Es el mayor regalo que les ha dado la vida. El triunfo del amor, porque a veces la vida da segundas oportunidades y, cuando se apuesta por los sentimientos, siempre se gana. Carlos Felipe y Naomi de Orleans dieron la bienvenida a su primera hija el pasado 15 de abril en el Hospital Princesa Grace de Mónaco y, desde entonces, reconocen que viven como en una nube.
El hijo de Beatriz de Orleans y su mujer han recibido a ¡HOLA! en Mónaco y nos han presentado a su pequeña, a la que han puesto un nombre muy especial y lleno de significado. Dicen que imprime carácter y que, en cierto modo, un nombre te marca para siempre; el que han elegido para su primera hija en común es un reflejo de sus vidas y es importante en sus respectivas familias.
No es solo un nombre, concretamente son cuatro: Elisabeth Victoire Jeanne Marie, y cada uno de ellos tiene un profundo sentido, como nos han explicado. “Elisabeth es un nombre común en nuestras dos familias y evoca a la vez grandes figuras francesas y europeas. Victoire, porque es el fruto de la victoria de nuestro amor. Jeanne rinde homenaje a Francia y a su historia a través de su santa patrona, Santa Juana de Arco, una mujer con fuerza y determinación”, nos cuentan. Por último, Marie tiene que ver con su fe: “Marie pone a nuestra hija bajo la protección de la Santísima Virgen María, algo que significa mucho para nosotros, como familia profundamente unida a la fe católica”.
El triunfo de su historia de amor
A Carlos Felipe de Orleans y Naomi Valeska-Kern la vida les dio una segunda oportunidad cuando menos lo esperaban, como un auténtico flechazo. Así nos lo contaba Carlos Felipe en agosto de 2023, poco antes de su boda: “Nos conocimos a través de mi primo, el príncipe Serge de Yugoslavia, en un almuerzo en Mónaco. Pero nos encontramos dos años después, en 2021, en un evento de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco. Fue amor a primera vista. Pasamos la cena de gala como si estuviéramos solos en el mundo, nada importaba más que el uno para el otro. Nos reímos mucho y bailamos hasta la madrugada. No quería que la noche terminara. Nos reencontramos al día siguiente, antes de mi partida, almorzamos juntos y tuve que trabajar todos mis encantos para que accediera a verme de nuevo. Tuve que cortejarla mucho tiempo, me hizo esperar. Fue un intenso y trepidante juego de seducción, digno de las películas más románticas de Hollywood”.
En septiembre se dieron el “sí, quiero” en una íntima ceremonia celebrada en la ciudad a la que la familia está unida desde hace siglos y que da nombre a la Casa Real a la que pertenece: Orleans. En concreto, fue en el emblemático Hôtel Groslot, un edificio del siglo XVI que asistió como trágico escenario a la muerte del rey Francisco II, pero también a la proclamación de Carlos IX y fue residencia de Catalina de Médici en sus primeros meses de regencia.
Una boda con polémica incluida
Para los dos era su segunda boda. Carlos Felipe, de 53 años, estuvo casado con Diana Álvares Pereira de Melo, duquesa de Cadaval, con quien tiene una hija, Isabella, de 14 años, que es ahijada de Felipe VI. Por su parte, Naomi, de 45, estuvo casada con el diseñador Otto Kern, que falleció en 2017.
Pero cuando la pareja anunció su compromiso saltó la polémica. Según se estipula en las normas que rigen la Casa Real de Francia —acordes con los cánones de la Iglesia Católica—, el nuevo matrimonio del príncipe y duque de Anjou "no podría ser reconocido dinásticamente y, en caso de contraer matrimonio civil, él perdería su título de Alteza Real". Sin embargo, como nos contó Carlos Felipe en su momento, esto es algo que no le preocupa: "Nací Alteza Real, príncipe de Orleans y nieto de Francia, está en mi sangre, en mi ADN, y lo seguiré siendo toda mi vida. Nadie tiene el poder o la autoridad para quitármelo", subrayaba.









