Un montaje a lo grande

Ana, la novia decoradora que se casó con un vestido creado tres meses antes de su boda: "Queríamos una boda divertida, sin protocolos estrictos"


Castellar Granados confeccionó su diseño nupcial, con bordados en pedrería, tan sofisticado como cada uno de los detalles con los que decoró los espacios


Ana novia decoradora boda Castellón vestido Castellar Granados© DeRando Studio
Estrella AlbendeaColaboradora de Novias
4 de junio de 2026 a las 18:25 CEST

La historia de amor de Ana y Javi comenzó en la infancia. Esta estilosa novia conoció a su actual marido cuando ambos eran pequeños. A los 12 años ya eran mejores amigos, pero nuestra protagonista no veía en él nada más que eso. "Mi madre siempre me decía que a ese chico le gustaba, pero para mí era imposible verlo de otra manera", nos cuenta. Con 16 años coincidieron en el mismo colegio y empezó a surgir una tímida chispa. “A los 17 años, en 2014, me atreví a declararle mis sentimientos y él me confesó que sentía lo mismo por mí. Estudiamos juntos la misma carrera, ADE y Marketing, en Valencia, y aunque éramos pareja, nunca dejamos de ser cómplices, amigos y compañeros de risas y aventuras”, relata.

Llegada de los novios a la boda en coche© DeRando Studio

París y un anillo

Tras estos inicios, su relación progresó y maduró hasta que el Covid les sorprendió las distancia, ella en Madrid y él en Castellón. Cuando todo pasó, se decidieron a vivir juntos. “Esa separación temporal, aunque difícil, nos hizo más fuertes y nos ayudó a madurar como pareja”, asegura. La petición de matrimonio llegó tras una década de amor. Javi organizó un viaje a París y allí preparó todo para dar el gran paso. 

Boda en Castellón en otoño© DeRando Studio

“Siempre tuve claro que quería dar este paso con Ana. Desde muy pronto supe que ella era la persona con la que quería compartir mi vida. Pero quise esperar a tener un trabajo estable, sentir que los dos estábamos en un buen momento y poder empezar a construir juntos nuestro futuro, nuestra casa y, algún día, formar una familia”, reconoce Javi.

Decoración de mesas de boda al aire libre© DeRando Studio

Castellón para casarse

La pareja escogió el pasado 18 de octubre para pasar por el altar, en la Iglesia Arciprestal de Vila-real, con sus pequeños sobrinos como pajes (que llevaban un pañuelo pamplonés de la Virgen de Nieva, patrona de Peralta, pueblo del padre de la novia). “Fue una ceremonia religiosa oficiada por nuestro amigo Héctor Gozalbo, sacerdote y periodista, que nos ofreció una celebración muy especial y cercana”, explica Ana.

Vestido de novia con bordados de Castellar Granados© DeRando Studio

La celebración tuvo lugar en Alquería de Mascarós, del Grupo Peñalén. “Este lugar es especialmente importante para mi familia, porque fue la primera masía que mis padres incorporaron a la empresa cuando la fundaron hace 35 años”, revela ella. Siempre ligada al universo de los eventos, la valenciana sentía este espacio como su casa y a su equipo como grandes amigos. “Fue un orgullo y algo muy significativo para mí”.

La boda de una experta

Ana sabía qué quería para su enlace, así que se encargó personalmente de la organización del mismo, junto a su madre y a su hermana. Tuvieron dos años de margen para prepararlo todo y un año antes del ‘sí, quiero’ comenzaron a planear cada momento. “Desde el principio reservé a los proveedores que tenía clarísimo que quería: Diego de Rando para la fotografía, McFly para el vídeo, The Taller Valencia para las flores o Jessica Arqués para el maquillaje”, dice.

Look de novia de Castellar Granados© DeRando Studio

Al concluir la carrera, nuestra protagonista se imaginó dedicada al mundo de la decoración de eventos; por ello creó Evencias, volcada en el alquiler de mobiliario, menaje y decoración. “Una pasión que me ha inculcado mi madre y he vivido desde pequeña”, agrega. Tanto en la iglesia como en la celebración era fundamental que los convidados quedaran fascinados. 

“La idea del montaje era que los invitados dieran un paseo por toda la finca, terminando el recorrido justo donde comenzaron”, apostilla. Todos ellos llegaron desde diferentes puntos de España y del extranjero: “Lo más sorprendente fue ver cómo, a pesar de no conocerse muchos entre ellos, se integraron y conectaron de forma espontánea”.

Boda religiosa en Castellón en otoño© DeRando Studio

La magia del color en la decoración de la boda

De la decoración del templo se encargó Sonia, de La Floris, quien dispuso una moqueta en color crudo para el pasillo y colocó centros irregulares de coloridas flores repartidos a los laterales de este camino. “En el exterior, decoró la entrada con ramajes altos que enmarcaban la puerta, acompañados de centros bajos similares a los del pasillo”.

Decoración de boda al aire libre© DeRando Studio

Ana tenía experiencia decorando este espacio y no quería caer en lo habitual. “En lugar de entrar por la puerta principal, diseñamos un camino paralelo para acceder directamente al jardín. Este camino lo decoré con lámparas, y al final, justo antes de entrar al jardín, colocamos el primer seating plan”, apunta. Un rincón vestido con manteles estampados y flores de The Taller Valencia.

Seating plan de boda con flores de colores© DeRando Studio
Seating plan de boda con flores© DeRando Studio

Quiso un segundo seating plan, para el que nuestra protagonista confió en María, de Mujer Jardín, y añadió unas cestas y ánforas. “Instalamos una estructura de doble altura que bordeaba media fuente. La cubrimos con manteles estampados y vichy granate, sobre la cual Blanca colocó jarrones antiguos de mi bisabuela y algunos de los que nos regalaron en la pedida, decorados con flores”, señala.

Decoración de banquete de boda al aire libre© DeRando Studio

El jardín se convirtió en la zona del aperitivo, donde se dispuso una carpa y unos tejidos curvos que aportaban sombra. Una barra de forma ovalada, una barra de champán y otra de cócteles y mesas altas con taburetes se sumaron a la ecuación. “Dado que la estructura metálica era negra, elegí chill outs de forja negra, combinados con cojines vichy granate, estampados florales como los manteles de los seatings y verdes lisos, acompañados de lámparas en tonos verdes a juego”, describe.

Seating plan con flores y mucho verde© DeRando Studio
Decoración de boda al aire libre mesas en S© DeRando Studio

Tonos neutros y contrastes

Los manteles antiguos calados fueron protagonistas, al igual que los detalles en las estaciones de comida. “En general, optamos por una decoración principal en tonos neutros, aportando color y calidez”, recalca Ana. Apostó por colgar sombrillas de diferentes tamaños entre los árboles y en el banquete optó por mantelería de hilo blanco. “El bajo plato era de plata, a juego con el plato de pan, que uno de mis proveedores diseñó especialmente para la ocasión. Encima coloqué un plato de presentación con un estampado floral en tonos azules, que aportó un toque de color y contraste”, cuenta. 

Mesa presidencial© DeRando Studio

"El diseño del croquis fue un poco complicado, ya que la zona donde decidimos hacer la comida tenía muchos árboles de distintas alturas que debíamos respetar y éramos muchos invitados. Finalmente, colocamos cuatro mesas en forma de S, formando un dibujo similar a un rombo; alrededor pusimos mesas redondas y en el centro una mesa rectangular larga. Las mesas en S eran de madera, sin mantel".

Mesa dulce de postres de boda© DeRando Studio

En forma de semicírculo, alrededor de un olivo, colocaron la mesa dulce. "En esa mesa, Lupe, de Maca y Julieta, dispuso las tartas en diferentes alturas. Mi madre decoró la mesa con pedestales de espejo, candelabros en plata y velas de varios colores".

Invitaciones de boda© DeRando Studio

"En cuanto a la papelería, contamos con María, de Mujer Jardín. Creó unas invitaciones, un seating plan y unos meseros muy especiales. Cada invitación estaba cosida a mano en papel de algodón con una tela que tenía el estampado de un mantel que diseñé para una cena importante con amigas. Los nombres iban también cosidos sobre papel de algodón, y el seating plan lo hizo siguiendo la misma línea, cosido uno a uno. Fue un trabajo espectacular". 

Un menú cuidado

Esta valenciana define a su entonces prometido como un amante de la comida, por lo que el menú fue una pieza clave en su gran día. “Queríamos un cóctel largo y variado, así que seleccionamos 17 aperitivos diferentes”, desvela. Su padre y su hermana crearon para el convite un nuevo plato, salpicón de bogavante con aceite de estragón. De segundo escogieron un clásico del catering: Rodaballo con vinagreta de piñones, tirabeques y compota de tomate. De recena eligieron hamburguesas, barbacoa y yakisoba.

Ana novia decoradora boda Castellón vestido Castellar Granados© DeRando Studio

La importancia de la música 

Para estos novios, la elección de la música era fundamental. “Tanto Javi como yo queríamos una boda divertida, sin protocolos estrictos, donde la gente disfrutara de verdad”, indica. En cada momento, se decantaron por una opción diferente: en el cóctel, El Pamprán; en el convite, Javier Botella; por la tarde, Los Himnóticos y en la fiesta, DJ Javi, de Audioprobe, con otros dos amigos.

"La música de la iglesia me la recomendó mi suegra desde el primer momento, ya que fue la que eligieron para la boda del hermano de Javi, y resultó ser todo un acierto. Contamos con la Coral San Jaume, que incluyó coro, piano y una orquesta de cámara. Seleccionamos el repertorio junto con ellos, excepto las canciones de la entrada, que escogimos nosotros personalmente. Javi entró con Caresse sur l’Océan, de la película Los chicos del coro y yo lo hice con Tennessee, de Pearl Harbor".

Vestido de novia con pedrería de Castellar Granados© DeRando Studio

Diseño hecho a medida en Madrid

La misma precisión que empleó para cada uno de los preparativos de su enlace la utilizó para perfilar su look de novia. Ana escogió a Castellar Granados para que confeccionara su vestido. "Desde el primer momento, cuando entré en su estudio, me transmitió una mezcla de profesionalidad, sensibilidad y calma que me hizo sentir en buenas manos”, recuerda. En su atelier, se encaprichó de un satén de seda: “su caída, su brillo y la calidad del tejido me parecieron ideales”.

Look de novia con bordados de Castellar Granados© DeRando Studio

Cuando el proceso comenzó, sabía perfectamente lo que quería. La diseñadora supo darle forma a su idea y acertó. “Sin embargo, fue en la tercera prueba cuando me di cuenta de que, aunque el diseño era precioso, no me sentía realmente identificada con él”, confiesa. Tan solo tres meses antes de llegar a la fecha, cambiaron la propuesta por completo

“Buscaba algo más ceñido, limpio y con un corte recto. Aprovechamos parte del vestido que ya estaba empezado como base para el nuevo diseño y añadimos una tela bordada por encima para evitar transparencias. Recuerdo que incluso solo con el forro me habría casado, porque la tela era espectacular”, dice. A Castellar se le ocurrió bordar con pedrería cuadrados y rosetones en el tejido. "Cuando vimos el vestido terminado nos quedamos sin palabras por lo especial que era y por el enorme trabajo que llevaba detrás”, concede.

Vestido de novia con bordados de pedrería© DeRando Studio

La apuesta se completaba con una capa de bambula, con mangas incluidas, con mucha caída, que hacía las veces de cola y que se retiró al llegar el aperitivo. El objetivo era tener libertad de movimiento: “El vestido, al quedar a ras de suelo, no arrastraba nada, y además llevaba una abertura que llegaba hasta la parte alta de los gemelos, lo que me permitía moverme y caminar con total comodidad”.

Boda en Castellón© DeRando Studio

Complementos en tendencia

Esta novia llevó un velo casquete, de inspiración julieta, con el pelo suelto (aunque en un primer momento se planteó llevar una coleta). Como joyas, recurrió a unos pendientes brillantes de su madre, su anillo de compromiso y dos detalles en el ramo de novia: “una medalla de oro de una de mi abuela paterna y, de la materna, un broche en forma de lazo de brillantes que ha pasado de generación en generación en todas las bodas de las mujeres de la familia”.

Ramo de novia blanco© DeRando Studio

Sobre el ramo, nos dice Ana que lo ideó junto a su prima Blanca, de The Taller Valencia, que también se encargó de la decoración floral. Era una creación en blanco, de tallo largo, que incorporaba dalias, su flor preferida. "Blanca me aconsejó combinarlo con ranúnculos y otras flores de textura suave y la verdad es que cuando lo vi terminado me enamoré por completo, tenía ese equilibrio perfecto entre delicadeza y naturalidad", cuenta. Sus amigas le regalaron una cinta con una frase especial para la pareja, con la fecha de la boda, las iniciales de ambos y "la L de mi tía Luisita".

sandalias de novia de Bottega Veneta© DeRando Studio

"Los zapatos eran unas sandalias de Bottega Veneta. Fui a Madrid con mi madre, mi tía  y mi hermana en busca de zapatos y, aunque probamos varias opciones, estas fueron las que realmente nos enamoraron a las cuatro".

En materia de belleza, Ana confió un maquillaje natural y fresco, de efecto cara lavada. Jessica Arqués se encargó de lograr ese acabado discreto, que casaba con su peinado, una melena ligeramente ondulada.

Preparativos de novia© DeRando Studio

Álbum de recuerdos

"La boda en sí fue una celebración llena de diversión y muy buen ambiente. Recordamos con muchísimo cariño cómo la gente comía y, sin pensarlo dos veces, se levantaba a bailar jazz y a cantar. Hubo momentos en los que, al sonar una canción conocida por todos, los invitados se venían arriba y la energía era increíble".

Look de novia con pedrería de Castellar Granados© DeRando Studio

"Nos recordó a esas cenas o comidas con espectáculo en directo, donde basta que empiece una canción mítica para que todo el mundo se ponga a bailar y se cree un ambiente único", rememora.

Baile nupcial© DeRando Studio

El broche final a su relato lo pone esta valenciana haciendo un balance de lo más especial de la jornada. Para ella, el gran éxito fue formalizar su unión matrimonial después de 11 años de relación. “Fue un momento que parecía no llegar, pero que, al mismo tiempo, pasó volando”, añade. Se lleva en su corazón el disfrute de sus invitados, con la música y el baile como telón de fondo. “La energía fue constante y se creó un ambiente muy especial”, concluye.