Rania de Jordania siempre ha sido un referente indiscutible de elegancia, y en su armario el compromiso social, el lujo, la vanguardia y la tradición se dan de la mano. Durante su reciente visita a Sudáfrica, la mujer del monarca hachemita ha hecho gala precisamente de ese híbrido peculiar y tan característico, dejándonos dos estilismos para el recuerdo que nos han hecho viajar en el tiempo. Al verla, ha sido imposible no recordar aquel deslumbrante conjunto de camisa blanca y falda de Alta Costura que lució hace más de 20 años en la boda de los reyes Felipe y Letizia, consagrándose entonces como la invitada perfecta y más transgresora entre todas las royals.
El combo de camisa blanca y falda estructurada
Como parte de su aparición en la cumbre One Young World en Ciudad del Cabo, celebrada este miércoles, 4 de noviembre, la reina de los jordanos pronunció un inspirador discurso instando a los jóvenes a desafiar las injusticias globales y a no permitir que sus voces sean silenciadas. Para esta importante cita, Rania apostó por la infalible fórmula que tanto éxito le dio en Madrid en 2004: la camisa blanca.
En esta ocasión, combinó este diseño clásico de Dior con unos sofisticados pantalones fluidos de talle alto en color azul marino oscuro, tan anchos que simulaban el volumen y la caída de una falda larga. Con las mangas sutilmente remangadas y la camisa metida por dentro, logró un equilibrio perfecto entre la formalidad que requería el atril y un aire fresco y sumamente estiloso.
Recordamos el look de invitada con el que hizo historia en España
Si bien la diseñadora venezolana Carolina Herrera ha hecho de esta combinación un sello distintivo de su imagen y de su marca, la cual por cierto es una de las preferidas de nuestra reina Letizia, fue Rania quien introdujo el look en el universo de la moda royal cuando se presentó en el enlace de los entonces príncipes Felipe y Letizia, hace exactamente 20 años, luciendo una blusa de seda blanca con manga al codo y una falda larga morada bajo tul combinado con encaje. Lo confeccionó a medida para ella Givenchy Couture y pasó a la historia, ya que ninguna mujer de la realeza se había atrevido anteriormente con esta dupla en una cita de tal calibre.
Dos décadas han pasado desde entonces y parece que a la nacida en Kuwait sigue tomando ese look como referencia al vestirse, y no solo en eventos de gala como aquella tarde de 2004, sino para encuentros profesionales y visitas institucionales. Una preferencia que confirma la atemporalidad de esa combinación que en su momento se consideró innovadora para la ocasión, y que un sinfín de expertos en protocolo llegaron a cuestionar. No obstante, incluso doña Letizia continúa inspirándose en la invitada más transgresora de su propia boda, reciclando una y otra vez en actos públicos -desde la Pascua Militar a las recepciones al Cuerpo Diplomático acreditado en España- conjuntos muy similares de camisa o blusa blanca y falda larga.
Ese mismo gusto quedó patente en su segundo compromiso. Durante su recorrido por la Desmond & Leah Tutu Legacy Foundation, donde visitó una exposición sobre la vida del difunto arzobispo Desmond Tutu, vistió un conjunto en tonos tierra y crema lleno de luz y que preservaba esa fórmula de éxito. Rania lució una preciosa blusa clara de manga larga con un original escote cruzado tipo capa, combinada con una falda midi de tiro alto y silueta en 'A' de la diseñadora colombiana Johanna Ortiz. Una pieza de confección artesanal en ante beige, adornada con intrincados bordados geométricos blancos inspirados en simbologías tradicionales.
Como es de esperarse al hablar de Rania, añadió unos elegantes tacones de aguja dorados, de Dior, y un bolso pequeño y plegable en piel italiana color topo, de Jacquemus, y lo remató todo con unas maxigafas de sol. De esta manera, fusiona en sus looks complementos tanto típicamente de noche como de día, creando una armonía que solo funciona si la base del estilismo es atemporal. Y no cabe duda a estas alturas de que juntar una camisa o blusa blanca con una falda larga, sea estampada o mucho más sobra, jamás falla.










