y del príncipe de Gales.

El rey Carlos III, la reina Camilla y el príncipe Guillermo se han desplazado a Gales para el 60 aniversario de la tragedia de Aberfan© Getty Images
El rey Carlos III, la reina Camilla y el príncipe Guillermo se han desplazado a Gales para el 60 aniversario de la tragedia de Aberfan

El desastre de Aberfan lo cambió absolutamente todo, marcando un antes y un después definitivo en las leyes de seguridad laboral, en la ingeniería civil y en la gestión de la minería en el Reino Unido, por eso, y por el dolor que supuso la muerte de tantos niños, la realeza británica ha querido revestir este aniversario de la máxima solemnidad y mostrar su apoyo incondicional. El rey Carlos III, la reina Camila y el príncipe Guillermo, actual príncipe de Gales, se han desplazado de forma conjunta hasta la localidad, protagonizando un despliegue institucional tan potente como inusual.

No es habitual que los reyes y el heredero se desplacen juntos a un acto de este tipo, muestra de la solemnidad y la relevancia con la que han querido recordar este día© Getty Images
No es habitual que los reyes y el heredero se desplacen juntos a un acto de este tipo, muestra de la solemnidad y la relevancia con la que han querido recordar este día

En el estricto engranaje de la familia real británica, es extremadamente extraño ver al monarca y al heredero al trono coincidir en el mismo acto oficial. Sus agendas suelen estar diversificadas para maximizar la presencia institucional en diferentes puntos del país. Esta coincidencia queda reservada casi en exclusiva para citas de relevancia para la jefatura del Estado, como el recibimiento a un mandatario extranjero, o para solemnidades tradicionales de la propia institución, como el servicio religioso por el Día de la Commonwealth. Además, este aniversario implicaba un desplazamiento logístico coordinado a uno de los territorios constitutivos del Reino Unido: Gales.

Los reyes han estado acompañados por Mair Morgan, profesora de la escuela de Pantglas y la única superviviente de ese día© Getty Images
Los reyes han estado acompañados por Mair Morgan, profesora de la escuela de Pantglas y la única superviviente que vive a día de hoy

Un viaje conjunto de esta naturaleza es un hecho muy poco frecuente por motivos organizativos y de seguridad; sin embargo, la magnitud de la conmemoración merecía la máxima atención. Por ello acudieron los Reyes y, tratándose de tierras galesas, resultaba indispensable la presencia del príncipe Guillermo, dado que su título y dignidad como heredero emanan directamente de este territorio. La presencia de ambos, cuando técnicamente habría bastado con la representación de uno de ellos, más teniendo en cuenta que esta misma mañana el rey Carlos III despidió al sultán de Omán que se encontraba en el Reino Unido en visita de Estado, subraya el enorme énfasis que los Windsor ha querido poner en este aniversario. Al unirse como un frente unido en el Jardín Conmemorativo de Aberfan, Carlos III y el príncipe Guillermo han elevado la conmemoración a la categoría de asunto nacional.

Tanto los reyes como el príncipe Guillermo han depositado una corona en el memorial de las víctimas, la del heredero con el emblema que usa el príncipe de Gales cuando está en suelo galés, las tres plumas blancas© Getty Images
Tanto los reyes como el príncipe Guillermo han depositado una corona en el memorial de las víctimas, la del heredero con el emblema que usa el príncipe de Gales cuando está en suelo galés, las tres plumas blancas

Llegaron por separado pero mostraron una gran complicidad y cercanía al encontrarse, los miembros de la realeza participaron en un emotivo paseo, dialogaron con los supervivientes y se unieron a las oraciones de los familiares de las víctimas. El Rey y el príncipe de Gales depositaron sendas coronas de flores, mientras la reina Camila colocaba un pequeño ramo en memoria de la generación que se perdió bajo el lodo.

El príncipe Guillermo dedicó buena parte de la jornada a charlar con los galeses, territorio © Getty Images
El príncipe Guillermo dedicó buena parte de la jornada a charlar con los galeses, sin olvidar que su título y dignidad como heredero emanan directamente de este territorio.

El compromiso con el legado de Aberfan continuó a lo largo de la jornada con encuentros cargados de simbolismo. En el centro comunitario, la comitiva real conversó con los miembros jubilados de los servicios de emergencia y con el grupo de apoyo Aberfan Wives, creado por las madres que perdieron a sus hijos en el desastre. Durante un emotivo discurso, el rey Carlos III destacó las historias de heroísmo y el dolor angustioso que aún resuena en el valle, concluyendo con unas palabras de bendición en galés.

En la imagen se ve al rey Carlos III y la escuela que fue sepultada al fondo. El desastre de Aberfan lo cambió absolutamente todo, marcando un antes y un después definitivo en las leyes de seguridad laboral, en la ingeniería civil y en la gestión de la minería en el Reino Unido. © Getty Images
En la imagen se ve al rey Carlos III y la escuela que fue sepultada al fondo. El desastre de Aberfan lo cambió absolutamente todo, marcando un antes y un después definitivo en las leyes de seguridad laboral, en la ingeniería civil y en la gestión de la minería en el Reino Unido.

Posteriormente, demostrando la continuidad dinástica y el enfoque de futuro, el príncipe Guillermo visitó la escuela primaria comunitaria de Ynysowen para inaugurar el Árbol Conmemorativo de Aberfan, una escultura diseñada en colaboración con supervivientes. Con este despliegue tan inusual, la monarquía no solo honró el recuerdo de una herida que marcó el reinado de Isabel II, sino que reafirmó que el sufrimiento de Aberfan siempre ocupará un lugar central en el corazón de la familia real y también en un territorio que no se entendería sin su historia minera.