"No son inocuas, sus efectos son especialmente perjudiciales para cerebros en desarrollo": las bebidas energéticas ya empiezan a prohibirse para niños y adolescentes en España


El consumo de bebidas energéticas está muy extendido y normalizado entre los más jóvenes. Tanto es así que a los 12-13 años, un 40% de ellos ya reconoce tomarlas. Sus consecuencias para la salud física y cognitiva pueden ser muy preocupantes.


bebidas energeticas© Adobe Stock
16 de marzo de 2026 a las 13:00 CET

El 38% de los estudiantes entre 14 y 18 años reconoce haber tomado bebidas energéticas en el último mes, según la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES), unos datos que superan el promedio registrado en Europa. Es un consumo que puede provocar problemas de distinta índole, por lo que ya hay iniciativas para proteger a niños y adolescentes. Así, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha anunciado una regulación de las mismas para menores de 16 años (con la restricción del consumo hasta los 18 años para las que tienen más cantidad de cafeína). De hecho, ya se han empezado a prohibir en algunas comunidades autonómas. La primera que ha dado el paso ha sido Galicia, que impide su venta para menores de edad, lo que las equipara a la normativa vigente para el alcohol. 

Otras siete comunidades autónomas más (Castilla y León, Comunidad Valenciana, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, País Vasco y Navarra) estudian qué medidas poner en marcha para restringir su uso y es esperable que esto haga un efecto llamada sobre el resto, de modo que, al menos los menores de 16 años tengan prohibido su compra y consumo.

Además de facilitar el desarrollo de intoxicaciones etílicas graves, las bebidas energéticas potencian el efecto deshinibidor del alcohol y aumentan el riesgo de realizar conductas peligrosas

Dra. Lidia Martínez, pediatra especialista en Urgencias

¿Qué contienen en realidad las bebidas energéticas?

En la reciente campaña "Dan la lata, no alas", la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado) se ha posicionado claramente en contra de estas bebidas. "Una sola lata contiene entre 70-80 mg de cafeína (más de 32 mg/100ml, el límite legal), equivalente a tomar 2-3 cafés de golpe. Más de 60 mg de cafeína alteran el sueño en adolescentes.A partir de 160 mg (una lata grande) se producen efectos psicológicos y cardiovasculares graves", advierten.

Pero no solo es cafeína, porque también llevan otros ingrediente como azúcar en exceso y, lo que es peor, "estimulantes sin regulación específica". Lo corrobora la Dra. Paula Armero, coordinadora del Comité de Salud Mental de la Asociación Española de Pediatría (AEP): "Las bebidas energéticas no son inocuas. Contienen altas dosis de cafeína, azúcares y otras sustancias estimulantes cuyos efectos son especialmente perjudiciales en cerebros aún en desarrollo”.  Y añade: "La facilidad de acceso y la normalización de su consumo han contribuido a que muchos jóvenes subestimen sus riesgos".

Tanto la AEP, como otras sociedades médicas: Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) han valorado positivamente el anuncio del Ministerio de regular para niños y adolescentes la venta y el consumo de estas bebidas. Para los pediatras "se trata de una medida necesaria y coherente con la evidencia científica disponible y con las recomendaciones que desde hace tiempo vienen trasladando para reforzar la protección de la población menor de edad".

Bebidas energéticas en el escritorio de un adolescente tumbado© Getty Images/ImaZinS RF

¿Cuáles son los efectos perjudiciales de las bebidas energéticas en menores?

Tal como resalta la comunidad médica, el consumo habitual de bebidas energéticas en la adolescencia se asocia a distintos problemas de salud como insomnio, ansiedad, irritabilidad, cefaleas y problemas cardiovasculares y metabólicos. Además, "el uso frecuente puede generar dependencia a la cafeína y favorecer el sobrepeso, la aparición de caries y el desarrollo de diabetes tipo 2". 

La CEAPA señala también cómo "la cafeína es una sustancia que crea dependencia. Cada vez necesitan más cantidad para obtener el mismo efecto. Cuando no la consumen aparecen síntomas de abstinencia: dolor de cabeza, irritabilidad extrema, cansancio". Y necesitan entonces "otra lata para aguantar".

Su combinación con alcohol (algo que es frecuente: un 19,5% lo hace) incrementa el riesgo de intoxicaciones y conductas peligrosas. De hecho, "el consumo frecuente está directamente relacionado con el inicio en otras sustancias", como advierten desde esta organización. “En los servicios de Urgencias vemos con preocupación este patrón de consumo porque, además de facilitar el desarrollo de intoxicaciones etílicas graves, al potenciar el efecto desinhibidor del alcohol aumenta el riesgo de realizar conductas peligrosas”, explica la Dra. Lidia Martínez, coordinadora del grupo de trabajo de Intoxicaciones de la SEUP. “La percepción de que estas bebidas ‘compensan’ los efectos del alcohol es errónea y puede retrasar la identificación de una intoxicación grave”, alerta.

Alumna triste en clase© Getty Images

¿Afectan las bebidas energéticas al rendimiento escolar?

Tal como confirman desde la CEAPA, distintos estudios científicos confirman que los adolescentes que consumen bebidas energéticas sacan peores notas. "El insomnio y el cansancio acumulado afectan a la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje". 

La activación que provocan estas bebidas hacen que los adolescentes tengan problemas para dormir, y eso repercute en el rendimiento escolar. Por eso desde esta confederación instan a las familias a actuar y proteger a sus hijos. "Puedes identificar cuándo tu hijo o hija está consumiendo estas bebidas: insomnio o dificultad para dormir, irritabilidad y cambios bruscos de humor, nerviosismo constante, bajada del rendimiento escolar, consumo frecuente (pide dinero para comprarlas). Detectarlo a tiempo te permite actuar antes de que se convierta en dependencia", recomiendan.

También señalan la importancia de mostrarle a los menores lo que realmente contienen estas bebidas y la diferencia entre lo que apunta la publicidad y la realidad. "Puedes decidir no comprarlas, no permitir su consumo en casa, ofrecer alternativas saludables (agua, zumos naturales, batidos caseros) y fomentar hábitos que realmente mejoran la energía: sueño adecuado (8-10 horas diarias), alimentación equilibrada, ejercicio físico regular, hidratación correcta. Tu comportamiento es el modelo. Si tú no las consumes, ellos tampoco lo verán como algo normal. Si tú cuidas tu salud y evitas estos productos, estarás enseñándoles con el ejemplo", subrayan.

Lo preocupante es que "se observa un inicio cada vez más precoz en el consumo de estas sustancias estimulantes", como señala la Dra. Ana Rodríguez Varela, del grupo de Intoxicaciones de la SEUP, que insiste en que "cuanto antes se inicia el consumo, mayor es el riesgo de que se consoliden patrones problemáticos en la adolescencia".

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