Las infusiones para consumo humano son disoluciones en agua a punto de ebullición, de las substancias contenidas en determinadas plantas, ya sean en las hojas, las flores, las raíces o los frutos, los cuales contienen substancias aromáticas, estimulantes, tónicas, sedantes y de muchas otras cualidades que, cuando se consumen, ejercen determinados efectos sobre el organismo.
Se pueden clasificar en base a los efectos que se pretenden ejercer sobre el organismo y así hablamos de infusiones depurativas, estimulantes, digestivas, refrescantes, energéticas y muchas otras. Las infusiones pueden ser de fabricación casera, con productos de origen natural, con plantas recogidas en campo abierto, o de fabricación agro-industrial, ya preparadas en bolsitas, que hoy en día es la forma más frecuente de preparar y de tomar infusiones.
El botulismo del lactante es una enfermedad potencialmente mortal.
Para los niños, desde tiempos antiguos, las infusiones se han utilizado como "remedios" para tratar determinados síntomas o trastornos. Las más frecuentemente utilizadas en la edad infantil pretenden tratar, entre otros, los síntomas digestivos, los síntomas respiratorios, la gripe, la tos, el poco apetito, los nervios o la dificultad para conciliar el sueño.
Los motivos por los que no se deben dar infusiones caseras a los bebés
De entrada podemos decir de forma tajante que a un niño con edad inferior a los doce meses nunca se le deben dar a beber infusiones caseras. Y además podemos añadir, que tampoco se le debe dar miel de origen artesanal (ni la industrial) hasta pasados los doce meses de edad.
La razón de estas recomendaciones dietéticas tiene su origen en la existencia de un microorganismo, el Clostridium Botulinicum, que puede estar presente en cada uno de estos condimentos y que, si son ingeridos, pueden dar lugar a una grave enfermedad en los bebés conocida como botulismo.
¿Qué es el botulismo?
El botulismo del lactante es una enfermedad aguda producida por la acción neurotóxica de las toxinas producidas por el Clostridium Botulinicum que infectó al bebe a través de la vía digestiva, o con menos frecuencia a través de heridas infectadas, producidas generalmente en ambiente rural. Esta enfermedad es mucho más frecuente y mucho más grave cuando afecta a lactantes menores de un año de edad.
- Cómo se desarrolla el botulismo en los niños
El botulismo se desarrolla en lactantes que previamente han ingerido alimentos que contenían esporas, altamente termoresistentes, de una bacteria patógena, el clostridium btulinicum, que produce una neurotoxina muy potente capaz de causar una toxiinfección alimentaria grave.
En la mayoría de los casos el origen de las esporas es desconocido, pero con frecuencia se ha relacionado esta enfermedad con la ingesta previa de miel artesanal, con el consumo de infusiones caseras o el contacto con el polvo procedente de suelos contaminados.
El periodo de incubación abarca de tres a cuatro días después del contagio, con síntomas clínicos leves de constipación. Pronto aparece una parálisis progresiva descendente, flácida y simétrica de la musculatura estriada. El bebé presenta afectación de los pares craneales, hipotonía generalizada, arreflexia, llanto y succión débiles y trastornos de la deglución.
Es bueno recordar que el botulismo del lactante es una enfermedad potencialmente mortal, llegando en algunas series hasta el 10% de los casos, sobre todo si el diagnóstico ha sido tardío y ya se ha presentado insuficiencia respiratoria por la parálisis de los músculos torácicos.
-Diagnóstico y tratamiento del botulismo infantil
El diagnóstico del botulismo del lactante se basa en la historia clínica, la sintomatología y el examen físico. La determinación de neurotoxinas en las heces o el aislamiento en las heces del bacilo botulínico, son pruebas objetivas que confirman el diagnóstico del proceso.
El tratamiento, que se debe comenzar lo antes posible ante la sospecha de botulismo, se realiza a base de inmunoglobulina humana específica ante esta enfermedad.






