El 16 de marzo de 2018, Perú acogió la única boda real que se recuerda en el país: la de Sassa de Osma y Christian de Hannover. La tierra natal de la diseñadora fue escenario de tres días de celebración que congregaron a miembros de la realeza europea, la alta sociedad limeña y nombres tan especiales como el de Kate Moss, que no tardó en convertise en una de las invitadas más elegantes del enlace.
Kate Moss y Sassa de Osma: por qué la modelo estaba en la lista de invitados
La presencia de Kate Moss en la boda de Sassa de Osma y Christian de Hannover llamó la atención de todos. Sin embargo, hay una explicación que justifica su nombre en la lista de invitados. En aquel momento, la top mantenía una relación con Nikolai von Bismarck, hijo del conde Leopold von Bismarck y de Debonnaire von Bismarck, y sobrino de Gunilla von Bismarck. Nikolai, además de conde, es también fotógrafo y ha trabajado con profesionales tan reconocidos como Mario Testino o Annie Leibovitz. La invitación llegó a través de quien fuera su pareja en aquel momento. Lo dejaron a finales de 2024, tras nueve años juntos.
El código de vestimenta de la boda: qué exigía la invitación y cómo Kate Moss lo interpretó
Lo primero que hay que tener claro es que, en cada boda, son los novios quienes marcan el protocolo. Ellos tienen el poder de decidir el tipo de evento que van a celebrar y, por tanto, si tiene sentido o no que se apliquen ciertas normas. En el caso concreto de este enlace, el protocolo que regía era el de las bodas más tradicionales. No olvidemos que se trataba de un enlace royal.
La novia eligió un vestido inspirado en Grace Kelly, abuela de su ya marido. Se trataba de un diseño de Jorge Vázquez que, tal como explicaba a ¡HOLA! el propio creativo, era "de línea princesa, realizado en chantilly francés, gazar de seda triple y bordado sobre el propio dibujo del encaje con hilo de seda, abalorios y pequeños pétalos en organza".
Kate Moss, por su parte, apostó por un vestido en tono verdoso, con mangas abullonadas y una lazada color salmón en la zona del pecho. "Llevó un vestido estampado que aunaba el estilo bohemio y desenfadado que tanto la representa con el protocolo lady que se espera de una ceremonia aristocrática. Combinó la pieza con sandalias doradas y un bolso tipo bombonera, seguro que vintage, que recuerda mucho a los que llevó en ocasiones anteriores, como en la boda londinense de Leah Wood y Jack MacDonald en 2008", asegura Isabel Serra, redactora de FASHION.
Desde un punto de vista más estrictamente protocolario habla Gisela Príncipe, wedding planner en Operación Boda, experta en protocolo y creadora de contenido en Operación Invitada: "El largo al tobillo es una buena elección para una boda de día, y los zapatos dorados combinan muy bien con la tonalidad del conjunto y le dan un punto más especial a un vestido que, por tejido y estampado, tira hacia lo informal".
Isabel menciona un detalle que tampoco ha pasado desapercibido para Gisela Príncipe: Kate llevaba gafas de sol, unas icónicas Wayfarer, que no se quitó en ningún momento. "Protocolarmente no son la opción correcta para una boda: ocultan la mirada y enfrían el conjunto. Y echo en falta algún tocado o pamela, que en una boda de día como la de Sassa de Osma habrían elevado mucho el look", asegura Gisela.
Un look de invitada que solo podría defender Kate Moss
Fiel a su estilo, Kate Moss llevó la melena suelta, al natural, casi "despeinada". Pero es que, como coinciden ambas expertas, ella es así. "En una boda tan aristocrática y protocolaria como fue la de Sassa de Osma y Christian de Hannover en Lima, fue refrescante toparse con ella. Su look estuvo a la altura, no solo de la importancia de la boda, sino también del mito que siempre fue, es y será Kate", asegura Isabel.
"La modelo no busca el protocolo ni la perfección, sino esa naturalidad que la hace reconocible. Probablemente no sea el look más ortodoxo de la boda, pero es completamente ella", concluye Gisela.








