Con la llegada del calor, los lugares de baño son una parte importante del ocio familiar. Pero hay que tener en cuenta que la piel tiene que enfrentarse al sol después de muchos meses cubierta en la temporada de invierno.
La Dra. Montserrat Fernández Guarino, dermatóloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, jefe de Servicio de Dermatología de Sanitas Pirámides y Virgen del Mar y directora del Grupo de Investigación de Dermatología, Fotobiología y Cáncer de piel de la Universidad Alfonso X el Sabio, nos aclara todo lo que hay que tener en cuenta.
A partir de los 6 meses se puede usar fotoprotector pediátrico en las zonas no cubiertas, pero sin olvidar que la medida principal sigue siendo física: sombra, ropa y evitar las horas de máxima radiación
Los cuidados específicos en las primeras exposiciones al sol
Cuando niños y mayores se exponen al sol por primera vez tras los meses de invierno hay más riesgo de quemadura. Esto no significa que al final del verano podamos relajarnos, como advierte la experta, pero sí que hay que tener un especial cuidado.
"Se debe iniciar con protector solar con SPF alto, y además en el caso de los niños observar las características del protector solar. En el caso de los menores de un año buscaría filtros minerales, y en niños mayores son mejores los filtros que son resistentes o muy resistentes al agua. Va un poco más allá de la etiqueta de pediátrico", recomienda la Dra. Montserrat Fernández. Y añade: "Mi norma además es clara: evitar el sol directo en las horas centrales del día, usar ropa, sombras, gorros y aplicar fotoprotector y reaplicarlo cada dos horas o tras el baño, sudor o secado con toalla".
¿Qué pasa con los recién nacidos?
Los menores de seis meses no deberían nunca exponerse al sol de forma directa. ¿La razón? "Su piel es más inmadura, tienen menos melanina y mayor vulnerabilidad. La protección debe basarse en sombra, capota, sombrilla, ropa ligera que cubra brazos y piernas y gorro de ala", puntualiza la dermatóloga.
Al margen de la posibilidad de las quemaduras solares, el pequeño también puede sufrir los efectos del calor y, además, la arena también refleja el sol y la sombrilla puede dejarlo pasar, por eso está totalmente desaconsejado llevarlos a la playa en horario de máxima exposición solar. Además, hay que evitar poner una muselina o trapo cubriéndolos, pues la temperatura alcanzada puede ser muy alta, con el consiguiente riesgo para ellos. Lo mejor es dar un paseo a las horas en que el sol ya haya bajado.
Con respecto a los bebés que han nacido en el periodo invernal y es su primera vez en la playa o la piscina, "a partir de los 6 meses se puede usar fotoprotector pediátrico en las zonas no cubiertas, pero sin olvidar que la medida principal sigue siendo física: sombra, ropa y evitar las horas de máxima radiación. En los niños pequeños me gusta recomendar protectores solares minerales o físicos o los mal denominados pero conocidos como 'pantalla total'. No hay muchos en el mercado, ya que son cremas que te 'dejan blanco', pero en este caso creo que merece la pena", destaca la especialista.
¿Conviene que los primeros días lleven también ropa protectora?
Desde hace unos años, la ropa protectora para el sol está cada vez más generalizada y es muy recomendable en estas primeras exposiciones solares. "Las camisetas y bañadores con protección UV son una medida excelente, sobre todo en niños pequeños, pieles claras, antecedentes de quemaduras o jornadas largas de playa o piscina. Dentro del agua también hay radiación, y además el niño se mueve, se moja y el fotoprotector pierde eficacia con el baño y el roce", señala la Dra. Fernández Guarino.
Pero ¿hay que aplicar protector solar aunque el niño lleve esta ropa especial? "La ropa con protección UV no sustituye completamente a la crema, ya que la radiación solar la atraviesa: hay que aplicar fotoprotector igualmente en zonas cubiertas por la ropa, además de en las zonas expuestas. Pero ayuda muchísimo y reduce errores, porque los niños no suelen estarse quietos para reaplicar crema con paciencia", responde.
Los adolescentes también deben protegerse
La protección solar es una recomendación clave no solo en los niños más pequeños. Cualquier persona que se exponga al sol debe tener en cuenta sus riesgos. Cuando hablamos de adolescentes, muchos de ellos eluden el protector por comodidad, porque no tienen percepción del riesgo, e incluso por ideas erróneas si siguen a algunos influencers o personajes populares que hablan de 'callo solar' y otras ideas falsas que están refutadas por la evidencia científica.
¿Qué se puede hacer en estos casos? "Les diría algo muy sencillo: una opinión viral no cambia la biología de la piel. El sol produce daño acumulativo en el ADN de las células cutáneas, envejecimiento prematuro, manchas y aumenta el riesgo de cáncer de piel. Que no se vea hoy no significa que no esté ocurriendo. También les pediría ser críticos, es importante conocer de donde y quién nos da una información. La quemadura solar nunca es saludable", concluye.







