Esta visita a los Países Bajos es la primera que lleva a cabo el emperador Naruhito junto a su mujer, Masako, desde que ascendió al trono, y en su penúltimo día nos está dejando un álbum de imágenes inolvidables. Atrás quedó la cercanía del fin de semana, eso sí, cuando el rey Guillermo Alejandro y Máxima ejercieron de anfitriones informales durante el partido del Mundial que enfrentó a sus respectivas selecciones, para dar paso a un despliegue diplomático del más alto nivel que arrancó con todos los honores este pasado miércoles. En medio de los solemnes compromisos institucionales, la reina neerlandesa ha reclamado una vez más los focos como referente indiscutible de estilo en esta nueva cita nocturna, con un look rojo que transmite seguridad y poder.
Máxima de Holanda impacta de rojo en una nueva cita nocturna, pero sin tiara
Tras una maratoniana jornada de jueves en la que el emperador y el rey Guillermo Alejandro recorrieron desde el corazón político de La Haya y el Mauritshuis hasta las aulas históricas de la Universidad de Leiden, Máxima ha tomado el relevo como anfitriona para la cita nocturna. El majestuoso Rijksmuseum ha sido el escenario elegido para cerrar el penúltimo día de este viaje, un entorno solemne -la Galería de Honor- donde sus obras han compartido protagonismo con la reina neerlandesa.
Para esta velada antes de que la visita concluya este viernes, Máxima se ha decantado por un vestido que resume su estilo y que ya le habíamos visto en anteriores ocasiones. Hablamos de un diseño midi de Natan, una de sus firmas de cabecera, que se realza con una capa asimétrica que cubre sus hombros y cae por la espalda.
En vibrante color rojo, la mujer del monarca de Países Bajos ha recuperado este look que le vimos por primera vez hace exactamente cuatro años, durante su visita de Estado a la República de Austria; ese día, lo combinó con una pamela de parasisal, de Fabienne Delvigne, que se adornaba con alfileres, pero este jueves, 18 de junio de 2026, la ocasión no lo ameritaba. Ha llevado la melena suelta, sin apenas complementos y respetando la tradición del total look monocromático.
Los tacones de Máxima, con el sello de Gianvito Rossi, combinan piel y PVC, y consiguen el efecto de alargar pierna. Una de las primeras veces que le vimos este modelo de calzado fue durante la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton, hace ya 15 años. Para la señalada ocasión, escogió un modelo en color nude a juego con su vestido, y ahora lo ha hecho de nuevo al coordinar sus zapatos con esta propuesta en color rojo.
El significado de este simbólico color en los vestidores de las reinas
Es bien sabido que las mujeres en altos cargos y posiciones de poder sienten una inclinación especial por el rojo. Que se lo digan a nuestra reina Letizia, que incluso ha conseguido que bautizaran a una tonalidad concreta de este color con su nombre. Y no es coincidencia que tanto a ella como a Máxima de Holanda, Mary de Dinamarca y Kate Middleton les guste esta gama primaria, así nos lo ha explicado María Moreta, experta en colorimetría y asesora de imagen personal.
Cuando le preguntamos específicamente por los secretos que esconden los armarios de las royals, hizo énfasis en el uso estratégico de este color: "Tiene una carga simbólica muy potente que transmite fuerza, pasión, seguridad, poder. No pasa desapercibido y capta la atención de de inmediato. Si quieres llamar la atención, elígelo siempre. También está asociado con la energía, la vitalidad y la confianza en uno mismo".
Un broche de diamantes y perlas del siglo XIX
Máxima tiene claro que, cuando algo funciona, no hay por qué cambiarlo, por lo que ha repetido exactamente los mismos complementos que aquella mañana de 2022 en Austria: en sus manos, carga un bolso de mano tipo sobre en piel de pitón en color rojo que pertenece a la firma Sophie Habsburg, la marca fundada por la archiduquesa Sofía de Habsburgo.
Al igual que ese día que estrenó su vestido rojo de Natan, sobre el pecho ha llevado prendido este imponente broche de lazo de diamantes de su joyero privado, que está engastado en oro y plata y data del siglo XIX. Consta de un lazo de diamantes, una pera colgante con doble fila de diamantes del que dentro cuelga otro colgante más pequeño con una perla en forma de gota. Lo complementó con unos pendientes desmontables de perlas rodeadas de brillantes que debutaron en 2020 que a veces luce con una gran perla colgante en forma de gota.








