Los grandes cambios se logran poco a poco y empiezan por cosas sencillas. Para educar a tus hijos y darles las herramientas para que puedan llegar a ser adultos seguros y felices, dedícales tiempo, obsérvales, escúchales y conecta con ellos.
- Una rabieta, una treta. "Lo que mejor funciona con las rabietas es dar tiempo al niño", dice Álvaro Bilbao. "Podemos probar a dar una respuesta empática, ya que la empatía tiende a calmar, pero muchas veces no es suficiente. En tal caso, lo que mejor funciona es esperar. Puedes sentir que no estás haciendo nada, pero es exactamente lo que necesita y lo que más rápido le calma", señala el neuropsicólogo.
- Desorden con orden. El experto recomienda dos estrategias para conseguir orden en casa: "Introdúcelo a través del juego y hazlo divertido. Establece rutinas de orden como recoger antes de sacar otro juguete o antes del baño". Dicho esto, Bilbao apunta a que a ciertas edades el orden está reñido con un ambiente relajado y de disfrute donde los niños se desarrollan libres y creativos.
- ¿Se hace el sordo? A veces, lo achacamos a la desobediencia, cuando realmente es inmadurez. Según el especialista, su atención es limitada y, si está jugando, su cerebro prioriza eso. "Antes de dar una orden, asegúrate de tener una conexión visual (que te esté mirando), auditiva (baja el volumen de la tele o di: 'Necesito que me escuches') o física (toca su hombro o siéntalo en tus rodillas). Con menos enfados y más conexión, aumentamos la probabilidad de que nos escuche", matiza el neuropsicólogo.
- Trucos para la timidez. "Esta no se empuja, se acompaña", asegura Álvaro Bilbao. "Obligar a un niño tímido solo aumenta su inseguridad. Necesita tiempo, sentirse seguro y pequeñas experiencias positivas".Un truco que recomienda es invitar a amigos a nuestra casa, el lugar donde él se encuentra más seguro, o llegar los primeros a los cumpleaños para que no esté tan abrumado. "Anticipar situaciones y validar cómo se siente ayuda mucho. La confianza no nace de exigir, sino de sentirse comprendido".
- Identifica las emociones. Según el experto, esta es posiblemente la habilidad más importante que podemos desarrollar los padres, porque un niño que pone nombre a lo que siente aprende a gestionarlo mejor. "Podemos ayudarle nombrando sus emociones en el día a día: 'Parece que estás frustrado', 'Te veo contento'... No hacen falta grandes discursos, solo constancia y poco a poco irá entendiendo su mundo interior".
- Es poco comunicativo… Esta situación es más habitual de lo que parece. "Los padres suelen decir que sus hijos no les cuentan nada cuando salen de la escuela, y les preguntan: '¿Qué tal en el cole?'. Si quieres que tu hijo se comunique contigo, tienes que entender que la comunicación es recíproca. Comienza contándole cómo fue tu día y eso le dará confianza para compartir también el suyo". Y algo muy importante, según el neuropsicólogo: "Cuando exprese sus ideas y experiencias, no juzgues. Tan solo escúchale".
- Quiere imponer sus deseos. "Tenemos que entender que todos necesitamos sentir control, y los niños tienen poco sobre sus vidas. Sin embargo, que pretenda imponerlo siempre puede ser un problema. "Recomiendo no entrar en negociaciones y utilizar la estrategia de las dos opciones: '¿Prefieres bañarte con este juguete o con este otro?'. Así tu hijo sentirá cierto control pero dentro de tus normas. Los niños deben saber qué pueden controlar y qué no, porque si quieren controlarlo todo acabarán desarrollando ansiedad y la relación con los padres será más complicada", concluye el especialista.





