Victoria Beckham dijo una vez que "ante la duda, todo queda bien con una camisa blanca". Parafraseando a la gran diseñadora y trasladándonos al universo de las bodas, existe otra gran verdad: que, ante la duda, un vestido de flores te soluciona un look de invitada. Hoy, ayer y siempre. En otoño, en primavera o en verano. En una finca madrileña o en un salón de Lima. Para prueba, el estilismo que lució Tamara Falcó en el enlace entre Sassa de Osma y Christian de Hannover en 2018.
Uno de los eventos más importantes: la unión entre Sassa de Osma y Christian de Hannover
La boda fue uno de los eventos más mediáticos de la alta sociedad europea. Los novios, afincados en Madrid, se casaron en una ceremonia civil en Londres para después celebrar un gran evento en Lima, de donde la diseñadora es originaria. La empresaria española acudió a la ceremonia en calidad de amiga, pero la relación entre ella y la novia viene de familia. Su nexo es lejano, pero existe: tienen un antepasado común, Gaspar Antonio de Osma y Tricio. Fue una de las invitadas más importantes y compartió convocatoria con celebridades tan interesantes como Kate Moss, que asistió al enlace ya que su pareja de aquel entonces era primo del novio.
La propuesta estilística de Tamara: un vestido icónico diseñado por ella misma
Su estilismo tuvo un único protagonista: un diseño floreado con el color morado como protagonista, largo hasta el tobillo y de profundo escote pico. La pieza fue diseñada por la propia Tamara, que en esa época aún tenía su firma TFP en activo. El estampado es lo más llamativo y característico de su propuesta: pequeñas flores multicolor que combinaban tonalidades amarillas, rosas, blancas, rojas... Un print muy romántico y característico. Además de las flores, la pieza elegida por Tamara Falcó contaba con detalles en encaje de color negro con pequeños volantes trazando el vestido de arriba abajo.
Precisamente esta combinación de encaje negro y print floral dotaron a su estilismo de un aire muy romántico y singular. Es un vestido de flores, sí, pero no es "delicado", no es "preppy", sino poderoso y sofisticado. Además, tiene un punto "sexy" gracias a la abertura frontal con la que adelantaba una gran tendencia futura: el cut out.
Si hay un color que destaca por encima del resto en su look, ese es el púrpura. La propia marquesa optó por elegir unas sandalias peep-toe -uno de los accesorios más de moda en aquellos años- en esa tonalidad. Más allá de los zapatos, Tamara eligió un bolso de mano tipo clutch en oro rosado que suponía y supone un básico para la temporada de eventos.
Discreción y naturalidad en su look beauty
Otro punto interesante de su look es el peinado (o la ausencia del mismo). Para la ceremonia, celebrada en la Basílica menor y convento de San Pedro de Lima (Perú), Tamara Falcó llevó el pelo suelto, casi al natural, con unas discretas ondas nada estructuradas. También optó por la naturalidad en su maquillaje, casi imperceptible.







