Un vestido de Caprile inspirado en la reina Letizia y una boda sin flores pero con bolas de discoteca: "Más que decorar, queríamos provocar sensaciones"
Esta novia viral se casó en Valencia, en plena Nochevieja, con un montaje decorativo espectacular que incluía elementos nada tradicionales
Hay parejas que entienden su gran día como un espectáculo y trabajan para organizar una boda de cuento, digna de las mejores películas. Para este tipo de novios cuenta tanto lo que no se ve como lo que se ve y por eso una de las grandes partidas presupuestarias de su enlace es la decoración. Entre esos ‘sí, quiero’ espectaculares encontramos el de Lola Villar y Javier Navarro que se casaron en Valencia —en plena Nochevieja— con un montaje que dejó a todos boquiabiertos.
La pareja se conoció en una cena con amigos en común. “Desde aquel primer encuentro nació una complicidad especial que, con el tiempo, se transformó en una historia de amor”, apunta la propia Lola. Cuatro años después de iniciar su relación, su ya marido dio el gran paso y le pidió matrimonio el 15 de diciembre de 2024. “Me hizo creer que íbamos a comer con sus primos en Jávea, pero antes de entrar me vendó los ojos. Fue un momento de muchísimos nervios. Cuando me quité la venda de los ojos, lo vi arrodillado, con un anillo en la mano”, recuerda. En el restaurante les esperaban sus familiares y amigos para celebrarlo.
La primera gran decisión fue la fecha, una nada común y muy estudiada: "Desde el principio queríamos que fuera una fecha muy especial, simbólica, el cierre de un año y el comienzo de otro, pero esta vez juntos", nos explica. Así el 31 de diciembre de 2025 sellaron su amor con una gran fiesta.
Con la cita fijada, se pusieron en marcha para organizar su enlace sin dejar ningún detalle atrás. "Había 39 proveedores implicados”, nos dice, ni uno más ni uno menos. Tenían en mente muchos momentos que coordinar. Empezando por la ceremonia, que tuvo lugar en el Real Monasterio de Santa María de El Puig y durante la misma se produjo el atardecer. “Fue mágica porque entramos con la luz del día y salimos con el sol cayendo”, señala.
La pareja tenía claro desde el primer momento que su ‘sí, quiero’ debía comprender una experiencia completa. "Por eso decidimos incorporar una figura poco habitual en el mundo nupcial: la del director creativo. Confiamos la dirección creativa a Ales Moreno, CEO de Miladyland, una figura más vinculada a grandes eventos como Cirque du Soleil, galas o producciones escénicas que a bodas”, comparte Lola. Le preguntamos el motivo que les llevó a esto y nos cuenta que para ellos no solo importaba la decoración, sino hacer que cada instante fuese “inmersivo y emocional”.
El enlace fue en realidad un recorrido repartido en seis zonas diferentes. Todo estaba definido al milímetro: “cada una de esas zonas contaba con identidad propia, nombre y carácter, siempre vinculadas a nuestra historia y personalidad”. El director creativo se implicó incluso en el look de novia de la fiesta, que debía casar con el concepto ideado: “él mismo se encargó de diseñar mi ramo de novia y los accesorios (máscara y botas) que llevé con el look de fiesta de Lorenzo Caprile”. Para ellos fue fundamental apoyo de este profesional que trabajó para dar forma a una gran boda-espectáculo.
“Ales fue quien marcó el concepto y definió los elementos y los profesionales, que intervenían en cada espacio. Después, Natalia, de La Promesse, y Jandro, de Jandro Wedding Planner, se encargaron de que todo sucediera tal y como lo habíamos imaginado. Gracias a ellos pudimos disfrutar sin preocuparnos de nada”.
En el montaje por el que se decantó esta pareja, con el impulso de su director artístico, hubo espacio para bodegones de velas, grandes bolas de discoteca, frutas repartidas en mesas y rincones, candelabros de cristal, ambientes creados con tejidos, un espacio para el Montilla Moriles, torres de champán, una mesa de postres XL y hasta animadores temáticos. “En nuestra boda no hubo flores”, comparte Lola. No obstante, sí hemos detectado una única variedad: el anturio, en blanco, una flor de tendencia que destaca por su aire moderno.
Para la pareja era fundamental que el enlace, como un gran evento, contara con un hilo conductor y para ello le pusieron un nombre: JALO. “Desde el primer momento empezó a tener vida propia: proveedores, amigos y familia ya no hablaban de la boda, hablaban de JALO”. Incluso realizaron una prueba para tomarse las uvas, con un vídeo al más puro estilo retransmisión especial de Nochevieja.
En el nivel de precisión estaba el secreto de este enlace que se acercaba a un gran show: “Hubo elementos poco habituales, como una alfombra roja que ascendía por la fachada en plena noche, juegos de luz, humo, destellos, interacción de personajes y una puesta en escena que transformaba el espacio a medida que avanzaba la celebración. Más que decorar, se trataba de provocar sensaciones”.
Los novios disfrutaron del proceso desde el inicio del mismo, pero especialmente la semana de la boda, dado que durmieron en el escenario en el que iba a tener lugar. Los tres días previos a su paso por el altar fueron testigos de cómo se construía todo el concepto en torno a su boda soñada. “Fue una experiencia única y nos permitió vivir la boda incluso antes de que empezara”, desvela nuestra protagonista.
“En la iglesia también hubo un pequeño imprevisto, acerqué demasiado el abrigo a una de las velas y terminé quemándolo ligeramente. Hay una foto muy graciosa de cuando Diego, el fotógrafo, me lo está diciendo con cara de ‘esto acaba de pasar’”.
Del mismo modo que el director creativo se ocupó de la decoración del gran día, también lo hizo de elementos como el ramo de novia, que siguiendo la estética del enlace y el fenómeno viral de no incorporar flores naturales, fue una apuesta totalmente sorprendente. Lola reconoce que le encantaba la idea de que el diseño floral fuera parte del concepto creado para el 'sí, quiero': "Fue una creación muy especial: cinco anturios confeccionados en tela en color marrón chocolate, mi color favorito y perfectamente alineado con la decoración del monasterio".
Nuestra protagonista quería sentirse ella misma en su enlace y también entendía que el vestido de novia era una pieza clave dentro del mismo, por eso buscó un atelier que supiera crear un diseño que aunara todas sus facetas. "Elegí a Lorenzo Caprile porque siempre he admirado su manera de entender la elegancia: es clásica, atemporal y, al mismo tiempo, con mucha personalidad".
El punto de partida era la idea de Lola de idear un vestido de aire escultórico y estilo minimalista, con algunos detalles distintivos. “Donde el protagonismo estuviera en la construcción y en los detalles: como los hombros marcados, los puños con volumen o la capa con capucha”, revela. Sí que buscó referentes para la creación del abrigo de invierno que llevó durante la ceremonia, una pieza inspirada en la propuesta que Caprile le hizo a Marta Lozano para la alfombra roja del Festival de Cannes 2021. “Las solapas eran un guiño al vestido de novia de Rania de Jordania, mientras que el cuello levantado, firme y estructurado, estaba inspirado en la reina Letizia. Lo curioso es que, con la emoción y las prisas del momento, el cuello no lo levantamos y la capucha nunca llegó a colocarse”, admite entre risas.
Un tejido que esta valenciana utiliza a menudo en su día a día fue protagonista en la capa, el abrigo y los puños del look: la tafeta, dado que es una enamorada de los volúmenes. “Comenzamos por el vestido principal, realizado en un crepé de caída impecable, muy limpio y que permitía que la silueta hablara por sí sola. Una vez definida la estructura, empezamos a trabajar el abrigo y después, el segundo vestido”, nos explica.
"Durante las pruebas conocí a parte del equipo de Lorenzo: Paquito, Isabel, Laura, Brisa y Shirley. Son increíbles y consiguieron que cada prueba fuera una experiencia especial. Hicieron que el proceso fuera muy emocionante. Una de las pruebas más especiales fue el día que llevé a Roma, mi perrita. Que viniera hizo que disfrutara todavía más".
Un diseño desmontable y un segundo estilismo para la fiesta
En todo el día, Lola llevó diferentes looks. El primer diseño que llevó fue el de la ceremonia, que transformó hasta la llegada del banquete. Lo vistió con un abrigo, velo y guantes de piel. En el aperitivo, lo transformó retirando el abrigo y añadiendo una capa corta con capucha y puños con volumen. En el convite, lució el vestido sencillo que había debajo y, por último, en la fiesta, se cambió completamente de prenda.
Para ella, su estilismo festivo, de inspiración teatral, fue el más especial, pensado para celebrar el final del año y la apertura del 2026. Quería dorado y volúmenes y por eso recurrió a un tejido con brillo que le presentaron en el taller del diseñador. “Con ese mismo tejido me confeccionaron también las botas en La Rosa Calzados, un taller dedicado al diseño y fabricación de calzado en Elda, la ciudad donde nací”, puntualiza.
Lola llevó un velo clásico de tul para acompañar su primer diseño. También apostó por joyas de Pedro Rodríguez Joyeros, en concreto unos pendientes en forma de gota: “creación de Jose Sangil en oro blanco con diamantes talla brillante”. Como zapatos se decantó por un modelo de Jimmy Choo “con cristales y tejido en brillo con reflejos dorados muy sutil que aportaban luz sin restar protagonismo al conjunto”.
Una de las cuestiones que más preocupaba a nuestra protagonista era su maquillaje, dado que no estaba acostumbrada a ir con capas de producto a diario. Escogió a Raúl Castaño para lograr el acabado luminoso, natural y fresco que buscaba. “Tenía claro que quería algo que realzara mis rasgos, que respetara mis pecas y, sobre todo, que siguiera sintiéndome yo. Desde entonces, no concibo ir a un evento importante sin que me maquille él”, confiesa. Por otro lado, Jaime Lozano se ocupó del peinado, un recogido bajo con varios mechones sueltos. “Es increíble cómo trabaja”, defiende.
Para concluir, Lola nos explica que para ella fue verdaderamente emocionante ver que los invitados disfrutaron tanto como ellos mismos. Además, aconseja a todos los novios que se casan próximamente que contraten un director artístico para volcar la personalidad de la pareja en cada detalle. “No se trata solo de que todo sea bonito, sino de que todo tenga sentido y cuente vuestra historia”, asegura. Añade que ha aprendido a rodearse de buenos proveedores, que marcan la diferencia: “elegir bien a los profesionales es clave, pero igual de importante es delegar y permitir que cada uno aporte su talento. Cuando el equipo está alineado con tu visión, todo fluye con naturalidad”. El objetivo, concluye, no es agradar a todos, sino hacer vuestro enlace soñado.