Así es el majestuoso palacio en el que viven Máxima y Guillermo de Holanda: 150 estancias, tres alas históricas y una reforma millonaria


Un universo palaciego donde tradición, poder y vida cotidiana conviven bajo el legado de una de las monarquías más destacadas de Europa


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18 de mayo de 2026 a las 20:08 CEST

Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda disfrutan de tres palacios oficiales y un castillo donde sus vivencias personales se entrelazan con algunas de las historias más profundas de la Casa de Orange-Nassau. Espacios marcados tanto por la intimidad familiar como por el peso institucional, entre los que destacan el Palacio Huis ten Bosch —residencia oficial de la Familia Real—, el Palacio Noordeinde y el Palacio Real de Ámsterdam. Un conjunto que se completa con el Castillo de Drakensteyn, el discreto edificio octogonal donde reside actualmente la princesa Beatriz, anterior Soberana del país y madre del actual Monarca. 

Máxima de Holanda reutilizó uno de sus diseños favoritos. © GC Images
Máxima de Holanda junto al rey Guillermo-Alejandro

El escenario más privado de Máxima

Situado en La Haya, el palacio Huis ten Bosch —la Casa del Bosque— es una de las tres residencias oficiales de la Familia Real neerlandesa. Un lugar especial para la Casa de Orange-Nassau que, en esta ocasión, se ha convertido en el rincón de celebración para la reina, quien este domingo —17 de mayo— ha cumplido 55 años. Un hogar considerado como uno de los palacios más impresionantes —y discretos— del continente europeo, donde la Familia Real ha encontrado el refugio idóneo para alejarse del ruido mediático. Ubicado en el bosque Haagse Bos, despliega a través de su arquitectura salones solemnes, recuerdos inéditos y curiosas medidas de seguridad destinadas a proteger a los Reyes del país, así como a sus hijas: las princesas Amalia, Alexia y Ariane.

Donald Trump junto a los reyes Guillermo y Máxima de Holanda en junio del pasado año
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Donald Trump junto a los reyes Guillermo y Máxima de Holanda en junio del pasado año, en el Palacio Huis Ten Bosch

El Palacio —testigo de múltiples visitas de mandatarios que han recorrido sus alfombras— cuenta con aproximadamente 150 habitaciones distribuidas a lo largo de un edificio principal de 110 metros de longitud. Todo ello organizado en distintas alas que conforman el día a día del monarca y la reina de Holanda.

El impresionante Salón Azul del Palacio Huis Ten Bosch© GTRES
El impresionante Salón Azul del Palacio Huis Ten Bosch

El histórico edificio se divide en tres sectores principales, entre ellos el ala privada —sala de Wassenaar—, donde la Familia Real desarrolla su vida cotidiana y que consta, según detalla la propia Casa Real, de múltiples dormitorios privados, suites familiares, cuartos de baño, vestidores, cocinas de uso diario, un comedor familiar y salas de recreación privadas.

Una de las habitaciones del ala privada del Palacio Huis Ten Bosch© GTRES
Una de las habitaciones del ala privada del Palacio Huis Ten Bosch

Otra de las partes más destacadas de este edificio, que data del siglo XVII, son los Salones de Representación: el núcleo del histórico palacio dedicado a las funciones oficiales del Estado. Entre ellos sobresalen el Salón Naranja, con techos abovedados cubiertos por pinturas del siglo XVII; el Gran Salón de Baile, destinado a cenas de gala y grandes eventos institucionales; el Salón Chino, el Salón Japonés y el Salón del ADN —De DNA-salon—. Precisamente este último es uno de los espacios más llamativos tras la reforma de 2019, con paredes en las que destaca una obra interactiva formada por ladrillos que representan, de forma simbólica, las secuencias genéticas del rey y la reina.

El gran Salón de Baile del Palacio Huis Ten Bosch© GTRES
El gran Salón de Baile del Palacio Huis Ten Bosch

Por último se encuentra el Ala de Trabajo, situada en el extremo opuesto del ala familiar y conocida por albergar los despachos y oficinas personales de los reyes, así como una gran biblioteca real. Un espacio repleto de detalles que también acoge las estancias destinadas a invitados de honor y jefes de Estado extranjeros durante sus visitas oficiales. Este lugar se convirtió en la residencia de la entonces reina Beatriz tras su abdicación, aunque posteriormente —y tras la reforma del palacio— se trasladó al lugar donde reside actualmente: el Castillo de Drakensteyn.

El origen del histórico edificio y su renovación millonaria

El Palacio —que data de hace cuatro siglos— fue mandado construir entre 1645 y 1648 por Amalia van Solms y Federico Enrique de Orange-Nassau. Un edificio concebido originalmente como residencia veraniega, destinada exclusivamente a los retiros estivales de los miembros de la realeza. Desde entonces, e inspirado en los grandes palacios de la Italia más clásica, se ha convertido en una de las propiedades más destacadas de los Orange-Nassau, ampliando sus dimensiones a través de distintas reformas, desde las llevadas a cabo en el siglo XVIII hasta la más reciente, en 2019. Fue entonces cuando Guillermo y Máxima, junto a sus hijas, se trasladaron a vivir de forma definitiva al palacio. 

El Salón Japonés del Palacio de los reyes Guillermo y Máxima© GTRES
El Salón Japonés del Palacio de los reyes Guillermo y Máxima

Un paso que dio lugar a una profunda reforma de sus estancias y que se prolongó durante más de cinco años. La rehabilitación incluyó la restauración de techos históricos y fachadas, así como la recuperación de los colores originales de varias salas del siglo XIX, elevando el coste de la obra a más de 63 millones de euros. Una cifra cubierta en su totalidad por el Estado y que generó cierta polémica en el Parlamento holandés, ya que el presupuesto inicial estimado rondaba los 35 millones. 

El Salón Witte Eetzaal del Palacio Huis Ten Bosch© GTRES
El Salón Witte Eetzaal del Palacio Huis Ten Bosch

Rodeado por un frondoso bosque, el Palacio mantiene intacta la esencia con la que fue concebido hace siglos: un refugio pensado para el descanso y la intimidad de quienes reinan sobre el país.