En torno a la lactancia surgen cientos de dudas, aun sin haber ningún acontecimiento especial. Pero cuando hablamos de algo extraordinario, como puede ser una intervención a la madre para la que se necesite anestesia, los miedos y las prevenciones se disparan. En muchos casos se aconsejaba a la madres desechar esa leche, pero un nuevo estudio publicado por la Asociación de Anestesistas de Gran Bretaña e Irlanda (Guidelines for anaesthesia and sedation for patients who are breastfeeding) deja claro el paradigma a seguir, para tranquilidad de muchas mujeres lactantes.
Charlamos con Laia Aguilar, matrona, doctora en Ciencias de la Enfermería y consultora internacional certificada en lactancia materna (IBCLC) en LactApp, para desgranar la información de estas recomendaciones.
Antiguamente, se recomendaba que se desechara la leche, esperar varias horas para amamantar o se invitaba directamente a destetar; ahora se sabe que no es así
En el nuevo trabajo se habla de que "los medicamentos anestésicos, sedantes y analgésicos se transfieren a la leche materna en cantidades muy pequeñas. Para casi todos los medicamentos utilizados en el período perioperatorio, no hay evidencia de efectos adversos en el lactante". ¿Es una recomendación que cambia el paradigma que se seguía hasta ahora?
La verdad es que hasta ahora eran muy pocos los protocolos de anestesia que recogían la posibilidad de que la mujer a la que se le iba a administrar una anestesia o sedación estuviera lactando. En el contexto en el que los profesionales de la salud, entre ellos anestesistas y cirujanos, están poco o nada formados en lactancia, hace que las recomendaciones sobre la lactancia por su parte no sean siempre basadas en la evidencia científica. El hecho de tener un protocolo de una sociedad científica con alta reputación hace que los profesionales implicados puedan recurrir a él y por lo tanto tener una herramienta de toma de decisiones basadas en la última evidencia.
Este protocolo está basado en una evidencia que ya hace tiempo que tenemos. En España tenemos un recurso maravilloso que se llama e-lactancia.org, que indica si un medicamento es o no compatible con la lactancia. Hace ya muchos años que este recurso, realizado por expertos pediatras, enfermeras, farmacéuticas, matronas y otros profesionales afines, apuntaba que anestesia y sedación es compatible con la lactancia.
¿Cuál es la realidad en la práctica clínica diaria cuando una madre lactante se somete a una intervención con anestesia? ¿Se sigue recomendando que tire la leche después?
Precisamente al no haber protocolos realizados por expertos, dependía exclusivamente de los profesionales que les atendían. Antiguamente, se recomendaba que se desechara la leche, esperar varias horas para amamantar o se invitaba directamente a destetar. Algunas madres, al saber que las recomendaciones no siempre eran basadas en la evidencia científica optaban por esconder la lactancia.
Actualmente, por suerte, cada vez hay más profesionales de la salud formados en lactancia y que ofrecen recomendaciones actualizadas en relación a la compatibilidad de los medicamentos con la lactancia.
También expresa el documento que "se debe brindar apoyo para que retome la lactancia materna después del procedimiento, una vez que estén conscientes, orientadas y puedan alimentar a su hijo o extraer leche de forma independiente". Para eso harían falta unidades hospitalarias donde madre e hijo pudieran estar juntos y no son frecuentes. ¿Qué solución se le puede dar a la mujer?
La gran dificultad está relacionada con la coordinación de espacios, más que puramente de salud. Cada vez más, el tiempo de estancia en las unidades de reanimación posquirúrgicas son más cortos, se intenta que con la máxima brevedad posible las personas que han sido operadas vayan a sus habitaciones. Igualmente, hay siempre tiempo de espera que a veces no tiene que ver con necesidades de salud, sino más bien de gestión. Por ejemplo, que la habitación donde sea trasladada la madre esté lista o que haya suficiente personal para realizar los traslados. Sería interesante que una mujer que está lactando tuviera prioridad a la hora de dejar la zona de reanimación anestésica siempre que esté estable.
Por otro lado, conviene que el personal del hospital esté sensibilizado en el tema de la lactancia. En realidad no se necesita nada especial para poder dar de mamar a tu bebé después de una intervención. Dónde esté la madre también podrá estar el bebé. La gran prioridad aquí es formar al personal de enfermería y medicina para que no pongan barreras a estas primeras tomas tras la intervención. Para ello, los bebés deben poder acceder a las instalaciones sin restricción, así como el acompañante/familiar que le dé apoyo a la madre para que pueda amamantar.
"Se debe informar a las pacientes que desechar la leche materna después de la anestesia (extraerla y desecharla) no es necesario y que actualmente se recomienda conservarla", comenta el estudio. ¿En qué casos esta recomendación no es aplicable?
En principio, por la anestesia no hay motivo farmacológico para que la madre no dé el pecho al bebé una vez está consciente y orientada. Aún así, después de una intervención puede ser que la madre no desee o no pueda físicamente dar el pecho, sea porque tiene dolor, porque está adormilada o por cualquier otro motivo. Si es así, se le debe brindar la posibilidad de poderse extraer leche y poderla conservar en frío por si la necesita el bebé. Para ello, como hemos dicho antes, el equipo de enfermería debe estar formado para atender a las madres lactantes.
Conviene recordar que una madre lactante, sobre todo en las etapas de lactancia exclusiva o casi exclusiva, no puede estar muchas horas sin vaciar el pecho o dar de mamar. Cuando el pecho está produciendo grandes cantidades de leche, pasar horas sin ser vaciado puede aumentar el riesgo de obstrucciones o mastitis. Por este motivo, también en las intervenciones quirúrgicas de larga duración o si la reanimación es larga, hay que favorecer el drenaje del pecho.
Hay mujeres que dejan de amamantar por intervenciones menores, como las dentales, si se les aplica anestesia. ¿Qué se les puede decir?
Cuando el mensaje de los profesionales no es claro o es contradictorio, las madres es fácil que duden y que les dé miedo poner en riesgo a su bebé. Por este motivo, es necesario que los profesionales tengan claro que ni la anestesia local, ni la peridural ni la general ponen en riesgo al bebé ni a la lactancia. Con mensajes claros, basados en evidencia científica, las madres pueden tomar decisiones desde la información y la tranquilidad.
¿Qué otros puntos claves destacarías del citado documento?
En cada vez más espacios las madres han conseguido que se les tenga más en cuenta. Uno de los puntos claves del documento citado es que a toda madre de bebé de menos de 2 años se le tiene que preguntar si lacta o no. Esto es un gran paso. La lactancia se invisibiliza en muchos espacios sanitarios. La simple pregunta ya hace que muchos miedos puedan ser calmados.
Por otro lado, cuando una madre de un bebé o niño pequeño es sometida a una intervención quirúrgica, puede haber también detrás preocupaciones más allá de la analgesia. Puede que sea la primera vez que madre y bebé se separen, puede que haya una preocupación seria de salud por parte de la madre, puede que haya otras hermanas o hermanos que también estén en un momento que no siempre es fácil de transitar. Para algunas familias, la lactancia puede ser un recurso para pasar mejor este momento. Si al revés, es algo que en ese momento la madre no puede sostener, también se le debe dar apoyo y acompañamiento buscando la forma que tenga las menos repercusiones posibles en su salud.









