En un proceso tan emocionante y personal como es el de la creación de un vestido de novia a medida, las sensaciones lo son todo. La intuición es un factor clave para la comodidad de la protagonista del día en las citas, que determinará que todo pueda ir a buen puerto. Por eso, lejos de arriesgarse a investigar entre diseñadores desconocidos, algunas apuestan por aquellos que pertenecen a su entorno, con los que han contado en otras ocasiones o que incluso son amigos cercanos. Es lo que le sucedió a Carmen, que confió en Tamara Vázquez, fundadora de Romancera, para que diera forma a su look romántico más especial. De hecho, la propia Tamara pudo ver cómo se desenvolvía su creación durante toda la jornada, al estar invitada a la boda.
Lo de nuestra protagonista con esta casa de costura fue un flechazo muy anterior al ‘sí, quiero’. “Elegí a Romancera mucho antes de saber siquiera que me iba a casar; podríamos decir que fue algo casi inconsciente. Años atrás, cuando mi novio me dijo que tenía una amiga diseñadora, vi fotos de sus vestidos en Instagram y pensé: “Wow, si algún día me caso, quiero llevar un vestido así”. Encajaba totalmente con mi estilo y me enamoré al instante (soy muy romántica). Así que, cuando llegó el momento, pedí cita con Tamara y con nadie más. Entrar en su atelier fue como un sueño”, reconoce.
Combinación de texturas en el traje
Fueron precisamente la ilusión de la novia y el saber hacer de la diseñadora las que hicieron posible que cada prueba fuera verdaderamente apasionante, un proceso para recordar. “En mi primera visita a Romancera analizamos mi estilo. Tamara me recomendó llevar fotos de mis looks favoritos. Después, revisamos telas y comentamos cómo me sentía con cada una”, introduce Carmen. Con estas ideas sobre la mesa, fueron trasladando a tejido cómo terminaría siendo el look final.
En la lista de detalles incondicionales que debía tener el estilismo, esta estilosa novia tenía algunos conceptos asegurados: “supe que debía ser romántico y atemporal, muy en la línea de Romancera. Me encantaba el juego de telas, las prendas off the shoulder y las mangas. Tenía clarísimo que quería un vestido lleno de pequeños detalles que invitaran a mirarlo una y otra vez”. Sin duda, no se equivocó en su elección, porque justo estos elementos son habituales en los diseños de la firma madrileña.
La magia de cada encuentro
“A casi todas las pruebas me acompañaron mi madre y mi hermana. Era un momento precioso para las tres y la excusa perfecta para que vinieran a Madrid a verme. Cuando Tamara nos enseñó el boceto del vestido por primera vez, yo me quedé embelesada mirando el dibujo, pero al alzar la vista vi que ellas tenían lágrimas en los ojos. 'Eres tú', me dijeron. El vestido era precioso, sí, pero lo increíble fue cómo reflejaba mi personalidad y reunía detalles que ni yo sabía que me encantarían”.
Si bien hay prometidas que durante los meses de preparativos se plantean la posibilidad de contar con un look convertible o un segundo estilismo para la celebración, no era este el estilo de Carmen. “Me gustaba tanto mi vestido que quise llevarlo durante todo el día. Al estar confeccionado en seda, era muy ligero y me permitía bailar y moverme con total comodidad”. Un tejido ideal para una enlace de verano. ¿Lo mejor? Un práctico detalle: “llevaba una pequeña pulsera para sujetar la cola en el brazo, lo que no solo facilitaba el movimiento, sino que le daba un toque especial”.
El velo, el detalle de tendencia con más significado
Admite esta gallega que en un primer momento no estaba segura de si llevaría velo. No obstante, sabía perfectamente el que era de su gusto: “si lo hacía, sería estilo Julieta”. Finalmente se decidió por él y se convirtió en una pieza clave en el resultado. “En una de las últimas pruebas fui acompañada por mi madre y mis tías, y entre todas —junto con Tamara—decidimos cómo sería el encaje. Fue como tener a cuatro hadas madrinas revoloteando a mi alrededor, creando algo único. Me emocionaba pensar que algunas de las mujeres más importantes de mi vida formarían parte de mi vestido de esa manera”, reconoce.
Accesorios muy cuidados
En el conjunto también resultó muy favorecedora su elección en términos de joyas. “Llevé los pendientes de mi abuela Carmita, que falleció hace muchos años. Me pareció un detalle precioso que me unía a ella; eran unas joyas únicas y llenas de significado”, matiza. A esto se sumaron unas alpargatas de Castañer, algo que tuvo claro desde el primer momento. “Me encantaba su colección de novia y sabía que podría aguantar toda la noche con ellas. Lo de cambiarme a zapato plano a mitad de la fiesta no iba conmigo”, sentencia.
El ramo fue una pieza clave, que aportaba ese aire romántico y teatral que Carmen tanto buscaba. Su idea era un ramo desestructurado, silvestre, “como si yo misma hubiera cogido las flores, pero de una forma elegante”. Con Tamara logró definir el estilo del diseño floral y fue Rebeca Senra la responsable de ejecutarlo. El objetivo era que contara con una caída natural y superó con creces las expectativas de nuestra protagonista.
“Como soy gallega, y nos casamos allí, siempre me imaginé con un ramo con hortensias. Es la flor que me recuerda a la casa de mis padres y que, casualmente, también tiene la familia de mi marido en su jardín. Pero, a la hora de diseñarlo, nos dimos cuenta de que la hortensia era demasiado grande para el estilo que quería. Así que finalmente utilizamos mucho helecho (esparraguera), que también abunda en Galicia, combinado con flores silvestres”, comparte.
Pelo suelto para completar el look
A diferencia de lo que podría pensarse, peinado y vestido son dos ingredientes que deben ir de la mano, pero en el caso de Carmen, fue mucho más que eso. “En mi primera visita a Romancera, cuando hablamos del diseño, Tamara me preguntó: ‘cuando quieres ir guapa, ¿cómo te pones el pelo?’”. Y entonces supo que debía llevar su melena suelta, con unas sencillas ondas naturales. Era a lo que estaba acostumbrada: “Si la idea de mi look era ser yo misma, mi mejor versión, ese peinado era el que mejor lo representaba”.
“En cuanto al maquillaje, siempre me ha gustado el estilo natural, así que para el día de la boda quería verme guapa pero sin dejar de reconocerme. Me daban miedo los maquillajes que cambian las facciones. Le pedí consejo—una vez más—a Tamara, y me recomendó a Amparo Sánchez, una maquilladora de moda increíble. Desde el momento en que hablé con ella y me hizo la prueba, me sentí comodísima. Tiene una forma de trabajar la piel que hace que parezca que no llevas nada, pero te deja espectacular. Me puso unas pestañas postizas muy sutiles, que realzaban la mirada y un pintalabios de tono natural”.
Una historia de cuento
El traje de la novia es romántico y delicado, tanto como la historia de amor que comparte con su pareja. Carmen Bescansa y Luis Álvarez Suárez-Valdés se conocieron en Madrid, tomando algo, sin haberlo planeado. “Me invitó a una cerveza y no pudimos parar de hablar al ver que teníamos tantas aficiones en común. Acabamos tomando alguna cerveza más y quedando para el próximo día”, relata.
Desde aquel momento surgió una chispa que los mantuvo unidos durante tres años y que les condujo hasta el altar. Y es que de un encuentro improvisado puede nacer un amor de verdad. “Un día me llevó a cenar con la excusa de que iba a ser mi santo. Era una noche preciosa de verano y, después de cenar, me preguntó si quería dar un paseo. Al pasar por delante del Teatro María Guerrero, se declaró. Los dos sabíamos que ese momento llegaría, pero yo no sabía cuándo. Fue la sorpresa de mi vida”, dice Carmen.
La boda soñada
La aventura comenzaba para nuestros protagonistas que se dispusieron a investigar qué lugar podría ser el mejor para darse el ‘sí, quiero’. El reto era difícil: “Yo soy de Santiago de Compostela y mi marido de San Lorenzo del Escorial”. Dos escenarios preciosos a considerar. “Cualquiera de los dos lugares habría sido especial para casarnos, pero nos parecía que una boda gallega con gaitas, pulpo, un pazo… sonaba increíble”. Así que empezaron una ruta para descubrir pazos en la provincia de Santiago. “El Pazo de San Lorenzo nos enamoró: jardines con árboles frondosos sobre la zona del cóctel, un claustro de arquitectura muy santiaguesa para la cena y una escalinata cubierta de musgo y flores”, señala.
Todas las piezas encajaban: “era un lugar con ese toque romántico que encajaba a la perfección con nosotros y con nuestra boda. Además, estaba disponible el el sábado 12 de julio, justo un año después de que Luis me pidiera matrimonio. Llamémoslo destino, si queremos”. Por eso optaron por celebrar una ceremonia a escasos tres minutos en coche del espacio de celebración, en la Capilla del Pilar, muy vinculada a la familia de Carmen.
“Un trío de cuerda acompañó toda la ceremonia. Y, lo más importante, la iglesia tenía una salida perfecta para que mis primos pudieran tocar la gaita al finalizar la ceremonia, haciendo nuestra salida aún más especial”.
Cuando preguntamos a nuestra protagonista acerca de la organización de su enlace, nos dice que se puso en manos del equipo de wedding planners del propio pazo. La coordinación del día era clave: “Para la iglesia, conté con Rebeca Senra, que además de ser decoradora, ofrece este servicio. De este modo, todas las entradas estuvieron perfectamente coordinadas, al igual que la salida, lo que hizo que todo fluyera con mucha armonía”.
Los detalles de decoración de la boda
Rebeca fue, del mismo modo, la encargada de decorar los espacios del gran día. La idea era incorporar verdes al interior del pazo sin sobrecargar los espacios. “Rebeca vistió las lámparas con hojas, colocó vegetación en las esquinas y utilizó jarrones antiguos con hortensias. También combinó los centros de mesa con velas y frutas, y mezcló los muebles del pazo con otros elementos para darle nuestro toque personal”, describe Carmen.
En la iglesia, optaron por la misma mezcla, con columnas de hortensias y abundante follaje, en el altar, los bancos y puntos estratégicos. “Para mí, la decoración estuvo perfectamente equilibrada: ni demasiado recargada, ni demasiado escasa”, defiende.
La novia fue la encargada, igualmente, de la papelería nupcial: “desde las invitaciones hasta el menú infantil. Soy diseñadora gráfica e ilustradora, y me encantó encargarme de ello. Incluso la web estaba llena de mis ilustraciones, dándole un toque muy personal a toda la celebración”.
Entre risas, Carmen nos confiesa: "sabía que mi padre era una persona inquieta, pero el día de la boda parecía que le iba a dar algo. Quería salir hacia la iglesia, que estaba a solo cuatro minutos en coche, 15 minutos antes de que llegara el novio. Él y el chofer (que en realidad era uno de sus amigos, encantado de prestarse para el servicio) se daban la razón mutuamente de que había que salir pitando. Así que, efectivamente, lo hicimos. Sin inmutarme lo más mínimo les dije: 'si queréis subir al coche, lo hacemos, pero damos vueltas por Santiago hasta que nos avisen de que podemos ir. Y si seguís así de nerviosos, os sentaré en la mesa de los niños'. Dichas estas palabras, se relajaron, y acabamos dando vueltas por toda la ciudad antes de dirigirnos a la iglesia".
Invitadas estrella
Cuando le preguntamos acerca de las invitadas más destacadas del día, ella fija su mirada en su hermana, su suegra y su madre. "La madrina, Isabel, llevaba un vestido hecho a medida por Afora, una diseñadora de San Lorenzo, que combinó el lino del vestido con una mantilla antigua atada a la cintura. Mi madre, Carmen, lució vestido, pendientes y tocado de Alejandro de Miguel. Y mi hermana, Candela, vistió un conjunto berenjena y malva hecho a medida por Bag by Blanca Astolfi, perfecto para dar el discurso y ser el alma de la fiesta".
Son muy numerosos los momentos del día de su boda que Carmen guarda en su corazón, pero cuando se le pregunta acerca de lo más especial de la jornada, ella tiene claro que fue: "con la persona a la que quiero".
"Es muy fácil perder el foco cuando estás organizando una boda. Lo importante es que te casas con esa persona. Esto fue algo que tuvimos muy claro desde el principio y que hizo que tanto los preparativos como el día lo disfrutásemos muchísimo y a nuestra manera". Y es este análisis el mejor consejo que puede darse a quien se casa próximamente: lo importante es dar el paso juntos, quererse, celebrarse y nunca olvidar el compromiso.



































