La Feria de Abril de Sevilla cambió para siempre el destino de los Reyes de los Países Bajos. En 1999, ambos asistieron a la capital hispalense para disfrutar de la popular fiesta y sus caminos se cruzaron en la caseta privada del Real Club de Andalucía, más conocida como AERO. No hubo flechazo, al menos por parte de ella, pero sí nació una amistad que poco a poco se fue transformando en amor. Tras las primeras citas en Nueva York, el 19 de febrero de 2001 se comprometieron y ese día cambió para siempre la historia de Máxima Zorreguieta, que pasó de ser una importante ejecutiva a la pareja oficial de un príncipe heredero europeo. Renunció a su trabajo, se instaló en La Haya y comenzó a tener una gran presencia institucional en la que enseguida se ganó el cariño del público, pero sus comienzos no fueron fáciles y ella misma ha confesado cuál es el gran obstáculo que encontró: el idioma.
Lieke Gaarlandt se convirtió en la mujer más importante para Máxima a su llegada a la corte, donde nunca antes una mujer sin sangre real se había casado con un heredero al trono. La dama de honor de la entonces reina Beatriz asumió la importante misión de convertirla en la perfecta princesa. Durante años le enseñó todo sobre la cultura de los Países Bajos, desde las costumbres a los rincones que lo componen, pasando por las normas por las que se rige el funcionamiento de la Familia Real. Antes de instalarse en el que hoy es su hogar, estuvo estudiando el idioma en Nueva York y en el Instituto Cerán, en el pueblecito de Spa (Bélgica). También le ayudó la televisión y el juego de palabras Lingo. Además, tuvo en su prometido un gran aliado porque el entonces heredero le enseñó fonética con los nombres de las calles.
Fiel a su naturalidad, la reina Máxima ha recordado las dificultades que tuvo con el idioma en su primera etapa en los Países Bajos. Ha reconocido que aprender neerlandés "no es fácil" y ha compartido una divertida confusión con la palabra boterham, que significa rebanada de pan y forma parte del desayuno típico. Ha hecho reír a todos los presentes diciendo que "al final parecía ser simplemente una rebanada de pan y no tener nada que ver con mantequilla ni con jamón". Una anécdota que ha sido un mensaje de ánimo a todos los que forman parte de la Fundación Takecarebnb, que ofrece a los refugiados que esperan su permiso de residencia alojamiento temporal con una familia holandesa. Como curiosidad, en casa habla español con sus hijas.
Esas dificultades que hoy recuerda con humor forman parte de los primeros pasos de una historia en la que el amor ha triunfado. El 2 de febrero de 2022 protagonizaron una inolvidable boda en la Nieuwe Kerk de Ámsterdam y 24 años después tienen claro que la clave es un buen trabajo en equipo: "Nos apoyamos mutuamente. A veces estamos muy ocupados, pero intentamos seguir comunicándonos. Intentamos divertirnos mucho juntos, también en nuestro trabajo. Y también en todos los momentos que podemos compartir". Su gran orgullo es la numerosa familia que han formado con la princesa Amalia, la princesa Alexia y la princesa Ariane, a quienes definen como "una enorme fuente de alegría y de responsabilidad". Guillermo de los Países Bajos no niega que en estas casi tres décadas ha habido momentos muy felices, pero también otros difíciles que han superado juntos. "Por supuesto que ha habido momentos bajos. La muerte de mi padre, mi hermano, mi suegro, mi cuñada... Pero entonces recuerdas los momentos buenos para apoyarte mutuamente. Simplemente, nos lo pasamos muy bien juntos".







