Deberes sí o deberes no. Es un debate que viene de antiguo y que ahora cobra una nueva dimensión por la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en las aulas y en casa. ¿Tiene sentido que el profesor pida a nuestros hijos trabajos para que hagan fuera de clase si se los va a hacer, sin más, la IA? La respuesta, así planteada, parece más que evidente, pero ¡ojo! porque no es tan simple. La IA trae de la mano infinidad de utilidades que puede ayudar a expandir aún más la creatividad y el intelecto de los alumnos, pero también dejar vía libre para trabajar la base, lo humano, como dedicar el tiempo que los niños merecen a enseñarles a poner límites a los demás y a reconocer cuándo están sobrepasando los de quien tienen al lado. Obviar esto puede agravar algunos de los errores del sistema educativo actual. Así lo ve James Van der Lust, maestro de Primaria experto en métodos innovadores de enseñanza y creador de contenido educativo que está convencido de que el fin último debe ser motivar y potenciar las habilidades de cada uno de los alumnos de manera individual, en lugar de empeñarnos en que todos aprendan y destaquen en lo mismo.
Autor de libros como Quiero ser mejor maestro, Técnicas de estudio o Aprender las tablas de multiplicar con las tarjetas Banhoff, pone las metodologías de aprendizaje que más llegan a los niños tanto al alcance de compañeros de profesión como de las familias. Hemos hablado con él en el evento Aprender en la era de la IA, celebrado recientemente en Madrid, que él era el encargado de conducir, y sus palabras resultan más que inspiradoras. Consciente de que el sistema educativo con el que sueña es una utopía, cree firmemente que es también el camino a seguir. ¿Acaso no es la búsqueda de lo utópico, de los sueños inviables, el motor de cada avance?
No pasa nada por no seguir el mismo ritmo que el resto de la clase; todos tenemos alguna habilidad que se nos da mejor y otra que se nos da peor.
Teniendo en cuenta que muchos alumnos utilizan la IA para hacer los deberes y los trabajos que se mandan para casa, ¿debería cambiar la manera en la que concebimos las tareas escolares fuera de clase?
Que haya aparecido la IA es genial con el tema de los deberes porque yo no estoy a favor de los deberes. Los niños ya pasan suficientes horas en el colegio y creo que, cuando salen del colegio, tienen que disfrutar, desconectar...
En casa pueden investigar cosas con la IA, que también le va a dar mucha potencialidad a las exposiciones orales. Uno de los grandes problemas que tenemos en España, comparado con Italia, por ejemplo -yo que veo colegios de distintos países-, es que Italia nos gana a nivel comunicativo, en exposiciones en clase: cómo organizas lo que estás diciendo, cómo primero expones una idea y la conectas con la otra sin que sea caótico, que cuando hablas se te entienda y no hables con la boca cerrada, etc. Es decir, que aprendan con un método flipped classroom: que aprendan, investiguen y disfruten en casa (con la IA si quieren) sin ningún tipo de límite y luego vienen al colegio y te lo explican; no te dan un trabajo que no se han mirado, sino que te explican aquello que han aprendido y lo comparten con sus compañeros, se crean debates, etc.
¿Cómo gestionar la cuestión de los deberes en el caso de los niños que necesiten refuerzo escolar, que tengan dificultades para seguir el ritmo de la clase?
Es un paradigma que hay que abordar de una vez por todas; no pasa nada por no seguir el mismo ritmo que el resto de la clase; todos tenemos alguna habilidad que se nos da mejor y otra que se nos da peor y, de alguna manera, el sistema educativo -no entiendo por qué- nos machaca con lo que se nos da mal. "¿Se te da mal matemáticas?, pues tienes que machacarte las matemáticas", en vez de potencializar lo que se te da bien. Y lo que te genera a nivel de persona, a nivel emocional, es que piensas que no tienes las capacidades como el resto, te baja la autoestima, etc.
Es decir, si a este niño o a esta niña se le da bien la música, hay que potenciar la música. "Sí, pero las matemáticas le cuestan". En ese caso, no te preocupes, porque va a tener tanta energía y va a tener tanta alegría con el tema de la música, que luego cuando le des algo de matemáticas lo va a afrontar con mucha más pasión y con mucha más sensación de poderlo conseguir.
Y sí, yo creo que debería haber un sistema educativo en el que no pesase tanto el igualitarismo, en el que hubiese niños y niñas que supieran un montón de lengua y otros, que de matemáticas supieran lo básico. Enseñamos muchas cosas en los colegios que al final no utilizamos para nada, como hacer raíces cuadradas en matemáticas o analizar sintácticamente una frase en lengua. ¿Por qué no utilizamos todo ese tiempo para darle potencialidad a sus habilidades? Y no solo a las habilidades que se tratan en clase, sino también otras como puede ser el teatro, que puede ayudar mucho a la hora de marcar los límites en la interacción social.
Si dedicáramos más tiempo a que los niños y las niñas aprendieran sus límites, luego no habría abusos laborales ni abusos en las relaciones emocionales porque, cuando ocurriera alguna de estas cosas, la gente sabría poner el freno en las dos partes: de quién tiene que decir "basta, hasta aquí" y de la otra persona, que tiene que entender los límites del otro.
¿Cómo se consigue eso?
Eso se consigue con algo tan sencillo como el teatro. Haces una recreación de una escena donde una persona abusa de la otra y, una vez has terminado la escena, les preguntas a los alumnos cómo se han sentido y después les cambias los roles. Solo preguntarles "¿cómo os habéis sentido?", solo eso; no hace falta explicarles nada, que lo experimenten. "¿Qué pasa si una persona sobrepasa tus límites?".
Un ejercicio de rol sencillo a partir de la teatralización es decirles a los niños que una persona está parada y la otra se va acercando, se va acercando, se va acercando… y esta persona tiene que acercarse todo lo que se pueda; la otra persona tiene que decir que no, pero ésta no tiene que hacer caso. "¿Cómo te has sentido?" -"Fatal, vulnerado". Y luego al revés; siempre tiene que haber cambios de rol.
Hay que hacer cambios de rol para todo; cuando somos padres a los hijos hay que decirles "vale, yo le he enseñado a hacer una ensalada, ahora qué me enseñas tú en la cocina". Los niños saben de todo, están escuchando y viendo constantemente. ¡Saben de todo! Y esta es una de las formas de abordar el tema de los límites.
Enseñamos muchas cosas en los colegios que al final no utilizamos para nada, como hacer raíces cuadradas en matemáticas o analizar sintácticamente una frase en lengua. ¿Por qué no utilizamos todo ese tiempo para darle potencialidad a sus habilidades?
Otra forma de abordar los límites es bailando. Sería muy guay que los niños aprendieran danza en el colegio. Cuando bailas, de alguna manera te tienes que tocar en algún momento, de modo que puedes hablar de límites, con lo que te sentiste cómodo... O sea, hay un montón de ejercicios habidos y por haber que no se están haciendo.
Yo haría menos de matemáticas y menos de lengua, y lo digo oficialmente, y haría más dinámicas anti-bullying, dinámicas de límites, les enseñaría técnicas de estudio para que aprendan a estudiar…
¿Es esta la base para aprender todo lo demás?
Claro. Al final se trata de preparar a individuos para su vida. Lo siguiente va a ser cómo gestionas tu relación con la IA, qué tipo de relación tienes con la IA, porque las nuevas generaciones van a tener dependencia emocional de la IA; la IA puede actuar como tu mejor amigo, como tu pareja... ¿para qué vas a quedar con alguien si la IA es quien mejor te entiende? Eso hay que hablarlo en los colegios.





